Fecha de publicación: Miércoles, 21 de Julio de 2010
Medio que publica: El Colombiano de Medellín

Sección: Local / Regional
Genero periodístico: Noticia
Autoría: Sin firmar
Niñas, con afán de ser mamás

Antioquia
Internet
John Saldarriaga

Por desconocimiento de la sexualidad y descuido, en Medellín y Antioquia cada día aumentan los embarazos de adolescentes. La pobreza y la ignorancia engendran más miseria, señalan las autoridades.

Dicen que las mamás son adivinas y Sandra*, la de Paola * dio muestras de ello: justo cuando advertía a su hija y al novio de ésta, ahí no más en la cocina de la casa, que se cuidaran de un embarazo, ellos sufrían buscando la forma de decirle que ya no tenían que preocuparse más por eso, pues la regla tenía más de 20 días de retraso.

Fue su suegra la que se fue de "rana", días después, hablando con Sandra. Cuando ésta recibió la noticia no pudo más que sentirse triste.

"¿En qué fallé? -se preguntó-. ¿Sería que la dejé mucho tiempo sola?" Luego se consoló diciéndose que siempre le inculcó valores y explicándose que en tiempos pasados, cuando las mamás se quedaban en casa, podían estar más tiempo con sus hijos, pero hoy, cuando tienen que trabajar, como ella, las cosas son diferentes. Por la calle, miraba a las chicas de la edad de su hija y pensaba que ya Paola no podría llevar una vida libre ni trazarse tantas metas como ellas. Había perdido las alas.

Una sensación semejante embargó al papá de Paola. Separado de Sandra hace tiempos, sintió que la hija, con quien había hecho tantos planes, había fracasado.

En tanto, la chica, cuyo vientre inflaba la blusa blanca y el jumper gris del uniforme de colegiala, no se sentía fracasada. No se arrepentía por haber quedado embarazada, aunque sí le disgustaba la idea de que fuera tan temprano. Considera que ella misma "se tiró en su edad". Cambió su existencia. Su rutina. Sus sueños.

"Ya le había advertido -le dijo su madre-, que si quedabas en embarazo te irías de la casa. Coge tus cosas y vete". Fue la reacción inicial. Y la chica se fue a vivir por 15 días a casa de la suegra, donde no se preocuparon por el asunto. Tiempo que sirvió a todos para rumiar el tema. Al cabo del cual, Paola volvió al techo materno.

Entre tanto, sufrió en el colegio. Las religiosas no la echaron porque es ilegal, pero le regalaron el año. Con tal de que no fuera al colegio, le dieron las materias ganadas. Ella tiene planes de seguir estudiando, cuando pueda dejar a la nena en guardería. Todo eso, claro, con el apoyo de su mamá. Porque el muchacho, con cojones para hacer con ella una hija, es un holgazán, no estudia, no trabaja y no responde por nada.

Tal vez, como cuenta con apoyo de su madre, Paola salga adelante y no tenga que correr la suerte de la mayor parte de las madres adolescentes de la ciudad, que al decir de Fernando González Vélez, médico encargado de estos temas en la Secretaría de Salud de Medellín, como son multiplicadoras de la pobreza e ignorancia, es decir, del subdesarrollo, terminan dedicándose a la prostitución y entregando sus hijos al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar porque no son capaces de sostenerlos.

"Después de esos 15 días en que me recriminaba -retoma Sandra el tema- acepté la idea. Desde entonces soy feliz con mi nieta. Me siento una abuela muy joven. Y poseo un aliciente más para llegar a la casa después del trabajo: ver a mi nieta". Le dice a su hija que no tenga metas a largo plazo. Que intente volver al colegio a terminar el bachillerato y después verá si es capaz de hacer una carrera. Por ahora, dice: "es como si tuviera dos hijas en vez de una".

Futuro incierto

Pero si una madre tiene saberes, una abuela con mayor razón. Amparo *, la de Juliana * fue la primera de la casa en darse cuenta de que la nieta estaba embarazada.

"Pero Juliana no paró bolas a mis regaños -cuenta la abuela-, porque su mamá, la hija mía que vive en España, me desautorizó hace tiempos en los asuntos de su crianza porque dice que yo soy muy regañona y estricta".

Cobarde, Juliana encargó a una prima suya para que en una llamada de la madre, le contara su situación. La madre reaccionó tranquila: "no es la primera ni será la última", dijo. Y se ha encargado de enviar dinero para los costos del embarazo y, ahora, de crianza del niño.

"Yo no sé esta juventud que está pensando -lamenta Amparo-. Perder estudio y oportunidades por embarazarse. Tanto que les he dicho que si están por ahí saliendo, entonces que planifiquen". Ese plural incluye a la prima Catalina *, que tiene 16 años y cinco meses de embarazo.

Juliana dejó de estudiar. Planea validar lo que le resta de bachillerato, pero tiene que esperar hasta los 18.

Marisol Duque, socióloga de la Secretaría de las Mujeres de Medellín, indica que los adolescentes desconocen casi todo sobre la sexualidad. Descuidan el tema de la planificación. Y cuando llegan los embarazos, los proyectos que tenían para la vida les quedan truncos. "El embarazo prematuro multiplica la pobreza", dice la socióloga.

"En muchos casos, esos hijos de embarazos tempranos son producto de abusos, por parte de familiares", señala González Vélez.

Mirando las cifras de madres adolescentes, entre quienes hubo 8.058 nacimientos en 2008, el funcionario comenta que se presentan más casos en los estratos vulnerables. Por ejemplo, mientras en el Popular hubo 893, en El Poblado ocurrieron 45. La razón es explicable: mientras los adolescentes dispongan de más información, es decir, tengan mejor formación, menos problemáticas viven.

La casa de Amparo alberga a seis personas. Varios adolescentes entre ellas. Y Motas, un french puddle blanco que no tolera que el pequeño Mateo le tire de las orejas. En un cuarto de tres por tres metros, Juliana vive con su pequeño hijo. Sus muñecas se aburren de ser apenas recuerdo de una infancia reciente, pues esa chica cambió su rol: ahora es madre y debe aplicarse más bien a jugar con su hijo. Su abuela piensa que igualmente está jugando con su futuro.

* Nombres cambiados.

Contexto

La prevención, mejor desde la escuela

La prevención de los embarazos prematuros entre las adolescentes se logra con educación.

Por eso, la Secretaría de las Mujeres de Medellín tiene campañas en las escuelas y los colegios de Medellín. Entre ellas, obras de teatro en las que aluden a embarazo, sexualidad y reproducción, implicaciones de la sexualidad, ser padres... La socióloga Mariluz Duque y la comunicadora Nirma Páramo, de esta Secretaría, explican que hay mujeres de todas las edades que ni siquiera saben que tienen derechos.

Por su parte, Metrosalud, tiene vallas preventivas en distintos lugares de la ciudad, en las que señala que esta problemática es responsabilidad de todos.

Niñas, con afán de ser mamás, embarazo, maternidad, planificacíon, educacon sexual