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La escuela contribuye a que 67.000 niñas, niños y adolescentes hayan dejado atrás el trabajo infantil
Actualizado: 12 de junio de 2026
En el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, el Ministerio de Educación Nacional reafirma que garantizar la permanencia escolar es una de las principales herramientas para proteger los derechos de la niñez y romper los ciclos de pobreza y exclusión. A través de una transmisión por YouTube del Ministerio se evaluaron las causas y efectos en los niños, niñas y adolescentes.
Bogotá D.C., 12 de junio de 2026. En el marco del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, el Ministerio de Educación Nacional hace un llamado a las familias, comunidades, instituciones educativas y entidades territoriales para fortalecer las acciones de prevención y erradicación de esta problemática que continúa afectando a miles de niñas, niños y adolescentes en Colombia.
Las cifras más recientes de la Gran Encuesta Integrada de Hogares muestran que entre 2022 y 2025, la tasa de trabajo infantil pasó de 3,4 % a 2,8 %, lo que representa cerca de 67.000 niñas, niños y adolescentes menos en esta situación.
El trabajo infantil no es una estrategia normal de subsistencia ni una práctica propia del crecimiento. Se trata de una vulneración de derechos que afecta el desarrollo integral de niñas, niños y adolescentes, limita sus oportunidades educativas y restringe el ejercicio de derechos fundamentales como la educación, la recreación, el juego, el deporte, la cultura y el descanso.
De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el trabajo infantil comprende aquellas actividades que privan a niñas y niños de su niñez, su potencial y su dignidad, afectando su desarrollo físico y psicológico; al impedirles asistir a clases, abandonar la escuela o exigirles combinar el estudio con actividades laborales que demandan demasiado tiempo y esfuerzo.
"La escuela es uno de los principales entornos protectores de la niñez. Garantizar la permanencia educativa es una de las herramientas más efectivas para prevenir el trabajo infantil, fortalecer los proyectos de vida y ampliar las oportunidades para las nuevas generaciones", afirmó Juan Fernando Rueda, asesor del Viceministerio de Preescolar, Básica y Media; durante la transmisión: ¿Estamos normalizando el trabajo infantil?
Las trayectorias educativas, desde la educación inicial hasta la educación superior, constituyen una poderosa herramienta para prevenir el trabajo infantil. A través de la formación integral, las niñas, niños y adolescentes desarrollan conocimientos, habilidades socioemocionales, pensamiento crítico y capacidades para construir sus proyectos de vida en condiciones de dignidad y bienestar.
El sector educativo ha fortalecido diferentes estrategias para promover la permanencia escolar y ofrecer mayores oportunidades de aprendizaje. Entre ellas se encuentran la Jornada Única, los SIMES -Sistemas de Educación Media y Superior- y los Centros de Interés para la Formación Integral, una estrategia que beneficia a más de 1,3 millones de estudiantes mediante experiencias pedagógicas en arte, deporte, lectura, ciencia, tecnología, educación ambiental, bilingüismo y educación ciudadana, promoviendo que la escuela sea un espacio atractivo, pertinente y conectado con las realidades de los territorios.
Según el docente del Colegio Paraíso Mirador, Miguel González, el trabajo infantil afecta no solo la asistencia y el rendimiento escolar, sino también las oportunidades de socialización, recreación y construcción de proyectos de vida de niñas, niños y adolescentes, aspectos fundamentales para su desarrollo integral.
El Ministerio también trabaja de manera articulada con las secretarías de educación para incorporar acciones de prevención y erradicación del trabajo infantil en los planes de permanencia escolar, fortalecer la alianza familia-escuela y promover procesos de acompañamiento a madres, padres y cuidadores en torno a la crianza amorosa, la protección de derechos y el desarrollo integral de niñas, niños y adolescentes.
Aunque las cifras muestran avances, el desafío persiste, especialmente en las zonas rurales. Durante 2025, la tasa de trabajo infantil en centros poblados y rural disperso se ubicó en 5,2 %, una reducción frente al 6,0 % registrado el año anterior, lo que evidencia la necesidad de continuar ampliando las oportunidades educativas y los entornos protectores en los territorios.
En esta fecha de conmemoración, el Ministerio de Educación Nacional reitera que la prevención y erradicación del trabajo infantil es una responsabilidad compartida entre Estado, familia y sociedad. Mantener a las niñas, niños y adolescentes en la escuela significa garantizar sus derechos, proteger su desarrollo integral y construir un país con más oportunidades y justicia social para todos.
Aquí en este link puede conocer más de la temática.
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