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Opinión
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Luis F. Estrada
Un embarazo no deseado no sólo compromete la vida del bebé y de la madre, sino que tiende a marcar una calidad de vida deficiente para el futuro del niño.
El mismo embarazo es un proceso complejo. El impacto sicológico es tan significativo que las posibilidades de enfermedades se multiplican. Desde una preeclampsia, hasta el riesgo de cuadros infecciosos, que ponen en grave riesgo la vida del bebé, hasta una depresión posparto.
Los embarazos no deseados tienen entre sus principales causas, una marcada falta de educación de la mujer, así como el factor cultural, cuya principal consecuencia radica en la falta de oportunidades. La parte biológica está preparada, pero en lo educativo hay un gran vacío. No ha crecido.
Las jóvenes o adolescentes de los estratos más bajos, o la falta de educación se suman la falta de acceso a los métodos anticonceptivos. Al buscar solución a su problema a través de un aborto, acceden a métodos de alto riesgo y a centros sin las condiciones de asepsia, donde se compromete seriamente la vida.
Encontramos una realidad aún más sorprendente. Las jóvenes de los estratos más altos, si bien tienen acceso a los métodos de anticoncepción, por cultura y educación, no hacen el uso responsable de éstos y prefieren recurrir a métodos de aborto para detener el embarazo.
El machismo, como parte de nuestra cultura, también pone su cuota al fenómeno de los embarazos no deseados. Nuestras mujeres no han logrado alcanzar una reivindicación completa de sus libertades y capacidad de decidir. Este fenómeno se ve en unas comunidades más que en otras.
Más que la mujer en sí misma o la compañera, en nuestro medio, sigue siendo un objeto. El hombre no la ve como proyecto de vida, sino como un "proyecto del deseo" y esto ocurre en la mayoría de los niveles sociales.
El futuro de un bebé en estas circunstancias es incierto. Viene de una persona no madura, que no está preparada para dar como madre lo que su hijo necesita.
Educación y cultura. Por: Luis F. Estrada, opinión, sexualidad, aborto, embarazos prematuros, jóvenes, adolescentes, planificación |