|
Educación
Página Internet
Para los 'unschoolers', un niño puede aprender sin tablero, horario ni materias. En Colombia toma fuerza esta polémica idea, que le deja todo a la curiosidad.
Cuando Ana sacó a sus dos hijos mayores del colegio, le dijeron: "buena suerte, pero cuando quieran volver van a necesitar traer certificaciones y notas".
La advertencia iba muy en serio, pues el plan de Ana -decidido en solo una semana, con el argumento de que la escuela es más lo que limita que lo que enseña- no era precisamente darles clase ella misma o contratar un tutor. Su plan era más drástico: no iba a haber clases. Ninguna. Y de ahora en adelante los niños aprenderían sólo lo que quisieran.
Ya van tres años y dice que no ha hecho falta volver a rogar por el cupo. Todo lo contrario: la niña de 12 y su hermano de 11 viven felices levantándose a las 10 o a la hora que les plazca. Sus hermanos menores, de 5 y 3, no volvieron al jardín infantil y, a cambio, tienen mamá las 24 horas.
Viven en Cajicá y los dos padres son ingenieros. Ella prefirió el hogar a ejercer.
'El método es cambiar todo'
"No hay un día típico -explica ella, que tiene una lista de al menos 40 familias que educan a sus hijos igual-. Puede que nos sentemos un rato juntos, que yo les deje un trabajo a cada uno, o que se pongan a hacer algo de arte o manualidad mientras yo les voy leyendo de algún tema".
Y eso es mucho. Para los estándares de algunos unschoolers -como se conoce a los activistas de esta suerte de 'no-educación'- si Ana les pone tareas a los niños está alejándose de la idea original.
Sandra Dodd, una de las más reconocidas unschoolers de Estados Unidos y autora de una 'biblia' del tema, dice que el secreto está en dejar que los niños aprendan como los adultos: por mera curiosidad. "Si hay un método, sería cambiar tu vida por completo. Traer cosas interesantes a casa, como una roca o una concha, ponerlas sobre la mesa" y esperar a que el niño se interese.
Según Sandra, madre de tres hijos educados de este modo en Albuquerque, el unschooling le lleva una ventaja a la escuela "porque no es lo que los niños aprenden de 9 a 3 y no el sábado porque el sábado no tienen preguntas".
Va al jardín, pero botánico
En una cafetería de la Universidad Nacional, la profesora, escritora e investigadora Alejandra Jaramillo cuenta la anécdota del día en que su hijo Matías le preguntó por "el jardín" y decidió llevarlo al botánico y no al infantil.
Hoy él tiene 7 años y, dice su mamá, aprendió a dividir por voluntad propia, un día que quiso sacar unas cuentas. A leer sí le empezó a enseñar Alejandra, "pero me equivoqué tratando de forzarlo, pero cada vez que le dan ganas lee cinco o seis palabras".
Su esposo también es profesor universitario y ambos tomaron la decisión de no abandonar sus trabajos porque consideran exagerado dedicarse solo a la casa.
A Libertad, la hija menor, no la han presionado. Un día preguntó qué eran las vocales porque oyó a una niña hablar del tema. "En esos momentos uno aprovecha para dar información", explica.
Es un cambio de enfoque continuo, porque es difícil mantener la curiosidad viva, admiten los padres. Por esa razón, los pedagogos no los respaldan ni en E.U., donde el método es más común. Allí lo han calificado de peligroso.
El presidente de la Academia Colombiana de Pedagogía, Rafael Campo, dice que "la recomendación a los padres (que consideren la idea) es que no lo hagan".
"Pero no somos anti escuela -aclara Sandra Dodd-. Solo queremos lo mejor para nuestros hijos".
¿Conviene seguir esta filosofía?
A favor: Sandra Dodd
"El unschooling es crear y mantener un ambiente en el cual funcione el aprendizaje natural. Ante cualquier pregunta, el niño encuentra respuesta en un minuto y sus padres le pueden ayudar a encontrarla, mejor que en cualquier biblioteca".
En contra: Rafael Campo
El decano de Educación de la U. Javeriana dice: "Si se pone al niño a aprender por su cuenta no le alcanzaría la vida. Las tablas de multiplicar tomaron mucho tiempo en desarrollarse como para que el niño las descubra de repente".
Los radicales de 'educar en casa' |