Fecha de publicación:Domingo, 07 de Marzo de 2010
Medio que publica:El Nuevo Día de Ibagué
Sección:Educación / Universidades
Género periodístico:Opinión
Autoría:Columnista
Autonomía y heteronomía en la Educación Superior

Educación
Página: Internet

Sin duda, una de las tensiones más importantes hoy en la educación lo constituyen el proceso de operacionalización de conceptos como autonomía, heterónomia y descentralización. Hoy podríamos diferenciar tres tipos de autonomía: la interna, referida a la capacidad de las unidades estructurales, facultades, departamentos, escuelas, de establecer su propia agenda académica; la externa, cuando la institución es capaz de articularse, intervenir e interaccionar con el entorno a partir de los propios desarrollos de su autonomía científica, técnica y tecnológica; y, la autonomía institucional, cuando la universidad, aún siendo estatal, es capaz de construir su propia agenda universitaria.

Para Shugurenski "(...una de las principales tendencias que están teniendo lugar en la educación superior es la transición de un modelo centrado en la autonomía a un modelo heterónomo. En el modelo heterónomo, el poder para definir la misión, la agenda y los productos de las universidades reside cada vez más en agencias externas y cada vez menos en sus propios órganos de gobierno. Mientras el principio de autonomía sugiere la capacidad de autodeterminación, independencia y libertad, el concepto de heteronomía se refiere a la subordinación a un orden impuesto por agentes externos"

¿Es posible ser autónomo, heterónomo y descentralizado al mismo tiempo? La autonomía se entiende como la capacidad que tienen las instituciones de determinar su agenda a partir de sus propios mecanismos de funcionamiento. La heteronomía se entiende como el proceso de determinar la agenda institucional a partir de la intervención de agentes externos; y, la descentralización como los desarrollos de la autonomía estructural bajo la coordinación central.

Las universidades modernas y contemporáneas se direccionan hacia organizaciones autónomas, descentralizadas y con una capacidad de articulación con el entorno, esto es, con una alta pertinencia. Una de las diferencias fundamentales entre las universidades preparadas para responder a los retos del siglo XXI y las universidades que todavía viven entre los siglos XIX y el XX, es precisamente que las primeras tienen una alta autonomía interna, externa e institucional y una profunda descentralización, en donde sus unidades básicas gozan de gran autonomía, mientras que las segundas han depositado todo el poder de decisión en pocas personas y unidades y su características es precisamente la centralización administrativa, financiera y académica.

En ese orden de ideas, conviene abordar la discusión sobre cuál es el modelo o perspectiva o tendencia que hoy tiene la Universidad del Tolima. ¿Se trata de un modelo universitario autónomo, descentralizado, dinámico y pertinente; o, por el contrario la tendencia es hacia un tipo de universidad centralizada, heterónoma, no pertinente y con una baja pertinencia?

La autonomía interna, unidades estructurales autónomas, acompañada de una autonomía externa y una autonomía institucional y con alta pertinencia, pasa necesariamente por el fortalecimiento de sus unidades básicas y el desarrollo de una docencia basada en la reproducción ampliada y la producción de conocimientos a partir de programas de investigación capaces de integrar la investigación básica con la investigación aplicada, esto es con la investigación denominada pertinente. Lo anterior implica necesariamente poner en práctica un sistema de proyección social que sea capaz de intervenir el entorno y proporcionarle a la universidad una mayor capacidad de interpretación de la región y su inserción en las megatendencias que marcan el derrotero del mundo de hoy.

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