Fecha de publicación:Miércoles, 30 de Noviembre de 2011
Medio que publica:El Colombiano de Medellín
Sección:Educación / Universidades
Género periodístico:Noticia
Autoría:Firmada por el periodista
Las universidades crean innovación

Educación
Internet
Jorge Jaramillo Pérez

El comité universidad-Empresa-Estado es una alianza de entidades públicas y privadas que impulsa la competitividad de la región, mediante el impulso a la ciencia, la tecnología y la innovación. Nació en el seno de la Universidad de Antioquia y, en nueve años de actividad, muestra resultados y avances concretos en esta materia.

El Comité Universidad-Empresa-Estado se conformó en febrero de 2003 en el seno del Consejo Superior de la Universidad de Antioquia, con el concurso de varios empresarios y directivos universitarios y el Programa Gestión Tecnológica (Vicerrectoría de Extensión), cuando la institución fortalecía su capacidad para la investigación, y el país y la región apenas comenzaban a superar la crisis económica de finales de los 90.

El Comité se propuso contribuir a generar un cambio en la forma como se relacionaban la universidad y las empresas, que tradicionalmente se habían ignorado, y a buscar el interés del Gobierno, que aún no veía la importancia de facilitar un acercamiento entre estos agentes.

Hoy nueve años después, está conformado por una veintena de empresarios, representantes de los gremios empresariales, académicos y directivos de instituciones de educación superior públicas y privadas y funcionarios del gobierno local y regional, entre otros, cuyo papel es promover y dinamizar esta relación con solidez y efectividad, fortaleciendo el denominado sistema regional de innovación, para la competitividad y el desarrollo de la región.

Nace Tecnnova...

Los logros del Comité han sido tangibles e intangibles. Entre los primeros se cuenta la promoción de un número significativo de proyectos de investigación y desarrollo que han permitido mejorar la vinculación entre las universidades y las empresas, para dar lugar a algunas innovaciones y mejorar la competitividad.

Esta labor se vio potenciada a partir de 2007, cuando se creó la Corporación Tecnnova, cuya función fue la de hacer coincidir la demanda de las empresas por nuevas ideas y conocimientos, para innovar y competir, con las capacidades de las universidades y su oferta científica y tecnológica, apalancadas en los grupos de investigación y los centros de desarrollo tecnológico.

Esta iniciativa propició un nuevo espacio de intercambio que ha facilitado este acercamiento, como las ruedas de negocios de innovación y desarrollo tecnológico. En octubre pasado, en su séptima versión, reunió a 33 universidades y 219 de sus grupos de investigación, con 732 profesionales y técnicos de más de 400 empresas, constituyéndose en el mejor escenario para buscar respuestas a las necesidades de las empresas y conseguir la innovación de la mano de las universidades.

Pero tal vez lo más significativo aún sean los logros intangibles del Comité, como el haber facilitado nuevos canales de comunicación entre estos agentes del desarrollo del territorio, que poco a poco inducen un cambio cultural en nuestra sociedad, para entender que la innovación no se consigue en el aislamiento y que se hace evidente en las nuevas alianzas público-privadas para propender por una mayor competitividad regional. Pero el logro más importante es la generación de confianza y la visión del largo plazo que parten del convencimiento y no de la imposición, ni de las normas.

Cultura de emprendimiento

Lo anterior ha posibilitado que el Comité se constituya en un ejemplo para otras regiones, tal como se describe en el estudio de caso desarrollado por el Centro de Estudios Ciudad de Medellín, del ITM (2008), que lo ha calificado como "la innovación social más importante en su género en la historia, no sólo de la región sino del país", y que haya merecido varios reconocimientos sociales, entre ellos el premio El Colombiano Ejemplar en 2007.

Sin embargo, como lo ha advertido el economista norteamericano Robert Solow, al medir la contribución de los distintos factores al crecimiento económico de los países desarrollados en las últimas décadas, calculado en una tasa media del 3,2 por ciento, han encontrado que, de ella, el 1,1 por ciento se debe al crecimiento cuantitativo de los factores de producción (tierra, trabajo y capital), mientras que el restante 2,1 por ciento se debe a los aumentos en la productividad de estos factores, es decir, a las mejoras en la educación y en el saber humano.

Esto es lo que justifica que desde sus orígenes la misión del Comité ha sido la de trabajar 'hacia una cultura del emprendimiento, la innovación y la asociatividad para la competitividad y el desarrollo de la región y del país', con el convencimiento, de que sólo gracias a la investigación científico-tecnológica y a la innovación, medidas por la calidad de la educación y el aprendizaje colectivo permanente, el país y sus regiones podrán encaminarse hacia una vía de desarrollo que aúne el crecimiento económico, la sostenibilidad ambiental y la responsabilidad social.

La educación, un reto

Una de las preocupaciones por el futuro de la región, tiene que ver con los bajos resultados de los exámenes de los estudiantes antioqueños de los grados 5, 9 y 11 y en las Pruebas Saber y Pisa (2009), pero se resalta que las próximas administraciones de Medellín y Antioquia, a partir de enero, entienden que la educación no es un tema de periodos de gobierno, sino que trasciende y necesita sostenerse en el tiempo con planes de Política Pública a largo plazo.

Este hecho marca otro hito en la historia del Comité puesto que su capacidad de convocatoria lo perfila como un espacio social para la rendición de cuentas de nuestros gobernantes, en particular en los temas de educación, ciencia, tecnología e innovación.

Somos conscientes que formar investigadores tiene como base la calidad educativa en todos los niveles, pero ello supone estimular desde la temprana infancia la creatividad como también la curiosidad intelectual de los jóvenes por la ciencia y la ingeniería, porque no lograremos formación de alto nivel si no desarrollamos competencias científicas a lo largo de toda la vida. Debemos, entonces, profundizar también en todo lo relacionado con el sistema educativo, poniendo especial atención en las necesidades de la sociedad y del sector productivo.

Esta debe ser la obsesión de toda la sociedad antioqueña. No sorprende, por lo tanto, la respuesta de Bill Gates al periodista Andrés Oppenheimer cuando le preguntó sobre qué cosas específicas deberían hacer los países latinoamericanos para estimular la innovación: "sus principales esfuerzos -dijo- se deben centrar en el mejoramiento de la calidad de la educación".

Iniciativas que han nacido y crecido con la integración Universidad- Empresa- Estado

Ecoflora, tras los frutos de la selva

Ecoflora es líder en el desarrollo de bioinsumos de origen botánico, ingredientes activos de origen natural y formulaciones derivadas de la biodiversidad para las industrias de cosméticos y cuidado personal, agricultura y alimentos, cuidado de mascotas y la limpieza del hogar. Reemplaza insumos de síntesis química con soluciones alternativas e innovadoras que contribuyen en la construcción de un mundo más ecológico y sostenible.

Para sus fundadores, desde el Comité Universidad-Empresa-Estado se ha difundido un mensaje que ha calado y que se evidencia en el empuje de emprendimiento e innovación que hay en Antioquia.

Luego de 12 años, Ecoflora ha llevado productos nuevos al mercado y ha tomado impulso importante. Con unos 40 empleados su fortaleza es utilizar los productos de la biodiversidad, para darles un uso sostenible, amigable con el medio ambiente y transformarlos en productos útiles. Hoy, de la mano de Gowan Company, sus productos llegan a 70 países, lo que ha demandado inversiones altas para cumplir los requerimientos de las entidades tipo ICA o Invima en el exterior.

San Cristóbal hornea la innovación

La Ladrillera San Cristóbal tiene como lema investigar y generar innovación en la producción de ladrillos de fachada y destina cerca del 10 por ciento de sus utilidades a la innovación de procesos y al mejoramiento de la calidad. Uno de sus desarrollos lo constituye un gasificador, que ha reducido los consumos de combustible, mejorado la calidad de los productos, rebajado las emisiones contaminantes y elevado el nivel de seguridad para los trabajadores. La empresa trabaja actualmente en iniciativas de valor agregado para ofrecer ladrillos de fachada diferenciados por colores y texturas. Estos avances, hacen parte de la experiencia integradora con la academia y avalan el desarrollo de una empresa que factura unos 12.000 millones de pesos anuales. Igualmente se busca automatizar más aún el proceso de producción, y la idea es que suministro del carbón al gasificador sea automático para controlar las cantidades del combustible.

La iniciativa demandará unos 200 millones de pesos, la mitad aportados por la Gobernación de Antioquia, a través de una convocatoria, para recursos a innovaciones tecnológicas.

Haceb, una pionera de las alianzas

Industrias Haceb no esperó la creación del Comité Universidad-Empresa-Estado para entablar trabajo y relación con la academia, pues desde antes venía desarrollando un proyecto: un quemador para un calentador de gas a paso, flexible y que funcione en diferentes temperaturas, tanto a nivel del mar como en la altura.

El proyecto entre la Universidad de Antioquia y Haceb avanzó por el apoyo a diferentes tesis de grado de estudiantes universitarios. En esta alianza jugó un papel determinante el hecho de que la empresa entendiera que el profesional sale de la academia con conocimientos teóricos que necesaria y obligatoriamente debe poner en práctica y que sus ánimos son nuevos, su creatividad es fresca y su interés por marcar una tendencia y relucir es ávido. Anteriormente se creía más en la persona que se hacía en la práctica, lo que comúnmente se conoce como empirismo. A la pregunta: ¿Por qué creer en el profesional sin experiencia?, la respuesta parecería sencilla: porque ellos están construyendo empresa y creando innovación tecnológica.

Avances que van dejando huella

La consulta en 2005 de la Universidad de Zúrich y la Clínica del Deporte, en Suiza, a Ilimitada, sobre la posibilidad de crear un software que permitiera conocer la distribución de presión en los pies de los atletas del equipo olímpico de esquí, llevó a la empresa a desarrollar una plantilla que, según sus creadores, dejó huella tecnológica.

La idea era corregir la postura de las extremidades inferiores mediante una plantilla adaptada a la horma del pie, y competir con dispositivos que se ofrecen en el mercado con precios que alcanzan los 10.000 euros.

La aceptación del reto y el aporte del Grupo de Investigación en Bioelectrónica e Ingeniería Clínica, adscrito al programa de Bioingeniería de la Universidad de Antioquia, posibilitó el diseño y creación de un dispositivo accesible, que puede ofrecerse en supermercados o farmacias. En este caso, el Comité y la Universidad, mediante un acuerdo de propiedad intelectual por partes iguales, patentaron el producto y también la comercialización en América Latina y Estados Unidos.

De esta manera, ambas partes caminaron juntas, en una relación simétrica.

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