Fecha de publicación: Lunes, 16 de Agosto de 2010
Medio que publica: El Colombiano de Medellín

Sección: Columnas opinión
Genero periodístico: Opinión
Autoría: Columnista
La Universidad con alma. Por: Juan José García Posada

Opinión
Internet
Juan José García Posada

Veinte años atrás, cuando Juan Pablo Segundo expidió la Constitución Ex corde Ecclesiae sobre las universidades católicas, el 15 de agosto de 1990, ya se hacía patente la pérdida de contenido espiritual en la educación moderna. El documento pontificio, que invoca el nacimiento de las instituciones universitarias "desde el corazón de la Iglesia", entraña una defensa argumentada del diálogo entre fe y razón, del sentido de lo humano y el compromiso de servicio de la comunidad universitaria y una afirmación de la preponderancia de la ética sobre la técnica.

A propósito, la realidad ante la cual era necesaria y pertinente la campanada de alerta de la Ex corde Ecclesiae está reflejada en gran parte en el polémico Proceso de Bolonia, que ha de empezar a regir este año en Europa. El filósofo español Gabriel Albiac ha dicho que Bolonia es la consagración administrativa por la Unión Europea de algo así como el colapso espiritual de la educación de fines del Siglo Veinte.

Lo cierto es que Bolonia ha polarizado opiniones. Los defensores destacan los avances que puede generar en la expansión de los programas universitarios, la compartición de títulos, la actualización curricular y la movilidad estudiantil y docente, además de la mejor financiación. Los impugnadores advierten que reducirá las universidades y las someterá al imperio del mercado. Lo que hace que me conozco y leo sobre temas educativos, siempre se ha alertado del riesgo, real o imaginario, de mercantilización de la educación superior. Pero algo de pragmatismo tendrá que inyectársele para que no se autoliquide.

La Constitución sobre las universidades católicas es un documento de carácter trascendental, que debería estudiarse en las universidades de todas las confesiones y filiaciones. Tiene la universalidad consustancial a la naturaleza universitaria: El respeto recíproco, el diálogo sincero y la tutela de los derechos de cada uno, la libertad razonable de cátedra, la unidad en la diversidad, la enseñanza con el testimonio, son principios en los que insiste en la parte doctrinaria, e incluso en la normativa. Y no se trata de una visión en abstracto de la misión universitaria: Enfatiza en el compromiso social, la comprensión de la solidaridad y el servicio a la sociedad.

Lo que subraya la completud de esta Constitución de veinte años es la definición del significado de la verdad íntegra: "Nuestra época tiene necesidad urgente de esta forma de servicio desinteresado, el de proclamar el sentido de la verdad. Por una especie de humanismo universal la universidad católica se dedica por entero a la búsqueda de todos los aspectos de la verdad en sus relaciones esenciales con la Verdad suprema, que es Dios". La Ex corde Ecclesiae es una reivindicación providente del humanismo y del sentido de la Universidad necesaria, esencial.

La Universidad con alma, Ex corde Ecclesiae