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El maravilloso mundo de las aves que puso a volar el conocimiento de niños de Pereira

El semillero estuvo orientado por una docente del centro educativo Esperanza Galicia, ubicado en zona rural de Pereira, y se desarrolló cerca al bioparque Ukumarí, en la capital risaraldense.

11 de octubre de 2018

El semillero estuvo orientado por una docente del centro educativo Esperanza Galicia, ubicado en zona rural de Pereira, y se desarrolló cerca al bioparque Ukumarí, en la capital risaraldense.

El semillero estuvo orientado por una docente del centro educativo Esperanza Galicia, ubicado en zona rural de Pereira, y se desarrolló cerca al bioparque Ukumarí, en la capital risaraldense.

El maravilloso mundo de las aves de Esperanza Galicia
El maravilloso mundo de las aves de Esperanza Galicia

Bogotá, 11 de octubre de 2018. La diversidad de aves que se posaban todos los días en el patio del centro de educativo Esperanza Galicia, en zona rural de Pereira (Risaralda), motivó a 20 niños de transición, con el acompañamiento de su maestra, a desarrollar un proyecto de investigación sobre estas especies.

Se trata de la experiencia ‘El maravilloso mundo de las aves de Esperanza Galicia, un proyecto de educación inicial que se presentó este jueves en el Foro Educativo Nacional 2018 ‘Educación rural: nuestro desafío por la excelencia’, que se llevó a cabo entre el 10 y el 11 de octubre en la Universidad Libre, en Bogotá.

Los 20 niños, todos de 5 años, desarrollaron un semillero de investigación tras preguntarse sobre cómo nacen las aves, de qué se alimentan, cómo aprenden a volar y cuántas especies existen, entre otras. Esos interrogantes llevaron a su maestra Ana María Duque Mejía a impulsar este proyecto pedagógico, con el objetivo de desarrollar la construcción de identidad en los estudiantes, de convertirlos en actores activos de sus sueños y de enseñarles a disfrutar, cuidar, aprender y explorar su entorno.

http://youtu.be/Upnx63fvF7s

Ana María Duque creó esta propuesta basada en las bases curriculares para la Educación Inicial y Preescolar y otros referentes técnicos definidos por el Ministerio de Educación, que señalan la necesidad de generar experiencias pedagógicas que potencien el desarrollo de los niños a partir del reconocimiento de sus  gustos, capacidades e intereses. Igualmente, que tengan en cuenta las actividades rectoras de la primera infancia como el juego, las expresiones artísticas, la exploración del medio y la literatura, así como las características de los contextos donde se desarrollan, de manera que sean pertinentes y de calidad.

“Es una apuesta institucional basada en vivencias. El aula es un espacio donde se disfruta y se aprende al mismo tiempo. No se trata de un estudiante que cumple órdenes; se trata de formar un niño empoderado de sí mismo, un interlocutor, ya que su palabra tiene mucho significado dentro del aula, un niño que puede proponer y ejercer sus derechos, de ser ciudadano activo”, destacó Duque.

Los 20 niños con su profesora hicieron salidas de campo, investigaron sobre las aves de la zona, consultaron con expertos y un grupo de observadores, socializaron una y otra vez en clase, hasta escribir, diseñar y publicar un libro con ilustraciones y textos sobre las 24 especies de aves que encontraron en el sector, entre ellas, cucarachero, canario, tórtola abuelita y bichofue.

“A veces en la educación inicial se escolariza mucho a los niños y se nos olvida a los maestros que ellos aprenden jugando, creando, explorando y que la literatura juega un papel importante para que desarrollen sus capacidades y sus potencialidades”, concluyó Duque.

El semillero estuvo orientado por una docente del centro educativo Esperanza Galicia, ubicado en zona rural de Pereira, y se desarrolló cerca al bioparque Ukumarí, en la capital risaraldense.