Fecha de publicación:Domingo, 08 de Agosto de 2010
Medio que publica:UN Periódico
Sección:Otra
Género periodístico:Perfil
Autoría:Firmada por el periodista
El maestro de las matemáticas en Colombia

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Magda Páez Torres

Hace más de 50 años arribó al país Yu Takeuchi, un profesor japonés destacado por sus aportes a la enseñanza de las matemáticas. Más allá de fórmulas y números, es reconocido por su entrega y esfuerzo para llegar, a través de sus textos de aprendizaje, a todos los rincones del país. A sus 83 años recibió oficialmente la nacionalidad colombiana, con la que se materializó un vínculo creado años atrás.

Son muchas las ocasiones en que el profesor Yu Takeuchi ha contado la historia de su llegada a Colombia. Hoy, con caminar pausado, no se preocupa por reconstruir el ayer, que para él ya está escrito. Hace más de 50 años, con pasos ágiles pisó estas tierras para dejar un legado que parece imborrable, pues no solo es conocido por quienes fueron sus alumnos, sino por aquellos que se adentraron en el mundo matemático a través de sus libros. Así como Baldor es relacionado internacionalmente con el álgebra, Takeuchi es vinculado en Colombia con el aprendizaje de las matemáticas.

Más que hablar sobre la complejidad y la importancia de esta ciencia, prefiere enseñarla. Sin embargo, aún es posible robarle palabras espontáneas al respecto. "Las matemáticas son bastante lindas y últimamente he notado que son sumamente difíciles. Yo era físico originalmente, pero me gustan más las matemáticas", sostiene.

Y es que Takeuchi estudió Física por deseo de su padre, pero su interés fue dedicarse a las Matemáticas, lo que pudo lograr al vincularse a la Universidad Nacional, donde empezó a dictar Análisis Vectorial. En Colombia, cuenta José Muñoz, uno de sus amigos, impartió desde los cursos más elementales de cálculo hasta Variable Compleja y Sucesiones. Pero quizá su principal tema de enseñanza e investigación fue el de Series.

¡El de mis libros de matemáticas!

Takeuchi no planeó venir a Colombia, aunque las circunstancias se dieron para que así sucediera. Un día, como respuesta a una convocatoria de la Universidad de Ibaraki, en Tokio, se embarcó con otros japoneses en un intercambio cultural promovido por la UN. Originalmente, su estadía estaba programada para dos años, pero el amor y el gusto que le fue tomando a esta tierra lo llevaron a quedarse.

Con su particular sentido ilustrativo y un toque de la sapiencia que siempre lo ha caracterizado, exclama: "En el Japón hay un cuento: si uno quiere tener una sombra, hay que tener sombras grandes. En ese sentido, la Universidad Nacional es una sombra para mí, para sostenerme", comenta.
Hoy, cuando la Presidencia de la República le entregó la nacionalidad colombiana, él habla de un vínculo con este país que se ha mantenido desde que llegó aquí. Este docente, de origen japonés, dejó su tradicional saco de lana virgen y el jeans -con el que acostumbra vestir- para lucir de manera inusual traje de gala y corbata, como lo ameritaba la ocasión de ser oficialmente colombiano.

Como siempre, inquieto y dado a formular preguntas para sí mismo o para su interlocutor, Takeuchi se cuestiona sobre el valor de la ciudadanía a los 83 años. Todo, para mostrar que su relación entrañable con Colombia viene de tiempo atrás, y se gestó antes de que un documento así lo acreditara.

Es tan familiar el nombre de Yu Takeuchi para los colombianos, que durante la entrega de la ciudadanía, cuando le hicieron el llamado frente a varias personas presentes por razones diversas, una de ellas saltó diciendo "¡El de mis libros de matemáticas!". Sí, fue Takeuchi quien promovió la elaboración de textos para la enseñanza de esta ciencia, los primeros, con fórmulas a mano, de manera rudimentaria.

Más allá de las matemáticas

Su edad no le ha quitado el vigor ni la vocación docente, solo que, al parecer, se ha vuelto más conversador sobre otros temas a veces casuales o anecdóticos de su vida. También se avizoran nuevas pasiones, como la del estudio de la historia, según comenta su nieta, Adriana Parra Takeuchi.

Sus colegas y amigos saben que uno de sus mayores gustos es la cocina. Como relata el decano de la Facultad de Ciencias de la UN, Ignacio Mantilla, solía organizar cenas en su casa, a las que invitaba a los compañeros de trabajo.

Allá probaron comida al estilo sushi, antes de que este plato llegara a Colombia. "Ha sido un hombre de buena mesa y le encanta la comida colombiana", dice.

La profesora Myriam Muñoz, alumna, amiga y colega suya en la UN, define al profesor Takeuchi como un hombre conversador que siempre privilegia la condición humana sobre cualquier otra característica. Comenta que cuando el docente japonés visitaba su país, a su regreso era evidente que había extrañado Colombia. Decía que la gente allá era muy rígida, contrario a los colombianos, dados a las chanzas y los "chanchullos", palabra que le parecía jocosa y que no olvida, porque fue una de las primeras que aprendió en el país.

Este hombre hogareño, amante de Colombia, formó profesionales durante casi 50 años en la Universidad Nacional. Se caracterizaba por llegar muy puntual a sus clases y no veía inconveniente para tomar cualquier papel que tuviera a la mano para resolver dudas y dar explicaciones a sus estudiantes, recuerda el decano Mantilla, quien fue su alumno.

"El profesor Takeuchi es un símbolo. Todos los estudiantes o quienes aprendieron con sus textos lo reconocen. Es el prototipo del maestro", dice el rector de la UN, Moisés Wasserman.

Con algo de modestia, Takeuchi explica que sus logros en la docencia no son una tarea meramente individual. "Mucha gente pregunta quiénes son los mejores profesores. Alguien dice: 'los que, por suerte, tienen buenos alumnos'. Si los estudiantes son buenos, nosotros también lo somos", afirma con una sonrisa.

Entre las virtudes de Takeuchi se destaca su humildad, esa que le ha permitido llegar a diferentes lugares del país con sus libros. "Cuando le pregunto sobre matemáticas, así sea algo muy básico, siempre me dice: 'si puedo ayudarle, con mucho gusto lo hago'", cuenta su nieta Adriana.

Esa docilidad del profesor Takeuchi se refleja también en su cercanía a la gente. A pesar del sinnúmero de reconocimientos que ha obtenido -entre otros como Doctor Honoris Causa en la Universidad Nacional y en la Javeriana-, mantiene intacta su vocación de enseñar.

¡Es el mismo Takeuchi!, con una suma de reconocimientos, algunas arrugas y canas que revelan una historia compartida durante más de medio siglo con Colombia, país donde logró convertirse en uno de los japoneses más influyentes. Su nombre resuena familiarmente en los oídos de quienes aprendieron con sus textos, y representa una "sombra grande" para muchos, que hoy lo definen como el maestro de las matemáticas en el país.

El maestro de las matemáticas en Colombia, Yu Takeuchi,