Fecha de publicación:Domingo, 27 de Mayo de 2012
Medio que publica:El Colombiano de Medellín
Sección:Otra
Género periodístico:Noticia
Autoría:Firmada por el periodista
Diego vive una aventura galáctica en la Nasa

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Diego Jiménez todavía no puede asimilar lo que ha vivido en el último año: ha pasado de trabajar en un fondo de pensiones de Medellín, a ser el segundo colombiano que estudia en la International Space University de Estrasburgo, en Francia, la única especializada en ciencias aeroespaciales.

En doce meses ha cambiado el barrio de La Mota por Silicon Valley, el lugar con mayor inteligencia por metro cuadrado en el mundo, y donde se ubica el centro de la Nasa en el que Diego Mauricio realizará prácticas hasta septiembre.

"Son tantas cosas en tan poco tiempo que no hay manera de procesar, sólo seguir adelante", cuenta feliz este paisa de 29 años, que confiesa que siempre soñó con trabajar en la Nasa.

Su misión en la agencia espacial estadounidense consistirá en investigar la comercialización de tecnología espacial en la Tierra, algo que suena a ciencia ficción pero que él explica como si se tratara de una cuenta de ahorros o un plan de jubilación: "Hay empresas en la India que ya venden purificadores de agua que fueron creados para la estación espacial, donde obviamente hay que reciclarla porque no hay recursos naturales. Es una verdadera revolución para regiones donde escasea el agua".

Su optimismo tecnológico no tiene límites. Habla de los cultivos aeropónicos, una especie de sembrado centrifugado (como una lavadora) que produciría grandes cosechas en pequeños espacios y con poca agua. Dice, además, que los celulares actuales tienen un procesador más potente que el transbordador Apolo que llevó al hombre a la luna.

"Es la era del conocimiento. Por primera vez en la historia, las buenas ideas valen más que el dinero", agrega.

Estrellas en la cabeza
Diego es un buen ejemplo del poder de la ciencia. Se enamoró de la astronomía a los diez años con un libro que se encontró por casualidad.

Estudió administración de negocios en Eafit para asegurar su futuro económico, y se especializó en finanzas. Le iba bien, pero sentía que le faltaba algo. Quería juntar las finanzas y las estrellas.

"Creía que eso no existía hasta que encontré la maestría en Administración Espacial en Francia. El único problema es que costaba 25.000 euros, algo imposible para mí. Pero me recibieron, me dieron beca y con ahorros y la ayuda de mi familia arranqué", comenta Diego.

En agosto de 2011 se instaló con su novia en la gélida ciudad de Estrasburgo, el corazón de la Unión Europea, donde se unen Alemania, Francia y Suiza. Allí comenzó una especie de reality show de nueve meses en el que las mentes más brillantes del mundo luchan por sobresalir. Algunos se retiran a los pocos meses porque no pueden aguantar la presión. Diego era el único latinoamericano en medio de estadounidenses, europeos y asiáticos, que lo veían con una mezcla de curiosidad y escepticismo.

Encontró su lugar en el grupo de los chinos e hindúes, con los que desarrolló la tesis llamada "Space and Africa".

El novedoso estudio intenta aplicar la ciencia espacial para mejorar las condiciones de vida en ese continente.

Propusieron, por ejemplo, una adaptación de la comida de los astronautas para el consumo diario, que permitiría luchar contra la desnutrición con mayor calidad y menores recursos. Es decir, en lugar de enviar 1.000 kilos de frijoles, mandarían a cualquier rincón del mundo 10 kilos de la comida de astronautas que alimenta igual.

"Yo quiero demostrar que la tecnología espacial no es solo para astronautas en Estados Unidos, sino que permite mejorar la vida diaria en países emergentes como el nuestro", subraya Diego, que sueña con bajar el conocimiento de las estrellas a Medellín a través de la alianza de universidades, estado y empresa privada.

"Lo estamos haciendo bien, tenemos la única carrera de astrofísica en el país y ya somos una referencia. Pero hay que apostarle todo a la innovación para crear un cambio de mentalidad en la próxima generación, que la gente brillante sueñe con ser emprendedora, no empleada", explica Diego.

Otra vez parece que estuviéramos hablando de ciencia ficción, pero todo está pasando ahora mismo, en la realidad. Y allá hay un paisa tomando nota, aprendiendo, para traer una parte de ese futuro a Medellín.

4 meses dura la pasantía de Diego en la empresa de exploración espacial de E.U.

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