Fecha de publicación: Domingo, 27 de Junio de 2010
Medio que publica: El Colombiano de Medellín

Sección: Educación / Universidades
Genero periodístico: Reportaje
Autoría: Firmada por el periodista
El destierro no quita las ganas de aprender

Educación
Internet
Ana María Chica Agudelo


Cuando llegó a Medellín recorrió todos los colegios de Boston para arriba, pero en ninguno había cupo para sus cinco hijos.

La búsqueda de vivienda no fue menos dura que la de educación para los niños. Como el alquiler era muy caro y en todas partes le pedían fiador, "a uno le toca es echar pa los morros".

Y fue en La Sierra donde, por 50 mil pesos mensuales, finalmente encontró casa de madera y zinc, un cupo para la educación de sus hijos y para empezar la propia.

Tres veces se tuvo que refugiar en la cabecera de su pueblo, hasta que la orden de la guerrilla fue perentoria. Y abandonó para siempre su vereda.

El drama de Sandra se repite en miles de mujeres desplazadas. Históricamente, con el 26 por ciento, el oriente antioqueño ha sido la subregión que más gente ha aportado al desplazamiento.

Con ella, desde 1999 hasta el 30 de abril de este año, 3.523 personas han llegado desplazadas de Nariño.

Encabezado por San Carlos, del grueso de 203.355 personas desplazadas desde el 99, un 56 por ciento son mujeres, según el personero de Medellín, Jairo Herrán.

El apoyo educativo prioritario para 600 mujeres desplazadas mayores de 15 años, fue establecido en el Auto 092 de 2008 promulgado por la Corte Constitucional. De esas, 104 fueron desplazadas por la violencia a Medellín.

Pero no son solo las de atención prioritaria. La Secretaría de Educación de Medellín "tiene las puertas abiertas para quienes deseen terminar su educación primaria y secundaria", aseguró Herrán.

Con las demás mujeres de población desplazada, agregó Alejandro Acevedo, profesional especializado de esa dependencia, se ofrece educación de adultos en instituciones oficiales o donde se contrata el servicio.

En la matrícula en línea de la Secretaría con corte al 31 de mayo, 4.700 mujeres están en situación de desplazamiento. De ellas, 196 tienen de 18 a 29 años y solo 42 que pasan de 30 estudian.
Del grupo, 44 hacen la primaria y el resto forman del Clei 3 al 6, que corresponden al bachillerato.

Sandra es una de esas pocas. Estudia en la Escuela Empresarial de Educación, que por cobertura educativa presta el servicio en tres sedes: La Sierra, Esfuerzos de Paz y Boston.

En ese colegio, donde también estudian sus hijos, Sandra lo hace los domingos. "Dadas las condiciones de violencia no hay jornada nocturna ", explicó la trabajadora social Marta González.

"A uno de adulto le da muy duro el estudio", sin embargo, con sus propios hijos "como segundos profesores", terminó la primaria, y va por sexto y séptimo.

"Preguntando y averiguando con las vecinas" llegó hasta la Obra social Santa María Mazarello en Buenos Aires, un centro de promoción integral de la mujer donde con una mensualidad de 1.000 pesos adelanta sus estudios de peluquería.

A las clases en Buenos Aires se baja "patoneando" porque solo de vez en cuando le resulta una casa para limpiar.

La plata, que de Familias en Acción le entra cada cuatro meses, no le rinde tanto como el tiempo, pues además cada jueves asiste a talleres de emprendimiento.

A la vereda Santa Rosa de Nariño no quiere volver, porque si retorna "es mucho el estudio que tengo que dejar". Por eso del colegio saldrá para el Sena a cumplir su sueño de ser enfermera.

El deseo de aprender no se repite en muchas de las mujeres que desplazadas, llegan a la ciudad.

En su salón, aunque no todas lo son, no quedan muchas. "Al principio de año si uno no llega se queda sin silla, ahora solo vamos la mitad" dijo.

Del listado del Auto 092, según Acevedo, solo 10 se encontraban estudiando, hasta hace un mes que se hizo el último seguimiento.

"Diferentes factores, incluido el que no quieren hacerlo influyen para que no ingresen o se salgan del sistema educativo", sostuvo el funcionario.

Para Herrán, "con niños y sin plata, a las mujeres les queda muy duro ponerse a estudiar".

Contexto

1- En el sistema educativo oficial de Medellín hay más de 4.000 niñas de familias desplazadas. 164 están cursando el grado once.

2- El programa de apoyo educativo de Mineducación busca que estas mujeres inicien, continúen o culminen su proceso educativo.

3- Desde el año 1999, 8.501 personas han llegado desde Dabeiba, 4.991 de San Luis, 6.390 de Apartadó y 5.578 de Urrao.

El destierro no quita las ganas de aprender