"Tenemos que ganar el otro sub-20"

Nación
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La representante de Unicef habla sobre 'Colombia, un solo equipo por la infancia', un movimiento que esa agencia, en alianza con la Fifa, lanzó durante la final del Mundial Sub-20. El objetivo es contrarrestar la violencia cotidiana, que, a su juicio, hace más estragos que la del conflicto armado, especialmente entre jóvenes y niños.

"En Colombia, la violencia intrafamiliar y los accidentes de tránsito generan la mayor? tasa de homicidios. Si bien hay un conflicto armado, está en nuestras manos detener esa otra violencia: hay que marcar la diferencia dejando de ser indiferentes", dice Miriam Reyes de Figueroa, apuntando a un fenómeno que evidencian las cifras: 59 por ciento de los homicidios en Colombia son por violencia interpersonal e intrafamiliar y afectan seriamente a la que ella llama población sub-20.

Semana: ¿Cuál es la intención de la campaña?

Miriam Reyes De Figueroa: Si miramos las razones por las que muere la gente en Colombia, la referida al conflicto armado es un porcentaje pequeño. La violencia intrafamiliar y los accidentes de tránsito generan la mayor tasa de homicidios, porque la gente maneja después de ingerir licor. El mayor porcentaje de víctimas son menores de 18 años. Si bien hay un conflicto y existen grupos al margen de la ley, está en nuestras manos detener esa otra violencia, y ahí es donde está la esencia de este movimiento: podemos empezar a cambiar esa violencia que destruye la vida del país, si empezamos a marcar la diferencia, dejando de ser indiferentes. Queremos invitar a la población colombiana a que se ocupe de esa población sub-20 que todavía está en condiciones de vulnerabilidad. Existen dos Colombias: la que crece económicamente, pero también la inequitativa. El 40 por ciento de la población tiene menos de 18 años y, de ellos, seis de cada diez están en condición de pobreza. Si queremos convivir en paz, hay que aportar. Con el movimiento, que nació a raíz de una alianza con la Fifa, queremos que se entienda que también se deja de ser violento cuando se agradece y se piden las cosas de buena manera.

Semana: ¿Este tipo de violencia está atada a la pobreza?

M.R.F.: No, y puedo demostrar que hay miles de ciudadanos pobres que no son violentos. Esto no es una característica exclusiva de Colombia. No es solo de países en vías de desarrollo, también de los industrializados y con un gran desarrollo económico. Es cuestión de actitud y con ella también se maltrata. Uno demuestra que ama el país cuando busca construirlo y no destruirlo.

Semana: ¿Es un tema de cultura ciudadana?

M.R.F.: Va más allá. Desde hace más de ocho años apoyamos a los entes territoriales para fortalecer las políticas de infancia y para que se garanticen sus derechos. Les decimos a los mandatarios que por cada dólar que invierta Colombia en su niñez, tendrán ocho dólares de retorno. Una población sana, que estudia y aprende es una población que se desarrolla y así se rompe el círculo de la pobreza.

Semana: ¿Colombia no se preocupa por sus niños?

M.R.F.: No. Pero consideramos que hay un segmento de la población que está olvidada, lo que considero la década perdida, ente los 10 y los 20 años.

Semana: ¿En qué se hace evidente ese olvido?

M.R.F.: En el tema educativo -hay 1.200.000 menores por fuera del sistema-, en el embarazo adolescente que se incrementa cada año: de cada 100 niños que nacerán, la mitad no es deseado y crecerá en un ambiente violento. También en la falta de una participación ciudadana en la que se trabaje y se construya con los niños, para que también aporten.

Semana: ¿Qué temas preocupan a Unicef en Colombia?

M.R.F.: Primero, la educación: que esos 1.200.000 niños que están por fuera del sistema escolar, estén. El otro tema es la salud: si bien el sistema es envidiado en otros países, cuando encuentras que hay niños que no tienen vacunas, que están muriendo de desnutrición y que no tienen acceso a la salud, es un tema que nos preocupa y que también preocupa al gobierno nacional. No hay justificación de que existan niños que vayan a la escuela con el estómago vacío.

Semana: Un estudio que Unicef presentó durante el gobierno anterior se criticó mucho porque reveló los problemas de hambre del país. ¿Qué pasó después de eso?

M.R.F.: Varias organizaciones hicieron el estudio en Chocó. Considero que el tema debió haber sido manejado de una manera diferente. En este momento, cuando vemos la reciente Encuesta Nacional de Demografía y Salud, que son resultados oficiales, demuestra que sí hay niños desnutridos y en dónde. La encuesta de Demografía y Salud validó el estudio. El Plan Nacional de Desarrollo lo expresa como una preocupación.

Semana: ¿Qué piensa de la propuesta que hay en el Congreso para aprobar el voto desde los 16 años?

M.R.F.: Hay un trabajo que debe anteceder para llegar a ese momento. Si no trabajamos en ello, se empieza a utilizar a los niños de esa edad sin que hayan sido fortalecidos en todas sus capacidades y sin desarrollar las habilidades necesarias para participar ciudadanamente y con responsabilidad.

Semana: La falta de oportunidades ha llevado a que muchos menores de edad terminen en la delincuencia. ¿Qué opina de la reforma a la responsabilidad penal juvenil?

M.R.F.: Unicef nunca ha buscado propiciar que un adolescente que cometa una falta no pague. Más que preocuparnos, nos interesa acompañar la reglamentación de la norma, especialmente a lo que le corresponde al ICBF. Está demostrado que en ningún país que ha bajado la edad para castigar la falta cometida (sobre todo si es un delito) y que ha aumentado el número de años, ha disminuido la violencia. En ninguno. La práctica de los otros países nos enseña que esa no es la vía. La vía es la prevención, educar a los niños, invertir más en educación y no olvidarse de la juventud. Creo que en el país hace falta que exista realmente una política de juventud.

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