Fecha de publicación:Viernes, 23 de Septiembre de 2011
Medio que publica:La Patria de Manizales
Sección:Columnas opinión
Género periodístico:Opinión
Autoría:Columnista
La educación en Colombia urge de inversión estratégica. Por: Cristóbal Trujillo

Opinión
Internet
Cristóbal Trujillo

Continuando con el desarrollo de las tres ideas o factores desequilibrantes para alcanzar un sistema educativo con altos niveles de eficacia en sus resultados, hoy me ocuparé de las asignaciones presupuestales que se asignan al sector educativo dentro de la inversión social. Como complemento a la apuesta política por la educación, que fue el aspecto desarrollado en el artículo anterior, la educación requiere de inversión estratégica; veamos cuáles son los índices de inversión en algunos países del mundo: Finlandia invierte en el sector educativo el 6,5% del PIB, Corea el 7,8%, Estados Unidos el 7,6%, Chile el 7,5%, México el 8%, entre tanto Colombia invierte en educación el 3,5% del PIB, nivel de inversión muy similar a países como Indonesia, Uruguay y Turquía.

En este orden de ideas, en Manizales el esfuerzo presupuestal con recursos propios es del 1% del presupuesto general y en Caldas es de aproximadamente el 3% del presupuesto global. Al revisar estas cifras nos damos cuenta que los países con mejores resultados en su gestión educativa cuentan con importantes niveles de inversión. En el caso de Colombia, Caldas y Manizales, observamos que hace falta mayor esfuerzo fiscal para asignar al sector educativo recursos que permitan apostarle al desarrollo de programas que generen mejores indicadores de eficacia en el desempeño escolar; no obstante, es importante aclarar que la asignación de recursos por sí sola no causa un efecto determinante en los resultados; es el caso de México que teniendo una apuesta presupuestal para el sector educativo del 8% del PIB, no tiene los resultados de calidad consecuentes con el esfuerzo financiero, incluso hay países con menos niveles de inversión y mejores resultados.

Es por ello que afirmamos que la educación en Colombia urge de inversión estratégica, esto significa que seguidamente a la asignación significativa de recursos, debe planificarse intencionalmente una destinación puntual de esos recursos. No se trata de invertirlos en una amplia gama de programas y proyectos que aparecen en la oferta de la canasta educativa, se trata de definir por medio de la planeación estratégica, aquellos programas que requiere el sector para satisfacer las necesidades que demanda el mercado educativo y que tienen un impacto directo en los resultados esperados.

En Colombia, en Caldas y en Manizales no solo tenemos insuficiencia en los recursos asignados presupuestalmente, sino que también los pocos recursos no se invierten en forma estratégica, y le apostamos financieramente a programas de la oferta educativa sin que sean ellos los que demanda prioritariamente el sector. Por ejemplo, en Finlandia el 6,5% del PIB que no es ni mucho menos una cifra exagerada, se invierte de manera estratégica en la financiación de proyectos que determinan e impactan los resultados de calidad de los aprendizajes: Una adecuada estructura salarial y prestacional de sus maestros, financiación de la gratuidad universal de la educación (transporte escolar, restaurantes escolares, dotación de textos y material educativo), infraestructuras adecuadas, equipamiento tecnológico y didáctico de las aulas de clase y formación continuada, permanente y profesional de sus maestros.

Desde esta columna llamo la atención a los futuros alcalde de la ciudad y gobernador del departamento de Caldas. Estas entidades territoriales no resisten más abandono, tanto Manizales y Caldas han dejado de ser cuna de la educación y la cultura, hace mucho tiempo dejamos de figurar en los primeros renglones de eficiencia, hoy solo nos alcanza para estar en la mitad del lote, con resultados aceptables en el panorama nacional, pero totalmente lamentables en el concierto internacional. Reclamamos con urgencia la voluntad política suficiente, indeclinable e innegociable para hacer de la educación un asunto prioritario en la inversión estatal. Con los escasos recursos que en los últimos gobiernos se la ha entregado al sector educativo, es imposible apostarle a impactar significativamente los indicadores del desempeño, que no son distintos a mejorar los aprendizajes de los estudiantes, proporcionándoles las condiciones suficientes para construir proyectos de vida exitosos, para que sea la educación el vehículo más efectivo para redistribuir el ingreso nacional, que es precisamente patrimonio de todos.

sistema educativo con altos niveles de eficacia, hace falta mayor esfuerzo fiscal