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SUICIDIOS DE JÓVENES "BIEN"

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Bogotá

Varios jóvenes de estrato seis que estudiaban en colegios y universidades de la capital se suicidaron en los últimos meses. Hay preocupación entre familiares y profesores, porque se estarían gestando nuevas formas para quitarse la vida.

Desde hace dos meses circula por internet un documento de 72 páginas en el que se resalta el valor de la vida y se propone a los jóvenes entender la felicidad de manera diferente. Los autores son Elisa Botero y Andrés Venegas, una abogada de 23 años y un psicólogo de 24, egresados de la Universidad de los Andes. Una serie de suicidios entre adolescentes cercanos a su círculo de amigos a lo largo de este año en Bogotá, los impulsó a divulgarlo, en un intento por convencer, a los que les ronda la idea de quitarse la vida, de que no lo hagan.

Todos los que han muerto tenían las mismas características: eran menores de 25 años, pertenecían a familias acomodadas, estudiaban en prestigiosos colegios y universidades de la capital, siempre obtenían las mejores calificaciones e incluso, a varios de ellos les otorgaron becas por su excelente rendimiento académico. Precisamente, fueron estas coincidencias las que llamaron la atención de los autores del documento de análisis sobre el tema.

Aunque el texto titulado "¡La Depresión!" lo habían comenzado a escribir meses atrás, la decisión de publicarlo la tomaron después de enterarse, el pasado 10 de septiembre, de la muerte de un estudiante de administración de empresas de la Universidad de los Andes.

Los amigos de este joven de 24 años, que iba a recibir su diploma de grado el 26 de septiembre y que acababa de ganarse una beca para hacer un posgrado en Los Andes, por haber obtenido uno de los puntajes más altos de la carrera en los Exámenes de Calidad de la Educación Superior (ECAES), crearon una página web con las fotos que cada uno guardaba de él. Incluso, sus amigos más cercanos escribieron cartas, mediante las cuales trataron de exorcizar el dolor que les produjo su muerte.

A este caso se suma el de un menor de 16 años que el pasado 18 de junio se lanzó desde el piso 14 de las Torres del Parque en Bogotá, el de un estudiante de 21 años de ingeniería civil y ambiental de la Universidad de los Andes, que se quitó la vida en su propia casa el 25 de septiembre, y el de una niña de 22 años que en el mes de abril se lanzó por la ventana del apartamento de su novio, ubicado al norte de la capital.

"Morir ‘sollado’ "
¿Qué está pasando con estos jóvenes, que aparentemente lo tienen todo, para que hayan decidido quitarse la vida? ¿Se trata de casos aislados o forman parte de un fenómeno con características nuevas, que comienza a gestarse en un sector específico de la sociedad bogotana?

El psiquiatra Álvaro Franco, especialista en suicidio infantil, explica que "en Colombia estas muertes tienen una curva bimodal, es decir, que se incrementan entre los 14 y 24 años y después de los 60. En los jóvenes, los suicidios se producen en los meses cercanos a mayo-junio y octubre-noviembre. Pero para poder entender lo que está sucediendo, debemos diferenciar tres tipos de situaciones:

La primera es cuando una persona piensa en quitarse la vida durante más de tres días y lo hace buscando solucionar un problema. La segunda, son los intentos de suicidio. En este caso se presentan dos escenarios: las personas que fallan y las que tratan de hacerlo aunque conscientemente no se quieran morir, que es lo que se puso de moda durante este año en los colegios y universidades.

Todos los días atiendo en mi consultorio uno de estos casos. Esta semana, por ejemplo, recibí a una paciente de diez años que trató de cortarse las venas. Y la última situación a la que quiero hacer referencia es al suicidio consumado, que en los jóvenes entre 18 y 24 años generalmente es producto de rupturas de tipo afectivo".

Por su parte, Miguel de Zubiría, presidente de la Liga Colombiana Contra el Suicidio, asegura que después de estudiar el tema ha encontrado que "aquellos jóvenes que desde pequeños lo han tenido todo, empiezan con el tiempo a dejar de desear cosas y a entrar en un estado de apatía que los lleva a no valorar su propia vida. A esto se suma el que se hayan vuelto incapaces de tolerar cualquier dificultad, como el perder una materia o terminar con su pareja".

Pero según algunos jóvenes, cercanos a estos casos de suicidio, parte de la explicación consiste en que ahora se conocen formas para suicidarse que no son dolorosas y que, por el contrario, les permiten morir ‘sollados’. "Hay combinaciones de pastillas que te pueden llevar a un viaje relajante, increíble", "suicidarse ya no se asocia tanto con algo malo", "la muerte de estos niños, que eran como nosotros, ha validado en muchos la idea".

Estas son apenas algunas de las frases con las que los adolescentes expresan su posición frente a una problemática que ha encendido las alarmas entre padres de familia, profesores y rectores de diferentes colegios y universidades de Bogotá.

Por esta razón, el pasado sábado 28 de octubre, en las instalaciones del Colegio Femenino, se llevó a cabo el primer simposio sobre suicidio dirigido a los padres. "El propósito era conocer sus inquietudes y lanzar un llamado de alerta por lo que está sucediendo", afirma De Zubiría, uno de los organizadores del seminario. Y agrega que "la mayoría de los papás que asistieron confesaron que sus hijos ya han intentado suicidarse por lo menos una vez. Esto nos permite comenzar una primera etapa de reconocimiento del problema, pues los colegios habían optado por la política del avestruz: negar la problemática. El siguiente paso será aplicar un cuestionario a los estudiantes, mediante el que podamos determinar quiénes se encuentran en riesgo y, de esta forma, empezar a tomar medidas para intentar que el suicidio en jóvenes sea cada vez menor".

Sin embargo, el psiquiatra Álvaro Franco también advierte que "el suicidio en jóvenes es epidémico", pues las investigaciones que ha realizado indican que los muchachos idealizan a la persona muerta y esto los puede llevar a pensar en la posibilidad de quitarse la vida al igual que lo hizo el otro.

Desde hace dos meses, Andrés y Elisa han recibido cientos de correos electrónicos y llamadas telefónicas de personas que leyeron el documento que circula por internet. Hace pocas semanas, una joven llamó a Andrés para agradecerle por haberlo divulgado, pero además, para decirle que ojalá lo hubiera recibido antes: su primo se había suicidado recientemente.

Las cifras
Según Medicina Legal, el 70% de los suicidas están bajo el efecto del alcohol o de sustancias psicoactivas.

Durante el primer semestre de este año, Medicina Legal registró 63 casos de suicidio de menores de edad.

Un estudio de la Liga Colombiana contra el Suicidio, realizado con cinco mil estudiantes, reveló que el 41% ha tenido pensamientos suicidas y el 16% ya lo ha intentado por lo menos una vez.

El 90% de los suicidios es por vía oral (intoxicándose). El otro 10% es cortándose las venas o con vehículos en movimiento.

El suicidio por ahorcamiento o con arma de fuego es más frecuente en las zonas rurales.

Cada día se suicidan entre uno y dos jóvenes en Colombia.

 

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