Fecha de publicación:Viernes, 06 de Enero de 2012
Medio que publica:El Colombiano de Medellín
Sección:Columnas opinión
Género periodístico:Opinión
Autoría:Columnista
Nuestra Universidad de Antioquia. Por Iván De J. Guzmán López

Opinión
Internet
Iván De J. Guzmán López

Cuando los años pasan, tal vez con la certeza de que cada día que acaba quedan menos, recordamos con más cariño a nuestra Universidad de Antioquia. Es un ejercicio de la memoria y de la gratitud; es un esfuerzo del corazón por volver a esos pasos felices, a esas estancias que no tienen olvido, a esos rostros de entonces que ahora forman parte del collage de la vida. Por sus corredores, largos, soleados, llenos de sonrisas abiertas a la vida, voló nuestra juventud. ¡Edad feliz, donde la idea brilla!, decía Pombo. ¡Juventud, divino tesoro!, cantaba Rubén Darío, el gran poeta de Nicaragua.

Los egresados debemos lealtad absoluta a nuestra Universidad; a esa que como madre nutricia y generosa nos formó para la vida; a esa que nos enseñó la capacidad de pensar, deliberar, y edificar el futuro. Por eso nos duelen sus dificultades financieras, sus caducos paros como única medida de presión para lograr un presupuesto, crónicamente escaso. Pero también nos duele la mediocridad, el relajamiento académico y el manifiesto desinterés por la lectura, este sí, para desgracia de Colombia, un mal nacional. Al respecto, traigo al recuerdo la siguiente anécdota:

Una mañana de sábado -tiempo destinado a la lectura y al encuentro festivo con los amigos y colegas-, tuve el placer de compartir un rato de charla inteligente y amena con el profesor Alfonso Sánchez Jaramillo, reconocido académico de la ciudad y profesor de personajes nacionales, entre ellos el expresidente Uribe. Luego de agotar apasionantes temas literarios, filológicos y lingüísticos, llegamos al asunto del facilismo pernicioso en el cual han caído buena parte de nuestros estudiantes (y recuerdo que de este mismo hecho, en uno de nuestros encuentros fortuitos, se dolía mi buen amigo Rafael Flórez Ochoa, autor del siempre reconocido texto Pedagogía y verdad):

"El facilismo, la pereza, la comodidad y la superficialidad está dejando a nuestros muchachos expuestos a la ignorancia y a la incapacidad para controvertir, para dudar, para interrogar -me decía el doctor Sánchez-. Las universidades europeas -continuaba-, privilegian, y casi exigen el pensamiento abierto, propositivo y cuestionador de la realidad. La Universidad alemana de Göttingen (que tuvo entre sus profesores a los hermanos Grimm, Carl F. Gauss, Heisenberg y Weber, entre otros famosos), por ejemplo, tiene en su frontis, para que todos sus estudiantes la lean, en letras muy destacadas, esta inscripción: Wir sind nicht hierher gekommen, zu Desserts vor der Wahrheit, ¡sondern kommen in Frage zu stellen!". El texto, en buen castellano, traduce: "No hemos venido aquí a postrarnos delante de la verdad; ¡más bien hemos venido a cuestionarla!".

Aunque la realidad dice que pocos estudiantes escapan a esa especie de fiebre de manquedad o insuficiencia, la Universidad, como tal, no puede perder el rumbo y caer en laxitudes académicas o fines ajenos que la lleven a la mediocridad y a la postración, pues, en buena parte, los problemas de la Patria tienen allí su origen. Entre todos debemos encontrar, y devolverle la esencia a la Universidad para que siga siendo centro de sano debate y sólida formación académica y humanista, teniendo como norte una patria mejor para los hijos. A propósito del momento que hoy vivimos, con motivo de la abortada reforma a Ley 30, nos preocupa el futuro de la universidad, esencialmente el asunto de la financiación adecuada y el de la calidad académica y humanística. Sin recursos económicos suficientes no hay universidad pública; sin calidad académica y humanística, es difícil pensar en el desarrollo saludable de la sociedad.

A manera de adenda, debo agregar que los egresados también somos parte activa de nuestra Universidad de Antioquia, y es nuestra obligación el aportarle en momentos de dificultades y el constituirnos en motivo permanente de orgullo y grandeza para ella.

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Nuestra Universidad de Antioquia, estudiantes,