Fecha de publicación:Domingo, 13 de Febrero de 2011
Medio que publica:La Patria de Manizales
Sección:Columnas opinión
Género periodístico:Opinión
Autoría:Columnista
¿Qué tipo de ciudadano estamos formando en los colegios? Por: Luis Felipe Gómez Restrepo

Opinión
Internet
Luis Felipe Gómez Restrepo

¿Qué tipo de ciudadano y para qué clase de sociedad estamos formando? Muchos de los planteles escolares iniciaron clases este mes, y con ello los procesos formativos de los niños y niñas, que serán las generaciones que asumirán un protagonismo social, se ha iniciado. ¿Cuál es el norte?

Los educadores deben analizar con mucha seriedad si estamos formando nuevas generaciones de ciudadanos que puedan construir una mejor sociedad. Y las preguntas deben ser claves y directas, para poder hacer un examen con juicio. No se trata de unas cuantas izadas de bandera, de uno que otro himno o formación, de unas elecciones de personeros estudiantiles. El tema va mucho más a fondo.

En efecto, las preguntas por la cultura, la justicia, la solidaridad, el bien común, lo político, cruzan el tema de la ciudadanía. Todo ello implica necesariamente que los planteles educativos tomen posición, que enseñen a ser críticos y analíticos a los muchachos, que posean, vivan y vinculen valores y principios fundamentales. Aquí no se puede ser neutro. Cada establecimiento educativo debe imprimir carácter en sus estudiantes, darles una óptica de lectura de la vida. Y para que ello pueda ser posible se requiere que los Proyectos Educativos de cada colegio sean el resultado de un proceso de una gran participación y toma de opciones de la comunidad educativa. No se trata de un decreto del Ministerio de Educación o una resolución, sino de una toma de posición de cada comunidad educativa.

Está en juego la libertad de enseñanza en toda su plenitud. Y no basta con esta definición básica y teórica. Se requiere que la comunidad educativa encarne ese proyecto de ciudadanía, que implica indispensablemente una concepción de sociedad deseada, pero ante todo una práctica que se viva en el ambiente escolar. Los procesos en las instituciones educativas, la forma de resolver conflictos, la manera de repartir los recursos escasos, deben encarnar esos principios y valores que se dicen profesar. Es, pues, un problema de consistencia y coherencia.

Si bien hay un marco general en la Constitución Nacional, esta ciudadanía puede tener distintas coloraciones y es más, es vital que haya un pluralismo. Sí, un pluralismo fecundante de creatividad en las resoluciones de los conflictos, en las arquitecturas sociales y en las reglas de equidad social. Y está sana y necesaria diversidad la deben ofrecer los establecimientos educativos.

Formar ciudadanos para una sociedad democrática, participativa, solidaria y pluralista, es una grave responsabilidad de todos los sujetos sociales, pero especialmente de la escuela. Y cada una debe aportar una coloración especial, para que la sociedad pueda brillar por un dinamismo a su interior.

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