Origen de Publicacion: Nacional
Origen de la Noticia: Bogotá D.C

Condicion de la Noticia: Positiva
Medio que Publica:EL TIEMPO
Tema Estrategico: Alfabetización y educación básica para jóvenes y adultos

'PROCESO CON LOS PARAS ESTÁ EN SU MOMENTO MÁS CRÍTICO'



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    Información General

    Se les dará educación y capacitación a los desmovilizados. Unos 20 mil, alrededor de la mitad, son analfabetas, dice el consejero Pearl, quien dejó la empresa privada para asumir el proceso de reintegración."O reintegramos a la sociedad a desmovilizados, o nos vamos a arrepentir", afirma Frank Pearl, alto consejero encargado de tema de los desmovilizados, que llegan a 43 mil entre paramilitares y guerrilleros. El Gobierno crea centros de servicios.

    El proceso de paz con los paramilitares llegó a su momento más critico: el de la reinserción, porque miles de hombres que dejaron la guerra por una vocación de vida y de paz corren el riesgo de no encontrar la puerta abierta que necesitan para normalizar su existencia.

    "Si no les extendemos la mano, nos vamos a arrepentir y de manera grave", dice Frank Pearl, el hombre que se encuentra hoy al frente de la política de reintegración.

    Cuando el presidente Uribe lo llamó, Pearl era Presidente de Valores Bavaria y nadie comprendió por qué aceptó renunciar a los privilegios de semejante posición por el manejo de miles de desmovilizados. Él lo explica: "Todos los ciudadanos tenemos responsabilidades públicas y en un asunto tan importante, como la paz, no podía ser de otra manera".

    ¿Cuántos paramilitares se han desmovilizado?
    Tenemos 43 mil personas desmovilizadas en 22 departamentos; el 70 por ciento en Antioquia, Córdoba, Sucre, Cesar y Magdalena. De los 43 mil hay en 31.600 mil 'paras' y 11 mil guerrilleros o auxiliares.

    ¿De dónde salieron tantos paramilitares?
    En todo proceso de desmovilización, por cada persona armada, se desmovilizan entre 2 y 2,5 no armadas, que les ayudaban con logística, suministros e información.

    ¿Y qué está pasando hoy con estas 31.600 personas?
    Además de los 31.600 desmovilizados colectivos, hay 11 mil individuales; de ellos unos 7 mil eran guerrilleros o auxiliadores. Diariamente se desmovilizan individualmente entre 6 y 7 personas, en su mayoría de las Farc. El gobierno ejecuta unos programas para que todos se reincorporen a la vida civil. Les ofrece ayuda humanitaria, que es un pago mensual durante un tiempo; ayuda psicológica; formación técnica y académica y la posibilidad de hacer un proyecto productivo. Esas son medidas de corto plazo. El primer cambio que queremos hacer es pasar de la reinserción a la reintegración.

    ¿Entre los desmovilizados individuales no hay colados?
    Hay un proceso de inteligencia para verificar lo que dicen. Hay personas que han tratado de hacerlo y han sido rechazadas: más de 1.200.

    ¿Cuánto le paga el Estado a cada desmovilizado?
    358 mil pesos al mes, para colectivos, y 450 mil pesos para los individuales.

    ¿Tienen seguridad de que todos no están delinquiendo?
    Sólo el 5 por ciento de los desmovilizados colectivos se ha involucrado en actos delictivos.

    ¿Ellos viven en sus casas?
    La mayoría sí. En algunas zonas tienen vigilancia; en otras, no, pero todos están libres, con excepción de cien personas que están en una zona de la cual no pueden salir. De ellos, la mayoría tiene problemas de crímenes atroces. Otros 2.400 están en proceso de ser judicializados, sin incluir a los de La Ceja.

    ¿Pero los otros están libres?
    A excepción de los ex comandantes, están libres.

    ¿Los que están libres qué hacían?
    Otro tipo de delitos como concierto para delinquir, uso de prendas privativas de las Fuerzas Armadas, apoyo logístico, información, robo.

    ¿Pero todos están absueltos?
    No. Ellos, al acogerse a la ley de Justicia y Paz, tienen la obligación de confesar sus delitos y decir la verdad. Y si tienen bienes robados, devolverlos. Si no lo hacen, pierden su libertad y sus beneficios.

    ¿Cuál es la edad promedio de los desmovilizados?
    El 60 por ciento menores de 25 años y el resto menores de 40 años. El 75 por ciento dice que quiere trabajar en las ciudades y el 25 por ciento quiere trabajar en el campo.

    ¿Cómo definiría a la gente desmovilizada?
    Es una población joven y poco educada; el 8 por ciento son analfabetas y la mitad escasamente saben leer y escribir. Vamos a crear unos centros de servicio estandarizados, donde se les preste asistencia médica y se atiendan sus reclamos. Habrá en esos centros salas con computadores, donde se les capacitará en sistemas; espacios para que vayan con sus familias y comiencen a crear una dinámica de vida social. Vamos a tener el año entrante unos 50 centros de servicios, en Antioquia, Córdoba, Sucre, Cesar y Bogotá. Son unas casas modestas pero bien dotadas. Este es un proceso difícil, que debe ser de todos. Desmovilizarlos es la mitad de la solución. La otra es que la comunidad esté dispuesta a recibirlos.

    ¿Qué es lo que usted llama "reintegración"?
    Reinserción son las medidas de corto plazo para el desmovilizado. Reintegración es un proceso de largo plazo. Reinserción es un programa. Reintegración, un proceso sin fecha. La reinserción es asistencialista, pero estas ayudas mensuales no sirven a largo plazo. Hay que permitirles que accedan a crédito y capacitación. La reintegración involucra y compromete a las comunidades. Vamos a abrir un plan de trabajo con ellas para que vean que estas personas hacen proyectos útiles. Necesitamos que las comunidades sean más receptivas.

    ¿Hay desmovilizados que quieren volver al monte?
    Sí. Este es un proceso de construcción de confianza mutuas. Si no existe, hay un riesgo: el narcotráfico está al lado y estas personas pueden volver a esas actividades si no ven oportunidades. El riesgo es permanente.

    ¿Estos 40 mil desmovilizados están armados?
    No. Están desarmados.

    ¿Qué hacen hoy los desmovilizados?
    De todo: cursos de capacitación técnica; hacen carpintería y panadería, siembran. Hay algunos que están validando primaria; otros, el bachillerato. Algunos, la minoría, están trabajando en proyectos productivos. Hay 4 mil bachilleres y 2 mil quieren universidad.

    ¿Y cómo hará para darles estudio primario?
    Estamos haciendo con el Ministerio de Educación un cambio en el contenido de los programas, porque queremos que ellos aprendan a escribir con cartillas que hablen de valores. Queremos que cambien interiormente.

    ¿Será un programa de estudio para cuántos?
    Para unos 20 mil desmovilizados. Lo que necesitamos es que ellos dejen de pensar en el cortoplacismo de que podrían estar ganando más plata allá. Ese es el gran reto.

    ¿Y quién contrata a quienes tienen cierta cultura?
    Ahí tenemos otro reto inmenso. Esto no es un problema del Gobierno sino de todos. Y si dejamos sola a esta gente, después nos vamos arrepentir. Es necesario salvar esta fase final con los paramilitares.

    ¿Cómo se salva?
    La paz se concreta si la reintegración se hace realidad. Hasta ahora sólo hay desmovilización y desarme. Pero esta gente tiene que encontrar una comunidad que esté dispuesta a abrir las puertas. Si no encuentran oportunidades, la única opción que les dejamos es que vuelvan a delinquir.

    El primer empleador en Colombia es el Estado. ¿Por éste no les da ocupación?
    Ese no es el problema. La filosofía general es que ellos deben competir en igualdad de condiciones con los demás y que la empresa privada se comprometa con la reintegración. La paz es la inversión más rentable, empezando por el lenguaje. Dejemos de hablar de los "reinsertados" como algo peyorativo. Ellos han cometido más errores, pero quieren dejar de cometerlos y vivir tranquilos. Esos 23 mil fusiles menos son menos secuestros, homicidios y masacres. Estamos en el momento más critico del proceso: o atendemos a esta gente o se nos desbarata todo.

    Todos los colombianos, por lo que hemos hecho o dejado de hacer, somos responsables de esto. ¡Todos! Entonces, tenemos que asumir la responsabilidad de solución.¡Todos!

    ¿En la sociedad no ha habido esa actitud de apertura?
    En el sector privado hay gente que ya está haciendo cosas valiosas, pero falta mucho. Si queremos una Colombia en paz, tenemos que perdonar y pasar la página. Y eso es una decisión de cada uno, que tiene que traducirse en una conducta frente a quienes dejaron las armas. Insisto: o la sociedad responde, o nos vamos a arrepentir. Los colombianos de hoy hemos vivido un tiempo de violencia. Trabajemos para que la gente que viene atrás tenga otro país y yo creo que lo podemos hacer.

    Peligro inminente
    "Si no existe (un clima de confianza), hay un riesgo: el narcotráfico está al lado y estas personas pueden volver a esas actividades si no ven que se les ofrecen oportunidades".