Fecha de publicación: Jueves, 08 de Julio de 2010
Medio que publica: El Colombiano de Medellín

Sección: Otra
Genero periodístico: Reportaje
Autoría: Firmada por el periodista
La inocencia carga armas a los combos

Conflicto Armado
Internet
Javier Alexander Macías

Los grupos armados ilegales que operan en algunos barrios de Medellín buscan a los jóvenes sin antecedentes o de bajo perfil para obligarlos a que les transporten armas y drogas. En el 2009, la Personería recibió más de 70 denuncias por este hecho.

Ni los ruegos ni las lágrimas lograron persuadir al integrante del combo de su barrio para que no lo obligara a llevar el arma que, a la fuerza, le metió en la maleta en la que carga los útiles.

Estiven*, un niño de nueve años que cursa cuarto grado de primaria en un colegio del Popular, tuvo que cumplir con la orden de aquel tipo alto y moreno, y más porque detrás venía una imperiosa sentencia: "o la llevas o te morís aquí mismo".

"Ese martes gracias a Dios no subió la Policía a requisar a los estudiantes. De ser así, mi hijo estaría quién sabe dónde. Lo más triste es que él es un niño juicioso y no se mete con nadie, es hasta muy buen estudiante, no entiendo por qué este tipo escogió a mi niño", relata Rosa*, madre de Estiven.

Lo que colmó la paciencia de la mujer, que se gana el pan diario trabajando por días en casas de familias, fue que el mismo hombre, un día después, obligó a Estiven a llevar en la maleta unos gramos de marihuana y bazuco a otro sitio del barrio, bajo la misma orden.

No es solo un juego de niños

Los menores de edad que viven en medio del conflicto armado no son solo utilizados para llevar armas. Carlos Arcila, coordinador de la Mesa de Derechos Humanos y Convivencia de la comuna seis, afirmó que muchos de los niños son utilizados para otras tareas por los integrantes de los combos, algunas veces, bajo amenazas.

"Hay niños de 10 y 11 años que son utilizados para cobrar las vacunas. Los hacen ir a los negocios y a las viviendas; otros, llevan las drogas, y otros son utilizados como informantes o campaneros. Ese es el trabajo principal", afirmó Arcila.

"Algunos son buenos estudiantes, buenos hijos y no tienen inconvenientes con la Policía", agregó.

En algunas ocasiones, las amenazas de algunos de los combos que operan en barrios periféricos de Medellín, se han convertido en persuasiones para que los menores vean las armas como una opción.

"Hace unos días un grupo de niños entre 9 y 12 años jugaban inocentemente al pistolero. En ese instante, llegaron los "muchachos" y les dijeron que si querían, ellos les enseñaban a jugar con armas de verdad", señaló un habitante del barrio Pedregal, quien prefirió la reserva de su nombre.

"Hemos hecho el llamado a las autoridades para que intervengan a los jóvenes que son los más vulnerables. La intervención ha sido muy tímida. Se necesita un trabajo urgente en los barrios. Se han hecho algunos talleres, pero hace falta más intervención", puntualizó Arcila.

Pero la "misión" de transportar armas no está reservado solo a los menores. La práctica de obligar a las familias a guardar armas bajo amenazas de muerte o desplazamiento, se ha incrementado en los barrios.

Según datos de la Personería de Medellín, a marzo del 2010, 436 familias se desplazaron por amenazas, algunas de estas por negarse a favores que piden los miembros de grupos armados ilegales.

"Un día estuve con un fusil en mi casa por tres días. Una noche mientras dormía, vino un joven y me lo reclamó. Me dijo que iba a hacer una vuelta y que regresaría para que se lo volviera a guardar. Como me opuse una segunda vez, al otro día me mandó a desocupar mi casa", cuenta Eugenia*, habitante de Santa Cruz.

Buscan jóvenes sanos

En la Personería de Medellín reposan alrededor de 70 denuncias hechas en el 2009 por familias afectadas por las exigencias de los combos.

Según el personero, Jairo Herrán Vargas, la mayoría de denuncias pertenecen a jóvenes amenazados por "negarse a servirle a estas agrupaciones armadas o porque se negaron a entrar a esas agrupaciones".

"Muchos de estos jóvenes permanecían confinados por sus padres. Hubo una situación reiterada de amenazas de muerte originadas a quienes no cumplían o colaboraban con lo que decidían las agrupaciones ilegales", dijo Herrán.

El Personero apuntó a que parte de esta práctica ejercida por los grupos armados ilegales que operan en los barrios, es debido a la arremetida de las autoridades para contrarrestar el uso de armas por los combos.

En lo que va del 2010, la Policía Metropolitana se ha incautado de 1.490 armas, de las cuales, 146 estaban en manos de menores de edad.

"Ellos buscan a un chico sano, que va al colegio, que no tiene ni el hablado ni la actitud ni el comportamiento que adquieren los que ingresan a los grupos, entonces es el más confiable para que les transporte las armas", afirmó el Personero.

Las exigencias de los combos hicieron que Rosa abandonara su barrio.

"Prefiero perder mi ranchito a que mi hijo salga involucrado en un conflicto en el que nada tiene que ver", dijo, al agregar con amargura que no quiere recordar ese martes en que su hijo llorando, llegó con un revólver en su maleta y con una sentencia de muerte que no alcanzó a comprender a sus nueve años de edad.

Prevención en delito

Policía busca arrebatarle jóvenes al conflicto

"Si el conflicto quiere llevarse jóvenes, nosotros le damos la pelea y nos los traemos a la vida". Esas son las palabras del coronel Ómar Rojas Bolaños, comandante de la Policía Comunitaria que, con trabajos de prevención, busca alejar a los muchachos de las armas y del conflicto que se viven en algunos barrios.

"Nuestro trabajo es principalmente de prevención. No es una tarea que tiene resultados inmediatos, sino en el mañana, cuando los jóvenes entiendan que vale más la vida", afirmó Rojas.

Parte de esa prevención es acompañada por el Sena y el programa "Jóvenes a lo bien", con el cual la entidad capacita a los muchachos en las comunas y los prepara para que encuentren otras opciones de vida.

"Tenemos entre otros, un programa llamado Dare, con el cual vamos a los colegios y concientizamos a los estudiantes para evitar el consumo de sustancias sicoactivas y para que no ingresen a los grupos armados", añadió Rojas.

El comandante de la Policía Comunitaria explicó que 800 jóvenes que eran actores armados del conflicto, fueron sacados de sus comunas y prestan su servicio militar de forma diferente. Los están capacitando para que luego vayan a sus barrios a enseñar lo que aprendieron. "Les mostramos que la sociedad sí los necesita", dijo Rojas.

La inocencia carga armas a los combos, Sena, el programa "Jóvenes a lo bien"