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Es el momento de deliberar sobre la educación

Al Tablero. ¿Cuál es la importancia para Colombia de un debate público sobre educación?

Beatriz Restrepo (BR):
Si entendemos que la educación es un bien público por excelencia, los asuntos de su incumbencia tienen que ser de interés público (de todos); este interés se manifiesta en la capacidad de la sociedad para debatir sobre ellos. Más que debatir, el término correcto es "deliberar", que incluye el debate y la argumentación más la decisión que apunta a la acción.

Abrir espacios como el Plan Decenal (segunda etapa) para el debate (deliberación) público sobre educación es, además de provechoso para la educación misma, un importante ejercicio de formación ciudadana en la participación y la responsabilidad con lo público.

Abel Rodríguez (AR):
Comencemos por decir que no toda la sociedad tiene una comprensión cabal acerca de la importancia de la educación y la necesidad de convertirla en un asunto de todos y todas. Hay dos situaciones o dos razones que explican esto: una es que las elites en Colombia decidieron desde hace varias décadas resolver el problema de la educación de sus hijos a través de la educación privada; esto lleva a que no les interese, a que no se comprometan, como debiera serlo, con la educación pública.

Y segundo, todavía hay amplias franjas populares que no encuentran en la educación una opción que les sirva para construir proyecto de vida. Entonces esas zonas tampoco le dan relevancia a la educación y consideran que es un medio para aprender a leer y a escribir y punto, para una alfabetización.

El debate público sobre educación es una oportunidad para adelantar una movilización social y ganar muchos adeptos a la idea de que la educación es muy importante. También, para encontrar algunos consensos sobre el destino y horizonte de la educación; consensos que no siempre son fáciles por los diferentes intereses que hay en la sociedad con respecto al tema educativo.

Juan Camilo Jaramillo (JCJ): Más allá de consideraciones de tipo técnico, y como derecho fundamental, la educación es un asunto que compromete a todos: a quienes hacen parte del sistema educativo -bien sea porque ocupan algún lugar en la institucionalidad educativa pública y privada o porque están educándose- y a quienes se benefician directa o indirectamente de ella desde otros campos. Y aquí caben por igual las organizaciones sociales de todo tipo y las personas: el ama de casa, el deportista, el profesional independiente, el pequeño comerciante, el intelectual e, incluso, el desempleado. En cuanto que el sistema educativo es el instrumento para cualificar el capital humano del país, el futuro de las próximas generaciones depende de su calidad, cobertura y pertinencia.

Sergio Fajardo (SF): La participación democrática y la discusión informada de y con la ciudadanía en el análisis de la cobertura educativa, la calidad académica, la infraestructura de los colegios, la situación económica de los estudiantes, la cualificación de los maestros, la inversión del Estado en educación y la evaluación internacional del sistema educativo es un deber político y ético de los gobernantes y de las autoridades educativas. Cuando este proceso se organiza y se realiza, como es el caso de la ciudad de Medellin, se produce en la ciudadanía un propósito colectivo y público que busca el mejoramiento de la educación; reemplaza el deseo natural del ciudadano de resolver su caso particular.

Crear un propósito nacional por el mejoramiento de la educación mediante el análisis y la discusión pública permite desarrollar, por parte del Estado y sus gobernantes, políticas públicas para el sector educativo, con los planes de desarrollo nacionales y locales adecuadamente financiados y que den solución a los problemas que actualmente tiene el sistema educativo.

AT: ¿Por qué es importante tomar parte en la construcción de un Plan Decenal educativo?

BR: Un Plan Decenal compromete los intereses de un sector en el mediano plazo: define orientaciones, propone estrategias, metas y acciones y da origen a políticas públicas sobre los asuntos o problemas más sensibles. Uno de los principales logros de un plan decenal es asegurar continuidad y permanencia de programas y orientaciones gruesas.

Si la sociedad debe intervenir en asuntos atinentes al interés público, más debe hacerlo cuando se trata de asuntos que tendrán permanencia y que, de alguna manera, comprometen el futuro en el mediano plazo.

SF: Agregaría que la participación ciudadana en la construcción del Plan debe incorporar la manera como la ciudadanía entiende y comprende el funcionamiento del sistema educativo, las necesidades de las comunidades y de los estudiantes, las aspiraciones de los maestros, los requerimientos de padres y madres de familia, la contribución del sector empresarial y los planes de desarrollo locales. De esta manera, hablamos de un Plan cercano al ciudadano, que construye el propósito nacional de mejorar la educación colombiana.

AR: Recientemente, en una reunión de secretarios de Educación, defendí la importancia de estar presente en la construcción del segundo Plan Decenal de Educación, contra las voces que señalaban que: 'para qué un plan decenal si ya había una política financiera trazada por el MEN que mostraba que no había cómo introducir cambios y conseguir nuevas metas en materia educativa'.

Lo defendí porque la construcción del Plan Decenal se vuelve una oportunidad para que todo el mundo, los diferentes sectores sociales y políticos de nuestra sociedad, den a conocer sus ideas sobre la educación. Es bueno que se pongan las cartas sobre la mesa; que toda la gente, sin ninguna restricción, pueda decir qué piensa sobre la educación, la educación pública, la educación privada, los problemas de la calidad, la equidad.

Además, es una oportunidad para que entre todos construyamos una ruta en la cual, seguramente, habrá puntos de consenso, acuerdos, asuntos que no son tan consensuados pero que, de todas maneras, son una ruta. Es muy bueno políticamente que la opinión pública sepa qué piensan los diferentes actores políticos y sociales del país, acerca de la educación y la construcción del Plan.

Es una posibilidad para saber, por ejemplo, qué piensa la Iglesia de la financiación de la educación, si cree que deben pagarla los padres de familia o, si por el contrario, debe ser financiada por el Estado. En educación siempre habrá unos asuntos muy complicados sobre los cuales hay controversia y es bueno estar verificando qué piensa cada uno, los empresarios, los maestros -que son fundamentales en la construcción de una política educativa-, qué piensan las comunidades, las otras iglesias (diferentes a la Católica), la academia -es muy importante saber qué piensa la universidad-, los grupos de investigación, el sector cultural, la intelectualidad del país, los medios de comunicación y, sobre todo, qué piensan los niños, las niñas y los jóvenes sobre cómo quieren la escuela. Porque, necesariamente, niños, niñas y jóvenes tienen apreciaciones sobre el tema muy diferentes a las de los papás y de los maestros; pero, obviamente, conocidas las apreciaciones de uno y otro sector es posible encontrar acercamientos, acuerdos, concertaciones para trabajar por el país.

JCJ: Si algo quedó claro después de la gran movilización social que se emprendió durante dos años, a partir de 1994, para formular el Plan Nacional Decenal 1996-2005 La Educación Compromiso de Todos, fue el hecho de que mientras más amplio, inclusivo, serio y ordenado sea el debate público mayor probabilidad hay de formular las preguntas acertadas y de encontrar las respuestas adecuadas. Un país cuya educación es diseñada y pensada por una elite, es un país que tiene una educación que beneficia, en forma exclusiva, los intereses de ella. Por el contrario, aquel que la pone en discusión o consulta, en forma pública y participativa, como es este caso, encontrará por fuerza el esquema más eficiente para el beneficio de todos.

AT: Expliquemos a los colombianos qué significa construir colectivamente una política pública...

JCJ: La Constitución Política de 1991 establece la participación como el modo de expresión propio de la democracia y determina unos instrumentos, fundamentados en el control ciudadano, para hacerla efectiva. Participar, en este contexto, quiere decir poner en el debate los propios argumentos e intereses y acoger y asumir los resultados como expresión de la voluntad colectiva. La connotación de pública de una política tiene que ver con la manera como se construye y como intervienen en su formulación las agendas públicas nacionales y locales.

BR: Toda política pública es el resultado de procesos en los que han participado la sociedad en su conjunto (diversos sectores y actores) y el Estado, en cualquiera de sus niveles (municipal, departamental o nacional). Este proceso está integrado por diversos momentos: percepción de la problemática o asunto, definición del mismo y de las estrategias para abordarlo o resolverlo, tramitación ante instancias correspondientes, formulación de la política, promulgación de la misma y seguimiento.

Construir colectivamente significa participar en la preparación, formulación, promulgación y seguimiento, todo ello mediante la deliberación y la participación conjunta Estado-Sociedad.

AR: Es construir futuro en forma conjunta, concertadamente. Implica, por consiguiente, sustituir las decisiones individuales por las colectivas, superar vicios que han estado rondando la educación como, por ejemplo, el clientelismo, que son formas de evitar que la política educativa sea una política pública, que responda más a los intereses generales de la sociedad.

SF: A partir de documentos de análisis con información precisa sobre el sector, discutir con la comunidad y sus legítimos representantes los planes propuestos con el fin de mejorarlos, modificarlos y aprobarlos con el mayor consenso posible; presentar planes que atiendan las necesidades de la población; tomar la decisión política de invertir lo necesario para su realización; evaluar permanentemente y hacer seguimiento a las metas para que se garantice la ejecución completa.

AT: ¿Hasta dónde un Plan Decenal constituye una política pública?

SF: Un Plan Decenal educativo se convierte en política pública cuando la ciudadanía, mayoritariamente, lo convierte en un propósito nacional de mejoramiento de la educación, independiente de los cambios que se producen en la estructura política del Estado.

AR:
El Plan Decenal de educación tiene la virtud, y ojalá que esto se logre, de que es producto de la participación ciudadana, de la concertación. Cuando hay participación, hay un comienzo de política pública; cuando diferentes actores ponen en una política sus intereses, podemos decir que es una política pública construida en el marco del Plan.

Pero, obviamente, el Plan Decenal se va a volver política pública en la medida en que sea incorporado a los programas de gobierno: nacional, departamentales, municipales, distritales.

JCJ: Una política pública es un mandato que, según el pensador chileno Norbert Lechner, debe ser entendida como un conjunto de propósitos y estrategias públicas de la acción gubernamental y social orientada hacia la construcción colectiva de bienestar, con base en criterios de libertad, de igualdad, de inclusión social y de expansión de ciudadanía, y además resultar de una construcción colectiva de gobierno, sociedad, sociedad civil e instituciones públicas y privadas comprometidas con el bienestar social en términos del bien común, situado en la esfera de lo público tutelado por el Estado.

Ahora bien, desde el punto de vista del poder mandatario de la política pública, la Ley 115 es explícita en cuanto al carácter indicativo del Plan Nacional Decenal de Educación, lo cual le confiere básicamente un alcance prospectivo y orientador. Desde este punto de vista, más que política pública, es un plan estratégico sectorial. Esta es una discusión fundamental: ¿el Plan debe tener un carácter mandatario o no es posible condicionar decisiones de futuras administraciones y solamente se puede llegar hasta la prospección de escenarios posibles y la proyección de propósitos concertados? El debate público tendrá que abordar este asunto.

BR: No creo que un Plan Decenal constituya una política pública. Más bien, produce insumos (análisis y definición de asuntos) para la formulación y promulgación de políticas públicas, que retoman del Plan los asuntos más relevantes o que pueden ser marco de una pluralidad de programas.

Sí es importante señalar que un Plan Decenal bien pensado y diseñado es un buen fundamento para la definición de políticas públicas.

AT: Hablemos acerca de la importancia que tiene el que los acuerdos contemplen los planteamientos de aquellos que son minoría, y las diversas visiones y tensiones...

JCJ: Esta es la otra dimensión del Plan Decenal de Educación. En la medida en que sea producto de un debate ordenado e informado pero, sobre todo participativo e inclusivo, debe contener por igual los consensos y los disensos. Como ejercicio prospectivo, el Plan tiene que recoger los acuerdos y registrar las posiciones disidentes y las tensiones; la complejidad, la diversidad y las particularidades de los diferentes puntos de vista sobre la educación

SF: Los planes deben atender y resolver, en tiempos establecidos, las necesidades del país y no las de los grupos de poder. Las políticas públicas necesariamente deben incluir a todas las personas, etnias, visiones e idearios, entre otros.

BR: Un Plan Decenal, como cualquiera otra orientación que no sea vinculante, deriva su fuerza y permanencia del apoyo de la sociedad, que ve reflejada en él sus intereses y tensiones.

Por eso, es importante que los planes incluyan a las minorías y la pluralidad de visiones, no sólo en el proceso de deliberación sino, efectivamente, en sus conclusiones y decisiones, de manera que también estos pobladores y formas de vida se vean beneficiados por el mismo.

AR: Un Plan que se queda en lo general, que no atiende particularismos o especificidades es un plan excluyente. Su condición de inclusión es que, precisamente, cuando traza políticas generales tenga en cuenta que hay grupos sociales con metas, objetivos, opiniones, puntos de vista diferentes, y la ruta de acceso no puede ser homogénea. Se necesita una que integre; pero, para serlo debe atender las características de una población, cultura y geografía diversas, como ocurre en Colombia. Es decir, si el Plan no recoge y contempla toda la diversidad, no tendrá asidero en nuestra realidad social.

AT: ¿Cómo monitorear y evaluar los avances del Plan Nacional Decenal de Educación como política pública, si partimos de que es un Plan referente y no mandatorio para los gobernantes?

SF: Independiente de si el Plan es referente o mandatario, se trata de una política pública que debe generar un propósito nacional de mejoramiento de la educación en todos sus aspectos. Requiere, sin la menor duda, un proceso permanente de seguimiento, evaluación y monitoreo por parte de la ciudadanía, de las autoridades y de la comunidad educativa, para verificar el cumplimiento de sus metas, para la corrección, ampliación y modificación de los aspectos que no funcionen adecuadamente, y para garantizar su ejecución completa en los tiempos establecidos.

BR: Cada política pública define en su promulgación sus propios alcances (de gobierno o de Estado, municipal, departamental o nacional). El Plan Decenal, como tal, no configura necesariamente de por sí una política pública. En este sentido, como se dijo antes, su capacidad de continuidad y permanencia depende de su apropiación por parte de la comunidad que haga exigible su cumplimiento. Por otra parte, tanto un plan como una política pública deben incluir en su formulación procesos de evaluación y monitoreo en los que la participación de la comunidad sea tenida en cuenta.

AR: Sobre eso hay un aprendizaje, por lo menos conceptual o teórico, que tuvimos con el primer plan decenal (1996-2005). El mismo Plan debe contemplar y establecer cuáles son los mecanismos de evaluación, seguimiento y monitoreo y, puesto que no están establecidos en la ley, el Plan los debe plantear. Por eso es muy importante la gerencia nacional o las gerencias regionales, para que su legado no se acabe. Ojalá constituyéramos unos comités o consejos de seguimiento del Plan, a nivel nacional, departamental y municipal.

JCJ: El debate público que se dio en 1996 transformó en forma definitiva la comprensión que el país tenía sobre la educación. Un proceso de estas características tiene su principal efecto en el plano cultural, es decir, en la ruptura de paradigmas y la construcción de nuevos imaginarios colectivos. Sin embargo, esto no es suficiente; aunque indicativo, el Plan debe generar sus propios indicadores estratégicos y debe ser responsabilidad de cada gobierno hacerles seguimiento y tenerlos en cuenta para la formulación de sus planes sectoriales. Cada gobierno tendría que enmarcar sus prioridades en el conjunto de líneas estratégicas formuladas en el Plan y proponer indicadores operativos de acuerdo con esas prioridades. Así, se mantendrán los propósitos, pero cada gobierno tendrá la libertad para darles contenido según su proyecto político.

Es el momento de deliberar sobre la educación; Altablero No 39
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Altablero No. 39, ENERO-MARZO 2007
Debate
Es el momento de deliberar sobre la educación
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