Fecha de publicación:Domingo, 17 de Octubre de 2010
Medio que publica:El Heraldo de Barranquilla
Sección:Local / Regional
Género periodístico:Noticia
Autoría:Sin firmar
Fin a nombres insólitos en cédulas wayuu

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En el centro de La Guajira existe un indígena wayuu a quien bautizaron con el nombre de Raspahierro Pushaina. Vive en la ranchería Orrokomana, kilómetro 23 de la vía Riohacha-Maicao, y ha sido protagonista de especiales de televisión, de notas radiales y de prensa. Al momento de solicitar su cédula, él quiso llamarse Rafael, pero en la lengua wayunnaiki no existe la letra f, la cual se sustituye por la p y entonces su pronunciación y las de sus acompañantes de la etnia fue "Rapayer". El registrador, por inocencia o burla, le colocó el nombre con el que se ha identificado toda la vida y el que aspira cambiar después de que termine un documental que se filma actualmente sobre la conocida comunidad indígena.

Los otros dos datos que aparecen en su cédula -Nació el 31 de diciembre y "Manifiesta no saber firmar"- son los mismos que están en 10.000 cédulas que portan los wayuu y contabilizadas en las bases de datos de las 54 IPS indígenas que están dispersas en los 15 municipios de La Guajira, incluyendo su capital, Riohacha.

Ahora que la Gobernación de La Guajira, liderada por Jorge Pérez Bernier, mediante el programa de alfabetización "Unidos todos por aprender", entregó la respectiva certificación a 5.000 adultos -90% pertenecientes a la etnia wayuu-, difícilmente se encontrará en el futuro un tocayo de Raspahierro ni tampoco nombres como Marilyn Monroe, Coito Uriana Barros o Morrison Knudsen Ipuana. Mucho menos que -salvo que haya sido ese día- el nacimiento fue el 31 de diciembre y que en vez de la firma aparezca el vergonzoso "Manifiesta no saber firmar".

El origen de todo, según representantes de la etnia, se remonta a las décadas del 50 y 60, cuando se multiplicaron las candidaturas políticas. Los wayuu, analfabetos en su mayoría en aquellos tiempos, al indagarles sobre su fecha de nacimiento decían, por ejemplo, que había ocurrido en las primeras lluvias después del segundo velorio de Juan Pushaina. Es decir, asociaban la aparición al mundo de los vivos con hechos de la naturaleza o episodios de recordación en las castas indígenas.

Al momento de la cedulación masiva, a algún registrador se le ocurrió hacer coincidir todos los episodios con el 31 de diciembre y rematarlos luego con el "Manifiesta no saber firmar" que también aparece en las cédulas de los analfabetas que no pertenecen a la etnia. Incluso, el apetito de los políticos fue tal, que a centenares de niñas menores de edad les ponían zapatos con tacones altos y les pintaban los labios con el propósito que obtuvieran su cédula que en ese entonces estaban reservadas para los que hubieran cumplido los 21 años.

Por lo anterior, hoy en la etnia aparecen 'ancianas' con 105 años o más cuando en realidad han cumplido 92 o 93 años. Algo parecido ocurrió con los hombres. El autor intelectual de la fecha del 31 de diciembre se desconoce y nadie da razón de él. Algunos dicen que fue un registrador del interior del país que quiso resolver el problema a través de un expediente que hoy, a propósito del Programa de Alfabetización, se recuerda con amargura y a veces con buen humor.

El actual proyecto de la Secretaría de Educación Departamental, con una inversión de 1.200 millones de pesos aportados por la Gobernación de La Guajira y ejecutados por el Gimnasio Bilingüe Moderno a lo largo de 9 meses, permitirá que muchos adultos -de acuerdo con el Decreto 1260 de 1970- puedan cambiar su nombre por sus originarios Aradmianat, Jierrantiá, Arianna, Vicenta o Esthercilia, registrar su verdadera fecha de nacimiento y estampar su firma que reemplazaría el "Manifiesta no saber firmar".

El registrador Roldán

La población indígena en La Guajira, sin censo oficial, se calcula en 300.000 hombres, mujeres y niños distribuidos en La Alta Guajira, Centro y Sur, al igual que en Riohacha y sus alrededores.

Muchas de las viejas cédulas con el mismo día del nacimiento están firmadas por Ricardo Roldán, el famoso Juez de Instrucción Criminal que estuvo al frente de la investigación por el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán. Después de la tragedia del famoso 'Bogotazo', Roldán fue nombrado Registrador Nacional y se encargó entonces de firmar las cédulas de los indígenas cuando estas se volvieron masivas.

Más de medio siglo después se corrige el error histórico de ponerles a los indígenas en el documento de identidad una fecha de nacimiento incierta. En la mayoría de las cédulas de los indígenas wayuu aparece que nacieron el 31 de diciembre, y al final la nota "Manifiesta no saber firmar".

Fin a nombres insólitos en cédulas wayuu