Ir al Contenido principal

Inicio

Buscador general

He pedido que en la ley estatutaria quede plasmado que la educación pública en Colombia, desde el preescolar hasta la educación superior, sea gratuita y universal: presidente Petro

He pedido que en la ley estatutaria quede plasmado que la educación pública en Colombia, desde el preescolar hasta la educación superior, sea gratuita y universal: presidente Petro

Actualizado: 05 de diciembre de 2023

Palabras del presidente Gustavo Petro al presentar los resultados de las pruebas PISA 2022

Bogotá D.C., 5 de diciembre de 2023 - Bueno, hemos citado esta rueda de prensa para hablar de educación y me gustaría que nos concentráramos en el tema, básicamente porque salieron, se publicaron las pruebas PISA de orden internacional, ya conocidas por todos y todas ustedes, que es importante porque evalúan lo que ha pasado en Colombia en materia de educación, tanto pública como privada.

Nunca hay que olvidar que estas pruebas se hacen en general para estudiantes sin discriminar el origen de su tipo de educación. Entonces, estos son los cuadros, ustedes tienen esto publicado, digamos, hemos hecho una elaboración estadística de los datos para mirar las tendencias y para examinar las salidas y las posibles soluciones. Había cierto rumor, etcétera, ruido alrededor de que aquí se iba a evaluar lo que hemos hecho. No, esto son pruebas PISA 2022.

Ya veremos qué pasa con las ejecutorias de este Gobierno, pero esto mide del gobierno anterior hacia atrás. No he querido mostrar exclusivamente la coyuntura, sino el largo plazo, lo que ha acontecido prácticamente en el siglo que llevamos.

Para tener una idea más clara, no solamente coyuntural, entre el 2018 y el 2022 hay un hecho de mucho impacto en todo el mundo que tiene que ver con impacto en la calidad educativa, que es el covid. El confinamiento de todos los jóvenes, los niños, las niñas, el impacto que eso tuvo en la educación, no solo en Colombia, sino en todo el mundo. Ya lo veremos más adelante, pero aquí quiero ver, es un lapso más largo, 2006-2022.

En esta parte tienen a Colombia, en la parte de allá la OCDE, de la cual hace parte Colombia, pero no sirve para compararnos. Y pues estos son los datos, este es el caso matemáticas. Como ustedes pueden observar, la parte más roja es de los estudiantes que logran un nivel muy bajo, nivel 2, hasta nivel 2, debajo del nivel 2, 1 y 2.

La parte menos roja es el nivel 2, la parte anaranjada nivel 3 y 4, aceptable y bueno. Y el verde es el nivel máximo, que es 5 y 6. Ese es, digamos, la coloración y los niveles que encontramos en las pruebas. ¿Qué le pasa a Colombia en matemáticas? En general, un 71% allá en el 2022, el año pasado, está por debajo del nivel 2. Es nivel 1, el peor.
No ha variado sustancialmente desde el 2006, que obtuvimos 72% en ese nivel 1. En el 2012 aumentó a 74, bajó a 66 en 2018 y volvió a subir al 71%. El máximo nivel, que es 5 y 6, los mejores estudiantes en matemáticas, Colombia no tiene estadísticamente para mostrar. En la OCDE, en cambio, alcanza a ser un porcentaje de 13, 10%, 9. Fíjense, y eso tiene que ver con el covid, los resultados entre el 2018 y el 2022 para la OCDE son de descenso.

Tanto en los resultados buenos, desciende el nivel 5 y 6 del 11% al 9%, como asciende los estudiantes en el peor nivel del 24% al 31%. Este es un hecho mundial, la caída de la calidad educativa en todo el planeta Tierra. Para nosotros también es similar, pero nosotros partimos de un nivel muy bajo comparado con la OCDE.

En matemáticas, en este siglo, Colombia realmente tiene un sistema educativo que ha fracasado. Y esta es la realidad.
Comparativamente con la OCDE, la OCDE tiene muchísimos mejores resultados. Esto impacta porque se trata de matemáticas en nuestras capacidades para ponernos en las vanguardias tecnológicas de hoy.

El lenguaje de la programación, el lenguaje de las máquinas, la inteligencia artificial, los sistemas de comunicación con las máquinas, la productividad alrededor de esta transformación de las máquinas vía la programación que tiene como base las matemáticas, la capacidad de abstracción, la capacidad de profundización, etc.

Bien, pasemos al otro escenario, que son las ciencias en general. En las ciencias, comparativamente con matemáticas nos va un poquito mejor. También ustedes pueden observar cómo del 18 al 22, con el covid en la mitad, las estadísticas desmejoran para todo el mundo.

En la OCDE pasa del 22 al 25% el nivel 1, el peor, aumenta y se mantienen los niveles superiores.

Comparativamente, Colombia ha tenido un cierto avance comparado el siglo 2006, 60% y 51% de nivel 1, del más bajo nivel, como porcentaje de la población estudiantil que no logra un desempeño aceptable en las pruebas PISA de ciencias. La mayor parte de nuestros estudiantes no pasan del nivel 1, el peor.

Alcanzamos por fin a tener un rango verde, el máximo, en el 1% en el 2022, muy distante de lo que pasa en la OCDE. En la OCDE, los estudiantes que no alcanzan el nivel 2 llegan al 25%, es la mitad del porcentaje en Colombia y en cambio los estudiantes que pasan a los niveles 5 y 6 llegan al 8% en ciencias, mientras Colombia sólo llega al 1%.

Sistema educativo del país ha fracasado

Comparativamente, aunque no es tan malo el resultado como en matemáticas, también el resultado en ciencias nos demuestra que el sistema educativo colombiano en este siglo ha fracasado.

Y podemos pasar al tercer módulo, que es lectura. Este es básico para todo. Esta es la base, digamos, del conocimiento. Volvemos a tener el mismo fenómeno del año covid en la mitad de estas dos barras, igual que allá, empeorando los resultados a escala mundial. En el caso de la OCDE, los estudiantes debajo del nivel 2, el peor resultado pasa de 22 a 26%.

En nuestro caso pasamos del 50 al 51%. Igual disminuyen los estudiantes que estaban en el nivel 5 y 6. Nosotros volvemos a tener, después del 2015, un 1% en el mejor nivel. Un 1% de todos los estudiantes colombianos en lectura adquieren los conocimientos para catalogarlos de acuerdo a la prueba PISA en los máximos niveles 5 y 6.

La inmensa mayoría, no, quedan en el peor nivel. La mayoría de los estudiantes colombianos tienen un porcentaje en el nivel 1, el peor, que arranca con un 55% en el 2006, varía a lo largo del siglo recorrido, pero entre el 2015 y el 2022 viene deteriorándose profundamente.

Pasamos del 46% del total de estudiantes en el peor nivel al 50, al 51. Hay un deterioro completo de la capacidad para aprender lectura en Colombia entre nuestra juventud y nuestra niñez, que también nos muestra, comparativamente con la OCDE, que nuestro sistema educativo está fracasando.

Esta no es una nueva noticia, esto se ha repetido desde que comenzó el siglo XXI, venía así. Lo que hemos observado como conclusión es que las reformas hechas en el pasado no han apuntado a que la población colombiana se pueda realmente educar con calidad.

Es decir, que el derecho a la educación en Colombia, si lo miramos como calidad en el saber, no existe. Ahora, no se trata de ponernos a llorar sobre los resultados, sino de ver qué podría construirse para que esto empiece realmente a cambiar.

El camino para reducir la brecha

Qué caminos, qué programas, qué proyectos se pueden construir a partir del presente hacia adelante, de tal manera que esta brecha, que es la brecha de la desigualdad en el mundo, si la población no se educa con la misma capacidad que otras poblaciones del mundo, pues nosotros simplemente nos empobrecemos, los otros se enriquecen.

Y esa brecha de desigualdad se va traduciendo en una serie de problemas concretos, como la violencia, como la pobreza, como la brecha de desigualdad social al interior de Colombia, etc.

Entonces, los invito a mirar algo que nunca ha sido publicado, pero que nos podría mostrar un camino, si se pudiera discutir ampliamente con la población colombiana.

Miremos los otros cuadros. Este es lo mismo, las pruebas PISA, lo mismo los puntajes. Hemos comparado algunos países. Finlandia, que siempre es la vanguardia, la OCDE y puse a Bogotá. Colombia, Latinoamérica, rural oficial. Finlandia es la vanguardia, cayendo. Es una vanguardia que cae en su calidad educativa. Es la primera.

Esta es la OCDE, donde estamos metidos nosotros. Se mantiene más o menos constante. La caída que ustedes pueden ver aquí, general, es la que produce el covid. Del 2018 al 2022, aquí está el covid. La OCDE ha mantenido durante el tiempo, en el siglo XXI, un resultado alto, más o menos parejo, hasta que llegó el covid. Este azul es Latinoamérica, el promedio latinoamericano, que también es constante y cae levemente con el covid. El azul.

El amarillo es Colombia, zigzagueante, logra aquí su mejor nivel, no alcanza el promedio latinoamericano. Aquí alcanza a pasarlo y cae igualmente con el covid. Y el verde es el rural colombiano. Primera brecha. O sea, si miramos el sistema educativo rural de Colombia, es de lo peor del mundo.

Estamos dejando en una brecha inmensa a la población rural de Colombia respecto a su derecho a educarse y a la capacidad que la educación tendría para habilitar la prosperidad social. Ahora, ¿qué quiero yo mostrar con este cuadro? Bogotá. Esta es Bogotá. Está por encima del promedio latinoamericano.

Cae, 2012. Y mire el salto que da. Es excepcional. Hasta ubicarse de manera mantenida con una leve caída por el covid en este nivel muy por arriba del promedio latinoamericano, del promedio colombiano. Y ojo, acercándose a lo que debería ser nuestro objetivo, el promedio de la OCDE.

Sin egolatría, este salto se produce entre el 2012 y el 2015. Lo que siempre se quiso ocultar, que es el salto en calidad educativa de la educación bogotana en la 'Bogotá Humana'.

Estos son datos públicos, prueba PISA, que yo quiero reivindicar porque ahora vamos a ver qué explicó que esto pudiera suceder contrario a la historia de la educación en el mundo y acercándonos a cerrar la brecha con lo más avanzado del mundo.

¿Qué hicimos aquí? Porque sabiendo qué hicimos aquí, podríamos proyectar esto a escala nacional, en mi opinión, sin que las regiones sean iguales, todos sabemos, con resultados que podrían ser mucho mejores que lo que se ha logrado durante este siglo en Colombia.

Esto es matemáticas. O sea, acercarnos en matemáticas a la OCDE, en su promedio, significa que Bogotá se estaría alistando excepcionalmente a pasar a los niveles de educación, de ingeniería y de capacidad tecnológica que hoy mueven la economía del mundo.

Pasemos a la otra, ciencias. Podría alguien decir, no, eso fue una casualidad, pero este es el módulo de ciencias. Igual, Finlandia en la vanguardia, pero cayendo. Igual el OCDE, más o menos estable, por arriba.

Esta es Latinoamérica, estable, muy por abajo de la OCDE. Esta es Colombia, moviéndose por debajo del promedio en ciencias, hasta lograr superar el promedio latinoamericano aquí, y más o menos constante de aquí para adelante. El mundo rural, aunque menos que en matemáticas, por abajo. Mundo rural colombiano.

Y esta es Bogotá. Otra vez, de manera excepcional, con comportamiento muy diferente a estos conjuntos poblacionales del planeta y de Colombia, pasa de este nivel alto por encima del promedio latinoamericano y baja hasta el 2012, y salta, en 2015, y se mantiene más o menos constante en los años hasta el 2022, incluso, sin que el covid haya perjudicado a la ciudad, según las pruebas PISA.

De nuevo encontramos que el salto en la educación pública bogotana, en el módulo de ciencias, se da entre el 2012 y el 2015. Bogotá Humana.

Y estamos muy cerca, en Bogotá, de alcanzar el promedio de la OCDE. Es decir, de cerrar la brecha de calidad educativa con el mundo desarrollado que está concentrado en la OCDE. Alguien puede decir con razón, es que es la educación privada de élite en Bogotá la que permite el salto.

La realidad, que es cierta en el sentido de que la educación privada de élite, no la privada de estrato 3 o 2, que es la peor, jalón hacia abajo, nos ayuda a jalonar hacia arriba, pero lo cierto es que el conjunto de la educación pública privada y pública está dando un salto al punto de alcanzar el promedio de la OCDE. Y el otro módulo es lectura, que es este.

Digamos, no pasa nada diferente a lo que ya hemos venido viendo durante todo el siglo, que arrancamos en 2006. Finlandia, la vanguardia, pero cayendo. OCDE, estable y arriba, golpeada por el covid.

El promedio latinoamericano, muy estable, en azul. Colombia, por debajo del promedio latinoamericano, pero aquí, en 2015, lo pasamos muy por abajo de la OCDE. Y el mundo rural, en la peor circunstancia. Comprensión de lectura.

Esta es Bogotá. Esta Bogotá salta de nuevo entre el 2012 y el 2015, Bogotá Humana, incluso, en lectura es el punto más alto del siglo, ni los años posteriores alcanzaron este punto, pero se ha mantenido alto desde este punto en que llegamos en el 2015 y estamos aquí prácticamente convergiendo Bogotá con Finlandia y con la OCDE en comprensión de lectura, es decir, mientras el sistema educativo colombiano hace agua, no logra cerrar la brecha, la profundiza, hay un éxito en Bogotá y ese éxito tiene una etapa, Bogotá Humana. Ahora dejemos las estadísticas y veamos qué se hizo en Bogotá Humana y termino la exposición.

¿Qué es lo que queremos proyectar ahora en el entendido, en la hipótesis que, si reproducimos lo que funcionó en Bogotá, en el país, podríamos lograr desarrollos parecidos en muchas regiones de Colombia?

Lo que hicimos en Bogotá fue educar al profesor, a la profesora, eso es lo primero; educar al profesorado de manera gratuita, en posgrados, en universidades acreditadas, en Bogotá logramos 5.000 de 34.000 profesores. Aquí tenemos que desarrollar un programa profundo de educación al maestro, asumido por el presupuesto de la nación y en contingentes que ya no pueden ser de 5.000, sino de 20.000, de 30.000, de 40.000 profesores y profesoras.

Dos, expandimos la jornada y mejoramos la infraestructura, la expansión de la jornada logrando que los niños comieran, pudieran tener comida caliente, no, ¿cómo se le dice?, aperitivos.

Esta comida caliente en los colegios con jornada extendida, porque se entiende que entonces hay un almuerzo, permite la nutrición. Si un niño va desnutrido a la escuela no va a aprender.

Lo que estamos viendo en Colombia es que las condiciones de hábitat de los niños y las niñas, violencia, las condiciones de pobreza, las condiciones de desnutrición, las condiciones de violencia, de violencia intrafamiliar, etcétera, producen unos malos resultados y su mejoramiento, que puede ser en la escena misma del colegio, producen el salto de calidad que ya vimos aquí en estos cuadros.

Y el tercero, es que en el colegio se puede impartir educación universitaria, que es un modelo europeo, esto no es nuevo en Colombia. Nuestros próceres, nuestros héroes de la independencia, se educaron en colegios-universidades, eran la élite en ese entonces, hijos de españoles.

Colegio Pinillos en Mompox, el colegio de San Bartolomé, el colegio del Rosario, eran colegios y universidades. Esa postura de la educación colombiana, derivada de Europa, se interrumpió.

Aquí en realidad se le quitaron los recursos públicos a la educación pública, se desvalorizó la educación pública. Las últimas dos reformas, después de la Constitución del 91, lo que hicieron fue desfinanciar esa educación y terminamos con unos niveles y unas brechas que ustedes han observado, de falta de calidad educativa.

Si logramos estos tres propósitos a nivel nacional, con impacto y contundencia, que es educar al maestro, mejorar la alimentación y la infraestructura escolar, e impartir educación superior en los colegios, creo que podríamos lograr que el éxito bogotano se traslade a un éxito nacional.

Hay unos temas otros que salen de estas estadísticas, el problema de salud mental, por ejemplo, que me gustaría que ahora nuestra ministra de Educación, Aurora Vergara, y Elizabeth Blandón, directora del ICFES, nos pudieran explicar con más calma.

Conclusiones del presidente Petro
Lo primero que hicimos en Bogotá Humana fue hacer saltar el presupuesto. Sin dinero no podemos garantizar saltos de calidad. Ya las cifras exactas no las recuerdo, pero pasamos de más o menos dos billones algo a 3,8 billones en aquel entonces. Y fortalecimos el presupuesto de cultura casi que tres veces más y lo articulamos al de educación, y lo mismo hicimos con IDRD, el de la institución de deportes.

Entonces metimos deporte, música, arte en colegios que esa es una excepción respecto al país, pues están bien construidos, prácticamente, se ha logrado la meta de renovación de sus sedes, etc. Esas son condiciones, digamos, diferentes a muchas regiones de Colombia.

En Colombia que es el reto que tenemos frente a nosotros primero este tema de la seguridad o violencia, como se llame hay que empezar a entender, ya llegaremos a presentar las cifras.

La violencia en Colombia está disminuyendo en las áreas del conflicto armado. Hubo un repunte después del Acuerdo de Paz con las FARC que decidieron desmantelar ese Acuerdo, pero cuando ustedes miran las estadísticas existentes, siempre hay que mejorarlas, los indicadores de violencia en esas regiones disminuyeron.

Donde está aumentando la inseguridad es en las grandes ciudades y Bogotá, lamentablemente, aquí es el efecto inverso. Mientras Bogotá venía y ese es uno de sus efectos, éxitos, disminuyó la tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes desde el año 93 permanentemente hasta hace poco ha tenido un repunte.

Igualmente se mira en Barranquilla, en algunas ciudades grandes, costeñas y una expansión de la extorsión que de acuerdo a la inteligencia policial tiene como eje en un 70% las mismas cárceles. Bueno, este es un tema a discutir en otro momento cuando nos encontremos ya con los datos.

Esto qué nos muestra para bien, que esta falta de calidad en la educación rural que tenemos que hacer saltar, quizá, es la primera digamos lograr que el niño o la niña campesina puedan tener una educación de mucha mayor calidad.

Se favorece porque está bajando la violencia en esas regiones y esto debe ser materia de un gran Acuerdo Nacional. El Acuerdo de Paz no es solamente un acuerdo con algún grupo por allí con equis nombre, sino es un acuerdo de la sociedad toda que debemos priorizar la educación.

El salto presupuestal de 50 a 70 billones de pesos

Veremos si en los próximos años estas estadísticas se mantienen y entonces va disminuyendo paulatinamente y de manera constante la violencia en el mundo rural y podemos entonces hacer un gran componente de educación integral en el mundo rural colombiano. Aquí también comenzamos como en Bogotá por un salto presupuestal más o menos pasamos de 50 a 70 billones de pesos en lo que va.

O sea, como recibimos del gobierno a como en este momento lo tenemos ya aprobado en el presupuesto que sigue del año entrante. Ese salto tiene que reflejarse. Esto no es un salto cualquiera, a pesar de que si usted le pone en el índice de inflación les da que el salto en términos reales es muy alto, y es -yo creo, que históricamente no sé las cifras de los años de Colombia, pero por lo menos en este siglo- el salto más alto que se ha podido dar en el presupuesto de educación.

Recuerden, ustedes, que muchas de las críticas de la juventud colombiana era que el presupuesto de defensa era primero que el de educación. Hoy está muy por encima del presupuesto de defensa.

Lo único negativo ha sido la sentencia de la Corte sobre la deducibilidad de impuesto de renta en el impuesto de renta de las empresas más poderosas y la gente más poderosa del país que son los dueños de la carbonera y de la petrolera.

Pero el salto se ha dado a pesar de eso y eso no lo vamos a recortar, porque es precisamente la prioridad que queremos, que hicimos, que dijimos en campaña electoral y que aquí estamos plasmando ya como una realidad.

Ese salto presupuestal de este año hacia el año entrante, que se ejecutará el año entrante, indudablemente tiene que ponernos comida caliente en los colegios, no alcanzaremos a todos, pero por lo menos a garantizar que un gran porcentaje empiece a tener comida caliente.

El salto entre el refrigerio, que ustedes mismos han narrado historias de corrupción, etc., alrededor de este tema de entregar refrigerios, a la comida caliente es un salto que no es simplemente de gustos culinarios, sino que es de cuidado de la niñez y que tiene que reflejar este salto presupuestal.

Es que si se habla de comida caliente hay que hablar de restaurante, hay que hablar de quienes hacen la comida. Y si esos que hacen la comida o quienes compran la comida en la región, entonces se va ligando el sistema educativo a la misma economía regional de producción de alimentos.

Y si se le entrega a la asociación de padres, por ejemplo, como contratación y no a estas grandes corporaciones que se han forjado en las últimas décadas alrededor del PAE (Plan de Alimentación Escolar), pues es altamente probable que la comida llegue mejor porque son los padres mismos, las madres mismas las que van a estar responsabilizándose de la comida caliente de sus hijos. Y eso que se llama afecto y amor tiene un peso en la calidad educativa.

Saltar de 50 a 70 billones significa, y eso lo van a ver ustedes en el decreto de liquidación del presupuesto, que es un tema que también es poco conocido, pero donde se sabe en qué se gasta la plata o en qué se va a gastar la plata, no es en la discusión de la Ley de Presupuesto en el Congreso, sino es en algo que queda por ahí, en un mamotreto que se llama el decreto de liquidación del presupuesto. Es ahí donde los técnicos de la administración deciden las partidas gruesas, no tan gruesas, los programas.

Yo personalmente voy a estar al frente y le he pedido a todos los ministros y ministras que estén al frente del decreto de liquidación que hay que expedir antes del 31 de diciembre, que es lo que realmente se presupuesta para el año entrante.

Ahí es donde tiene que aparecer cuánto es el programa para educar al maestro, cuánto es el programa de los comedores y restaurantes escolares, que hay que comenzar por construir la infraestructura; cuánto es el programa de la infraestructura escolar y de la educación superior.

Educación gratuita y universal

He pedido en la ley estatutaria, que está a punto de aprobarse en comisión, es decir, de iniciar su proceso legislativo, que allí quede muy bien contemplado que la educación pública en Colombia, desde el preescolar hasta la educación superior, es gratuita y universal.

En el pasado pusieron estratos sociales, muy influenciado quizás por el tema de matrícula cero, del pasado gobierno, no. Aquí no estamos hablando de hacer gratuita la educación para un grupo de personas, sino que por derecho la educación pública es gratuita desde el primer año de preescolar hasta el último de la educación superior. Y eso, obviamente, tiene que ser asumido por el presupuesto, eso implica un salto presupuestal.

Si la educación es gratuita como derecho, o mejor, si la educación es gratuita, hay un derecho universal a la educación. Alguien dirá, ¿no que es que un rico se va a ir a estudiar en la universidad pública? Pues que estudie. Todo el que entre a una universidad pública debe tener su educación gratuita.

Ese salto que algunos países lo tienen, no todos, es el que queremos dar en Colombia y es a partir de la ley estatutaria. Por eso saltamos de 50 a 70 billones de pesos en el presupuesto y hay que mantener ese ritmo de crecimiento. Solo por ponerles un ejemplo, todo lo que se ha gastado en subsidio a la gasolina en Colombia desde que comenzó el FEB, ¿qué llaman? son 90 billones de pesos.

Solo imagínense qué se hubiera podido hacer con esos 90 billones de pesos, que es un subsidio del presupuesto, es decir, de lo que la gente tributa al que tiene la camioneta doble puerta. Alguien dirá que también al de la moto, sí, pero es que la moto no echa tanto gasolina como la camioneta de cuatro puertas.

Es un subsidio al revés y eso todo ha sumado 90 billones de pesos. Con 90 billones de pesos tendríamos sedes universitarias en todos los rincones de Colombia y la infraestructura de la educación secundaria, media, etcétera, hubiera sido portentosa y hubiéramos podido financiar la infraestructura de los tres años de preescolar y los restaurantes escolares para comida caliente.

Esas decisiones políticas, que lo son, de preferir subsidiar la gasolina de una parte minoritaria de la población en vez de garantizar el derecho universal a la educación, son las decisiones que terminan en estos cuadros mostrándonos cómo cada vez estamos más lejos de la humanidad y nos vamos quedando hacia atrás.

La educación es lo que garantiza todo en la humanidad.

Bueno, dejamos ahí. Gracias, muy amables.

*Con información de Presidencia

____

Siga la actualidad del sector educativo visitando las redes del Ministerio de Educación Nacional. Visítenos en @Mineducacion (Twitter), Mineducacion (Facebook y Youtube) y mineducacioncol (Instragram).

(FIN)

He pedido que en la ley estatutaria quede plasmado que la educación pública en Colombia, desde el preescolar hasta la educación superior, sea gratuita y universal: presidente Petro