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Colombia: qué y cómo mejorar a partir de la prueba PISA

PISA tiene como propósito general obtener evidencia comparativa del desempeño de los estudiantes en las áreas de lectura, matemáticas y ciencias, y de su evolución en el tiempo. A diferencia de otros estudios, esta evaluación se concentra en las competencias y no en los contenidos aprendidos en la escuela.

Busca identificar la existencia de capacidades, habilidades y aptitudes que, en conjunto, permiten a la persona resolver problemas y situaciones de la vida. Por esta razón, evalúa a estudiantes de 15 años independientemente del grado que cursan. En Colombia hicieron parte de la muestra jóvenes matriculados entre los grados 7º y 9º.

Hoy en día, PISA es un punto de referencia obligatorio para la investigación y el diseño de políticas educativas. Cuenta con el respaldo de las más importantes instituciones de evaluación educativa en el mundo y cada vez más países se suman a esta iniciativa. En 2000, participaron 43 países; en 2003, 41 y en 2006, 57. De ellos, 30 son miembros del la OCDE y 27 asociados, entre estos, seis latinoamericanos. En conjunto, representan el 33% de la población y el 90% de la economía mundial.

PISA está diseñado para desarrollarse en ciclos trianuales con diferentes énfasis. En su primera aplicación, en el año 2000, el énfasis fue en lectura; en 2003, en matemáticas y en 2006, en ciencias; esto se repetirá en el mismo orden en 2009, 2012 y 2015. Colombia ya está inscrita en la evaluación de 2009 y planea continuar con todo el ciclo con el fin de poder comparar la evolución de su sistema educativo en el tiempo.

El énfasis en ciencias en 2006 se centró en la medición de la competencia científica, "la capacidad de utilizar el conocimiento científico, identificar situaciones científicas, explicar fenómenos científicos y extraer conclusiones basadas en evidencias con el fin de comprender y tomar decisiones relativas al mundo natural y a los cambios producidos en la actividad humana".

Se evaluaron tres dimensiones de esta competencia, teniendo en cuenta su importancia para el desarrollo de prácticas científicas y su conexión con habilidades cognitivas:

  • Identificar situaciones científicas
  • Explicar fenómenos científicos
  • Utilizar evidencia científica.

Los resultados de PISA se reportan a través de dos indicadores: el puntaje promedio y los niveles de desempeño.

Con el puntaje promedio es posible realizar comparaciones simples y la ordenación de países.

En el área de ciencias, el promedio general fue de 491 puntos y el de los países miembros del la OECD, 500. Los mejores resultados fueron obtenidos por Finlandia (563), seguidos de cerca por Hong Kong, Canadá y Taipei, Estonia y Japón. Por debajo estuvieron 32 de los 57 países evaluados, entre ellos los seis latinoamericanos. En la región, los resultados de Colombia se ubicaron en el mismo rango que los de Argentina y Brasil (alrededor de 390) y fueron inferiores a los de Chile (438), Uruguay y México (410).

Un buen sistema educativo debe preocuparse no solamente por obtener los mejores resultados, sino por buscar que la mayoría de sus estudiantes los logren. Este el caso de Finlandia, Hong Kong y Canadá, entre otros, que alcanzaron los resultados más altos y lograron, además, ubicar a la mayoría de sus estudiantes en los más altos rangos de puntaje.

En el extremo opuesto están los países latinoamericanos, con resultados inferiores la media internacional, donde la mayoría de los estudiantes presentan resultados deficientes.

Países como el Reino Unido, Nueva Zelanda y Bélgica obtuvieron muy buenos promedios, pero con un gran segmento de la población con puntajes bajos. Contrariamente, en Argentina y Estados Unidos la mayoría de los estudiantes tuvieron resultados bajos y solo algunos presentan puntajes sobresalientes ( Véase Gráfico 1 ).

Los niveles de desempeño agrupan a los estudiantes por país, de acuerdo con lo que saben hacer en cada área. Para el área de ciencias se establecieron seis. Es a partir del nivel dos cuando los estudiantes comienzan a demostrar las competencias científicas mínimas para participar efectiva y productivamente en la sociedad contemporánea.

Los estudiantes que alcanzaron el nivel uno tienen capacidades insuficientes para acceder a estudios superiores y para desarrollar las actividades propias de la sociedad del conocimiento. En los niveles tres y cuatro los estudiantes están por encima del mínimo y tienen capacidad para realizar actividades cognitivas complejas, aunque no de manera óptima. Quienes se ubican en los niveles superiores (cinco y seis) pueden desarrollar actividades de alta complejidad cognitiva, científica u otras.

En los países de la OECD, cerca de una cuarta parte de los estudiantes (24%) alcanzó el nivel dos y otro tanto (23%) se ubicó en los niveles inferiores (uno y menos uno). Alrededor de la mitad (44%) alcanzó los niveles tres y cuatro y solo 9 de cada 100 alcanzaron los niveles superiores (cinco y seis).

En Colombia el 27% se ubicó en el nivel dos, el 13% en niveles tres y cuatro y el 34% alcanzó el nivel uno. Este resultado muestra que más de la mitad de los evaluados tiene una competencia científica aplicable únicamente a situaciones con las que están familiarizados y dan explicaciones triviales que surgen explícitamente de la evidencia disponible. Una menor proporción (27%) logra dar explicaciones sobre sucesos científicos a partir de contextos familiares, llegar a conclusiones con base en esquemas simples de investigación e interpretar literalmente los resultados de una investigación científica ( véase Gráfico 2 ).

Los resultados detallados del área de ciencias permiten afirmar que los estudiantes colombianos son mejores para identificar fenómenos científicos que para explicarlos y para utilizar evidencias científicas.

En lectura el desempeño de los estudiantes colombianos fue el mejor de las tres áreas. Una cuarta parte de los evaluados se ubicó en el nivel mínimo (dos), en tanto que el 18% alcanzó los niveles tres y cuatro. Estos estudiantes demuestran una mejor capacidad para manejar información en conflicto e identificar la idea principal del texto en conexión con otros conocimientos y con experiencias personales.

Poco más de la mitad de los estudiantes sólo logró el nivel uno o menos uno. Esta proporción de la población logra reconocer el tema principal o la intención del autor y realizar una conexión simple entre la información del texto y el conocimiento cotidiano ( véase Gráfico 3 ).

El menor desempeño se registró en matemáticas. Menos de la quinta parte (18%) de los evaluados alcanzó el nivel mínimo (dos). Estos estudiantes pueden interpretar situaciones en contextos que sólo requieren una inferencia directa, utilizar algoritmos, fórmulas, procedimientos o convenciones elementales y efectuar razonamientos directos e interpretación literal de los resultados. Sólo 10 de cada 100 mostraron competencias en los niveles tres y cuatro.

La mayoría de los estudiantes colombianos sólo demostró capacidad para identificar información y llevar a cabo procedimientos matemáticos rutinarios, siguiendo instrucciones directas en situaciones explícitas, y responder a preguntas relacionadas con contextos conocidos (véase Gráfico 4).

PISA también evalúa el efecto que tienen sobre el aprendizaje las variables socioeconómicas y culturales, así como las características del sistema escolar y las instituciones educativas.

Aunque este estudio confirma los hallazgos de otras investigaciones en cuanto a la gran incidencia de los factores socioeconómicos sobre los resultados, el análisis identifica variables del sistema educativo que son altamente significativas. En Colombia, por ejemplo, la escuela explica el 25% de las diferencias en los resultados individuales en ciencias.

Entre los factores escolares positivamente relacionados con el desempeño destacan la presión que ejercen los padres de familia sobre la calidad académica de las instituciones, la autonomía escolar, la calidad del recurso docente, la suficiencia de los recursos y la cantidad de horas de clase. Especial relevancia tienen las evaluaciones estandarizadas a nivel nacional y la rendición de cuentas a los padres.

Algunos de estos factores están presentes en las escuelas colombianas, aunque no en la proporción o con la eficacia requeridas. Solamente el 12% de los padres manifestó interés en el nivel académico de la institución educativa de sus hijos. Y, a pesar de que el número de horas semanales dedicadas a las ciencias es comparable al de países con muy buenos resultados, no parecen estar produciendo un impacto significativo.

Particularmente críticos en nuestro caso son la insuficiencia de recursos educativos, la limitada autonomía de las instituciones educativas para seleccionar a sus docentes, el bajo porcentaje de cursos obligatorios en ciencias y la tendencia a agrupar a los estudiantes según su habilidad.

En contraste con países que obtuvieron los mejores resultados, sólo el 19% de los rectores colombianos reportó tener autonomía para seleccionar a los docentes de su institución.

La conformación de grupos de estudiantes según habilidad tiene un efecto muy negativo. En Colombia, el 42% de los estudiantes reportó la existencia de esta práctica en su institución en contraste con el 13% en los países de la OECD.

Sólo 29 de los 57 países participantes, entre ellos Colombia, tienen establecidos exámenes nacionales de evaluación, externos y estandarizados, como es el caso de la Prueba Saber. En general, estas evaluaciones tienen un impacto muy positivo en los resultados.

PISA 2006 aporta valiosos elementos para el análisis y la reflexión sobre el sistema educativo colombiano y plantea serios retos a la política de mejoramiento de la calidad. ¿Cómo mejorar los resultados generales de los estudiantes? ¿Cómo hacer que cada vez más estudiantes logren los niveles medios de desempeño y dejen de hacer parte de los niveles inferiores donde no alcanzan las mínimas competencias científicas? ¿Cómo hacer que los buenos resultados se extiendan, no sólo a una fracción, sino a toda o a la mayoría de la población? ¿Cómo lograr que las instituciones tengan mayor injerencia en el desempeño de los estudiantes y, por esta vía, contrarrestar el efecto de las preocupantes condiciones de vulnerabilidad social y pobreza?

Los informes de PISA en los distintos países dan algunas pistas para responder estas preguntas. El conocimiento de las características de los sistemas educativos que, de manera estable, se han mantenido en los primeros lugares -como Finlandia, Corea y Canadá-, así como de las reformas adelantadas en aquellos que han mejorado en el tiempo, constituyen un punto obligado de referencia para reflexionar sobre nuestras propias políticas.

Colombia: qué y cómo mejorar a partir de la prueba PISA, al tablero no.44
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Altablero No. 44, ENERO-MARZO 2008
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