Fecha de publicación:Viernes, 31 de Agosto de 2007
Medio que publica:El Espectador
Sección:Educación / Universidades
Género periodístico:Noticia
Autoría:Firmada por la sección
Universidad abre puertas a detectives

Universidades
Página 9e
Redacción Universidades

El pregrado para detectives privados pretende formar profesionales capaces de resolver casos de separaciones, búsqueda de personas, herencias o problemas empresariales.

Hasta ahora la carrera de detective privado había sido más una cuestión de vocación, oficio y olfato que de títulos universitarios. A ella llegaban por intuición policías retirados, abogados sin título, desempleados inteligentes, pero nunca universitarios con un cartón oficial para colgar en su oficina de detective.

Según el novelista norteamericano Raymond Chandler, creador de Philip Marlowe, uno de los sabuesos más famosos de la ficción, "debe bajar estas calles malvadas un hombre que no sea en sí malvado, que no esté manchado ni sea temeroso. El detective debe ser un hombre completo y un hombre común y a la vez un hombre inusual. Debe ser, para usar una frase más bien trillada, un hombre de honor. Habla como lo hace un hombre de su edad, es decir, con ruda inteligencia, un vívido sentido del grotesco, un disgusto por el engaño y un desprecio por la mezquindad".

Rompiendo esa tradición empírica, la Universidad del País Vasco, en compañía de la Fundación Asmoz, decidieron inaugurar uno de los primeros pregrados para detectives privados. Según las directivas de la universidad, la decisión obedeció a que "en la sociedad actual, son múltiples los problemas y situaciones (filiación, separaciones, búsqueda de personas, herencias, problemas empresariales, financieros, de seguros, contenciosos incluso de carácter judicial) en los que contar con una certera información acerca de lo realmente sucedido o del comportamiento ajeno resulta de la mayor importancia si se quiere acertar a la hora de la adopción de múltiples decisiones".

Pocos detectives

No son muchos los requisitos para los interesados en convertirse en profesionales en la investigación privada. Además del valor de la matrícula, que ronda los 1.500 euros, se exige un ordenador personal ya que buena parte de los cursos se toman a través de internet y una breve reseña de la hoja de vida.

En cuanto a los contenidos, el programa incluye cursos jurídicos como derecho constitucional, penal, laboral o civil, también psicología y ciencias criminológicas y la formación teórica se complementa con prácticas técnicoprofesionales en identificación lofoscópica, documentoscopia y grafología, imagen, sonido, transmisiones y medicina legal, entre otras.

Con la apertura del programa la Universidad busca responder a la creciente demanda de investigadores privados en el país ibérico. Según José Carlos García-Rodrigo Brocardo, detective privado en el país Vasco, "el exceso de trabajo nos tiene bloqueados. Necesitaríamos por lo menos diez despachos más en esta oficina". Y advierte a los aspirantes que se trata de un trabajo que "no te aburre nunca, el día a día es precioso, aunque también es una profesión dura, y cuanto menos te guste, más dura te va a resultar".

La Dirección General de Policía ya dio su bendición al programa y en la página de internet se advierte con claridad a los aspirantes los límites de su tarea: obtener y aportar información y pruebas sobre conductas o hechos privados; investigar delitos perseguibles sólo por encargo de los legítimos en el proceso penal y vigilar en ferias, hoteles o exposiciones. En caso de delitos mayores, tienen la obligación de denunciar y poner a disposición de las autoridades lo que sepan sobre el caso.

Desafortunadamente no se incluye en el programa ofrecido por la Universidad del País Vasco ningún curso en el que se repasen los casos resueltos por tantos y tan famosos detectives literarios como Auguste Dupin, Sherlock Holmes, Sam Spade, Father Brown, Hércule Poirot o más recientemente Mandrake, el abogado criminalista creado por el escritor brasileño Rubem Fonseca. Seguro que les servirían a los aprendices de detective para conocer algunos secretos del oficio y evitar repetir la famosa frase de Sherlock Holmes: "Me temo, querido Watson, que la mayoría de sus conclusiones son erróneas...".

 

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