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Ministerio de Educación pone en marcha el primer estudio que seguirá la trayectoria de más de 11.000 niñas y niños en el país
Actualizado: 30 de julio de 2026
Se trata del primer estudio longitudinal que busca evaluar en tres momentos diferentes en el tiempo a la niñez colombiana, una apuesta que durará hasta 2031 y que pretende comprender cómo factores como salud, cuidado, educación, entre otros, hacen la diferencia en su desarrollo integral.
Bogotá, 30 de julio de 2026. El Ministerio de Educación Nacional, a través de la Dirección de Primera Infancia, y la Universidad Nacional de Colombia iniciaron en 200 municipios del país el levantamiento de la línea base del Estudio Longitudinal para el Seguimiento a la Generación de la Vida y la Paz.
Familias con niñas y niños de la primera infancia empezaron a recibir la visita de encuestadoras y encuestadores que llegan con preguntas sobre su día a día, su salud, su hogar y su aprendizaje. Es el arranque de la investigación más grande que se ha hecho en Colombia para entender qué necesita una niña o un niño en materia de desarrollo, cuidado y educación inicial para crecer bien, algo que en el país nunca se había medido con este nivel de detalle ni durante tanto tiempo.
Con el nombre de Generación de la Vida y la Paz se identifica a las niñas y niños nacidos a partir del 7 de agosto de 2022, quienes serán el centro de este seguimiento organizado en dos grupos, uno con los nacidos entre agosto de 2022 y agosto de 2024, y otro con los nacidos entre agosto de 2024 y agosto de 2026.
Antes de llegar a esta fase de levantamiento de información en campo, el estudio recorrió cuatro años de trabajo técnico que comenzaron en 2022 con una mesa intersectorial que definió el sentido de la iniciativa, siguieron en 2023 y 2024 con el diseño del estudio de la mano de la Universidad de los Andes, y se pusieron a prueba en 2025 con un pilotaje realizado por la Universidad Nacional que permitió ajustar los instrumentos y la forma de recorrer el territorio y registrar a información. Ahora, en 2026, se levanta la línea base, el primer gran retrato de esta generación, y a partir de ahí se proyectan tres mediciones más, en 2027, el segundo es en 2029 y el tercer seguimiento será, cinco años después de la línea base en 2031, para observar cómo cambian las vidas de estos niños con el paso del tiempo.
Un equipo de 200 encuestadoras y encuestadores, respaldado por 32 profesionales del equipo base de la Universidad Nacional y 108 enlaces de primera infancia entre el ICBF y el Ministerio de Educación, recorre los territorios seleccionados con el Índice de Interrelación de Problemáticas, un criterio técnico que prioriza los municipios donde la niñez enfrenta más dificultades, sin dejar de lado zonas de comparación que permiten ver el panorama completo del país. Este despliegue cuenta con el respaldo de 75 secretarías de educación y 33 regionales del ICBF en 200 alcaldías de las seis regiones del país.
En cada visita a cada hogar se indaga por el desarrollo cognitivo, motor, social y emocional de los niños, su salud y estado nutricional, la calidad del cuidado que reciben en casa, el acceso a educación inicial y las condiciones del barrio o la vereda donde crecen, además de los factores propios de cada niño y cada familia que inciden en su desarrollo y en la garantía de sus derechos, desde un enfoque diferencial.
Para recoger esta información se aplican encuestas a los hogares y a los cuidadores principales, siete instrumentos estandarizados de observación directa del desarrollo infantil, encuestas a los servicios de educación inicial y el instrumento PDT, de manera que se pueda entender no solo cómo están hoy estos niños, sino qué se puede cambiar en sus entornos para que crezcan mejor.
El estudio parte de reconocer a las niñas y niños desde la primera infancia como sujetos de derecho y como la Generación de la Vida y la Paz, una oportunidad para la transformación social y una potencia de vida en el presente. Bajo esta mirada, se les concibe como seres sociales y culturales a quienes se les debe garantizar sus derechos, y se reconoce el juego, la exploración, la literatura y el arte como actividades esenciales para promover su desarrollo integral y su aprendizaje.
Un papel clave en esta fase lo cumplen las Entidades Territoriales Certificadas, que dan reconocimiento y respaldo en los territorios, sirven de puente con los establecimientos educativos, acompañan con su presencia los espacios intersectoriales, apoyan la seguridad y la ubicación de los equipos en campo, y contribuyen a la socialización y el uso de la información recogida.
Con esta información, Colombia tendrá por primera vez evidencia propia y de largo plazo sobre su primera infancia, un insumo que se espera oriente decisiones de política pública más allá de cualquier gobierno.
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