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Conflicto Armado
Internet
Javier Alexander Macías
No es precisamente un tesoro lo que una de las profesoras del colegio Estella Vélez Londoño guarda en una de las gavetas de su escritorio.
Pese a que brillan como el oro, las balas o vainillas de fusiles, pistolas, revólveres y otras armas que llevan todos los días a clase los estudiantes no tienen ningún valor, salvo para los integrantes de los combos que se disputan el territorio en el barrio Juan XXIII, en la Comuna 13.
"Todos los días nos llegan los niños con uno o dos de esos artefactos. Ellos dicen que se los encuentran en la calle", dice la docente.
En esta institución educativa también se vivió la calma el día de ayer. Los salones de clase permanecieron casi vacíos luego de los hechos violentos ocurridos el miércoles. De los 525 estudiantes con los que cuenta la sección 2 de este colegio, solo 124 fueron a clase.
"Nosotros también vivimos momentos de terror el miércoles. Nos tuvimos que tirar al piso cuando se armó la balacera. Eso es lo que hacemos siempre. No hubo descanso y les llevamos la comida a los niños a los salones", explicó una de las docentes que aclaró que los maestros no son parte del conflicto.
Una madre de familia dijo que de los buses prometidos por la Alcaldía para evacuar a los niños el día del incidente no llegaron a las puertas del colegio. "Es mentira que enviaron buses. Tuvimos que salir con los niños, acompañados de la Policía, a pie para nuestras casas", dijo la mujer. El Colombiano llamó en varias ocasiones a la Secretaría de Educación para obtener su versión, pero no hubo una respuesta.
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