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Fue cuando la reciente crisis empezaba a afectar los bolsillos de los ciudadanos del común, que todos sentimos la necesidad de obtener información sobre el fenómeno que vivíamos. En la búsqueda de explicaciones, muchos culparon a aquellos que guiados por intereses personales condujeron al mercado a un estado de vulnerabilidad generalizada. Pero esta explicación no era suficiente, por lo que entonces el mundo volteó de nuevo su mirada hacia los economistas. Con la crisis financiera internacional, se reabrió el debate acerca de cuál debería ser el papel de estos profesionales en una sociedad: ¿Predecir? ¿Explicar? ¿Evaluar? ¿Aconsejar?
"El papel de brujos hay que quitárselo a los economistas. Debido al fortalecimiento de la rama de la econometría y la matematización de la Economía, nos han asimilado a profetas. Ni el economista, ni ningún otro profesional, está en capacidad de pronosticar absolutamente nada. Lo que podemos hacer es simular cosas y tratar de preverlas bajo ciertos genes y con una alta probabilidad de equivocación", dice Marco Ariza, economista de la Universidad del Atlántico.
Más que una ciencia exacta, como la física, donde se pueden hacer experimentos controlados, la Economía es una ciencia social, que tiene la responsabilidad de aportar conocimientos que contribuyan al desarrollo económico de los países, mediante el análisis del funcionamiento de los mercado, el comportamiento individual de los agentes y el desempeño agregado de las economías.
En este sentido, según Alejandro Gaviria, decano de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes, la Economía es poco más que sentido común sofisticado.
"Es fácil hablar mal de la tecnocracia, es sencillo, por ejemplo, criticar sus mecanismos de reproducción o su inmodestia, pero el manejo técnico e informado de los asuntos económicos y sociales es un activo invaluable para cualquier país".
Es así como un economista debe tener unas bases matemáticas, estadísticas y teóricas que le permitan un mejor análisis de la realidad. "Los economistas realizamos valiosos análisis, formulamos y evaluamos políticas y proyectos, construimos incentivos desde una perspectiva que no sólo busca contribuir al desarrollo económico privado de una empresa, sino al desarrollo social de todo el país", comenta Diana Fernández, economista egresada de Uninorte.
La economía ante los retos que enfrenta el país
Los retos para Colombia en materia económica y social son muchos. Stybaliz Castellanos, coordinadora del Programa de Economía de Uninorte, asegura que la desigualdad es uno de los asuntos más críticos. Según el Dane, la indigencia llegó al 17,8% en 2008 (7,9 millones de habitantes), 2,1% más que en 2005; mientras la pobreza alcanzó el 46%. Por lo anterior, "nuestro economista debe estar formado no solamente para intervenir en políticas económicas, que permitan el crecimiento, sino también en cómo eso se revierte en los indicadores sociales de pobreza, de disminución de la desigualdad".
Para el decano Gaviria, son tres los problemas que el país debe resolver con prontitud: "la falta de empleo formal, la ineficiencia del gasto público y el déficit estructural del gobierno nacional".
Sin lugar a dudas hay muchos otros retos, como la generación de nuevas empresas sólidas, el endeudamiento público, el tema pensional, el mejoramiento de la calidad de la educación o la salud de los colombianos. "El problema es saber enfocar las políticas públicas y privadas en las diferentes regiones y municipios del país, de acuerdo a sus necesidades particulares", sostiene Diana Fernández.
La academia se fortalece
Según el Ministerio de Educación el país cuenta con 72 programas profesionales de Economía, de los cuales 12 están en universidades de la Región Caribe. Aunque la profesión no está completamente posicionada en el sector empresarial, más de 15 mil estudiantes se graduaron como economistas en el país desde el año 2001 hasta el 2008.
Para Dairo Estrada, director del Departamento de Estabilidad Financiera del Banco de la República, en términos generales el economista colombiano ha tenido mejoras en la parte cuantitativa y en la capacidad de análisis integral.
En el tema de calidad, dice Estrada, "la capital tiene una ventaja en términos de que hay una conexión muy directa entre el aparato productivo, la parte administrativa del sector público y los grandes centros de investigación, porque están allí. Esto ha posibilitado sinergias con las facultades de Economía de Bogotá".
A pesar de esto, en la Región Caribe, Uninorte ha estado al lado de estas instituciones a la hora de medir los resultados de las pruebas Ecaes. En los últimos resultados Uninorte ocupó el tercer puesto detrás de Uniandes y la Universidad del Rosario, ambas con escuelas de Economía de gran tradición en el país.
"Eso es un indicador de que la calidad de la educación en Economía no es un monopolio directo de las universidades de Bogotá", concluye Estrada.
El papel del economista en el desarrollo de la Región Caribe
Existe una idea general sobre los economistas según la cual su labor se circunscribe exclusivamente al ámbito de lo público y del nivel nacional. Un profesor coreano contaba como durante muchos años en su país se pensaba en los economistas tal como lo hacemos acá, ubicados solamente en algunas instituciones como el Gobierno, la banca central, algunas universidades y unos pocos bancos o entidades financieras. Sin embargo, poco a poco terminaron dándose cuenta de la trascendencia que tienen los análisis económicos en diferentes ámbitos de la vida.
El economista reúne una serie de elementos teóricos y de análisis muy particulares, que le dan la ventaja de ser un científico de corte social que comprende la importancia de analizar el contexto en el que se desarrolla la actividad humana y a la vez, tener instrumentos similares a los de las ciencias exactas que le permiten predecir respuestas a políticas económicas a través de modelos de alto contenido formal matemático y estadístico.
Por eso el desarrollo exige la presencia de economistas que participen en la formulación y la evaluación de políticas públicas y proyectos privados, que colaboren con el diseño de instituciones que den incentivos correctos, que difundan el conocimiento sobre el comportamiento y los efectos de las variables macroeconómicas y, que a partir de sus observaciones de la realidad, desarrollen teorías que sirvan para explicar los fenómenos socio económicos.
Una enorme ventaja que se reconoce en el economista de la región Caribe es su proximidad con los problemas reales. En la Universidad del Norte hemos fortalecido a nuestros estudiantes con un gran dominio teórico y técnico. Ejemplo de ello son los excelentes resultados del Programa de Economía en los exámenes de Estado (Ecaes) que lo han consolidado dentro de los mejores programas del país al lado de prestigiosas instituciones como los Andes y el Rosario. Esto nos enorgullece porque demuestra las potencialidades del capital humano costeño, son una prueba más de las virtudes de nuestros economistas que se han vuelto apetecidos en el mercado laboral y nos compromete por todo lo que estas generaciones pueden contribuir para hacer una sociedad más desarrollada, con mayor capacidad para competir, con más bienestar y con más equidad para la costa Caribe colombiana.
En tiempos de crisis financiera, el economista juega un rol decisivo, Universidad de los Andes, Universidad del Norte, Ministerio de Educacion, Universidad del Atlantico, |