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Vaupés, memoria viva: una travesía educativa entre libros, selva y tradición
Actualizado: 22 de mayo de 2026
El centro de memoria educativa del Ministerio de Educación Nacional sigue llegando a los territorios, haciendo de la lectura un pilar para el desarrollo del país.
Jóvenes en el lanzamiento del centro de memoria educativa del Ministerio de Educación Nacional en MitúMitú, 22 de mayo de 2026. Mitú no se parece a ninguna otra capital de Colombia, no solo porque está rodeada por la inmensidad verde de la Amazonia o porque el río marca el ritmo de la vida diaria, es distinta porque en su territorio habitan 27 pueblos indígenas que han hecho de la memoria, la palabra y la tradición una forma de enseñar y de existir. Aquí, la educación no se limita a un aula ni a los libros: se transmite en el tejido de una canasta, en el sonido del carrizo, en la pesca, en el calendario ecológico y en el respeto profundo por la naturaleza.
La selva impone sus propias reglas, el tiempo no corre igual que en las ciudades, el calendario lo dicta el río y las estaciones se interpretan observando la naturaleza. Cada creciente o descenso del agua representa prevención, cuidado y preparación para las comunidades; los habitantes del territorio hablan con orgullo de una región donde el 81 % de la población es indígena y donde nombres como Kubeo, Desano, Siriano, Bará, Carapana, Makuna, Tariano, Tuyuca, Guanano, Piratapuyo, Tatuyo y Yurutí hacen parte de la riqueza cultural que sostiene la memoria viva de Colombia.
Allí llegó el Ministerio de Educación Nacional con la estrategia del Centro de Memoria Educativa Itinerante, una apuesta por reconocer que la educación también habita en los saberes ancestrales y en las formas propias de transmitir el conocimiento, fue entonces cuando el territorio empezó a enseñar.
Joven en el lanzamiento del centro de memoria educativa del Ministerio de Educación Nacional en MitúNo era la maloka, como muchos suelen llamarla desde afuera, era la Casa Ancestral, un espacio donde todo circula: la palabra, la sabiduría, las energías femeninas y masculinas, el conocimiento espiritual y la vida comunitaria. Entre tejidos, fibras y utensilios ceremoniales, las mujeres aparecen como semillas de la vida familiar y comunitaria. Son quienes transmiten saberes desde lo espiritual y lo cotidiano; quienes enseñan a transformar fibras en canastos, canastillas y escobas; quienes preservan la memoria en cada objeto tejido con paciencia.
Del otro lado están las energías masculinas: la caza, la pesca y la provisión para la comunidad, todo tiene equilibrio, todo tiene un sentido. En el Vaupés, incluso la naturaleza es entendida como gente, cada árbol, cada río y cada animal hacen parte de una relación de respeto que ha permitido proteger las tradiciones y la cosmovisión de los pueblos indígenas a través del tiempo.
Y aunque la memoria vive en la oralidad y en las prácticas ancestrales, también se resguarda en documentos, por eso, un pequeño salón de la Escuela Normal Superior Indígena María Reina conserva archivos y relatos que hoy se convierten en insumo para la investigación y la preservación cultural. Allí, Juan Carlos Durán Borrero, rector de la institución, habla con orgullo del centro documental construido con esfuerzo para custodiar parte de la historia educativa del territorio.
En Mitú, reunir a los rectores de las instituciones educativas requiere coordinación previa y largos desplazamientos fluviales. Aquí la distancia no se mide en kilómetros, sino en horas de río. Por eso, para los asistentes del auditorio de la ENOSIMAR donde se realizó la entrega de 1.200 libros representó mucho más que una dotación bibliográfica; fue un acto de reconocimiento a un territorio donde la educación se abre paso entre la selva y el agua.
Siete instituciones educativas recibieron material para fortalecer sus procesos pedagógicos: la Escuela Normal Superior Indígena María Reina (ENOSIMAR), la Institución Educativa Integral José Eustasio Rivera (IEIJER), la I.E.D. Inaya, la I.E.D. Villa Fátima, la I.E.D. Bocas del Yi, el Centro Educativo Pueblo Nuevo y la I.E.D. San Javier.
La jornada que oficializó la entrega del material, también estuvo acompañada por los talleres de Guardianes de la Memoria, en los que jóvenes de distintos pueblos indígenas plasmaron su cosmovisión en dibujos llenos de casas, colores y símbolos que narran su manera de entender el mundo.
Jóvenes en el lanzamiento del centro de memoria educativa del Ministerio de Educación Nacional en MitúMientras tanto, Colombia Aprende reunió a docentes del departamento gracias al acompañamiento de la Secretaría de Educación Departamental. Allí compartieron herramientas pedagógicas y metodologías para fortalecer los procesos educativos en las instituciones del territorio.
Omar Olarte, rector de la I.E.D. Colegio Inaya, destacó que 1.172 estudiantes y 42 directivos docentes ahora cuentan con nuevos libros y herramientas pedagógicas para reforzar los hábitos de lectura y enriquecer la enseñanza. Para él, esta iniciativa se convierte en una brújula que orienta el camino de la educación en el Vaupés y una oportunidad para seguir fortaleciendo los procesos formativos en la región.
En medio del territorio de la anaconda, la yukuta, el cazabe, la lapa y el carrizo, el equipo del Ministerio de Educación Nacional llegó a la Colombia profunda para iniciar una travesía colectiva, una ruta donde la memoria no solo se conserva: se escucha, se teje, se navega y se enseña.
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