Fecha de publicación: Domingo, 14 de Febrero de 2010
Medio que publica: El País de Cali

Sección: Editorial
Genero periodístico: Editorial
Autoría: Firmada por la sección
Las realidades de los jóvenes. Editorial

Educación
Página: Internet

Una serie radial de 24 programas llamado La Mochila de la palabra lanzó Mincultura, luego de varias semanas de trabajo con las comunidades indígenas del país, en la primera compilación radial de este tipo realizada en Colombia.

El proyecto, que viene desde el 2008, hace parte del fortalecimiento de las emisoras indígenas del Ministerio de Cultura, el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (Mintic), y la Organización Nacional Indígena de Colombia (Onic), con el fin de preservar la diversidad étnica y cultural.

En esta producción radial se escuchan las voces de comunidades como la wayuú, los kankuamos, zenues, embera chami, pijaos, nasa, yanaconas, guambianos, totoroes, awas, ingakamentsa, ingas y koreguajes, entre otras.

Para la producción de este primer CD, los Ministerios y la Organización Nacional Indígenas de Colombia desarrollaron procesos de investigación de contenidos y fomento a la producción radial propia, con 25 emisoras indígenas, con un un centro de producción radial y con tres emisoras comunitarias ubicadas en territorios indígenas.

El recorrido radial de 'La Mochila de la palabra', a través de 24 programas, inicia en la península de La Guajira y continúa hacia el sur dando cuenta de las historias de los pueblos indígenas que habitan la Sierra Nevada, Córdoba, Antioquia, Sucre, Caldas, Tolima, Valle del Cauca, Cauca, Nariño, Caquetá y Putumayo.

"Con esta producción se recorre el territorio nacional a través de las culturas, saberes, lenguas, ritos y costumbres que poseen cada uno de los pueblos indígenas de Colombia. La rica diversidad se reconoce por medio de su palabra, sus Editorial
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La sorpresiva batalla campal entre algunos integrantes de dos colegios públicos en las calles de Cali se zanjó con una reunión donde los involucrados expresaron su arrepentimiento y pidieron perdón. Sin embargo, para las autoridades de la ciudad y para la sociedad caleña quedó la obligación de descubrir por qué se producen esos hechos y cómo pueden evitarse.

Ante la gravedad de la confrontación del pasado miércoles en los alrededores del colegio Santa Librada, no parece acertado decir que se produjeron por la intervención de terceros que "estimularon la agresión", como dijo el alcalde Jorge Iván Ospina. Ni es suficiente la firma de un pacto de no agresión, puesto que ello sería renunciar a la obligación de encontrar sus causas y darles el tratamiento que corresponde.

Lo que está claro es que en los últimos años, Cali ha sido escenario de frecuentes enfrentamientos entre barras, colegios y toda clase de agrupaciones en las cuales se involucran menores de edad, sin importar sexo, raza o estrato social. Y que esos hechos han ido escalando en tamaño e intensidad, al punto en que la Policía debe ya recurrir a los Escuadrones de Reacción Inmediata para tratar de controlar las cosas. Son conflictos que se presentan en clubes sociales como en las calles. En sitios de esparcimiento como en canchas creadas para la recreación y el deporte.

Ante ese preocupante escenario es absurdo afirmar que las redes sociales que ofrece el internet son promotores de tales conflictos o que aquí se está presentando una especie de confrontación surgida de las diferencias de clases sociales. Por el contrario, todo indica que el Estado, empezando por las autoridades municipales, desconoce las realidades de los jóvenes caleños y poco se interesa en promover el necesario diálogo entre ellos. O por crear escenarios de encuentro, donde aprendan a resolver sus diferencias y a competir sin apelar a la violencia primaria que se desató el pasado miércoles.

Llama la atención que en Cali se hayan abandonado ejercicios sanos como las competencias deportivas intercolegiadas, que integraban a la sociedad. Y que se desconozcan las posibilidades de las redes sociales para estimular la sana emulación en saberes y habilidades, en vez de dejar que se usen para incitar a la confrontación, como lo hizo la página www.tutudio.com en los colegios Santa Librada y Antonio José Camacho. Allí hay muchas causas más que la intervención de terceros agitadores.

Y está ante todo el papel de la familia. De los padres que dejan solos a sus hijos, ignorando lo que ellos hacen y abandonando su papel de guías en su formación. De quienes creen que delegando esa responsabilidad en los colegios cumplen con su obligación de padres. Son los que se quejan por el deterioro de la convivencia y el vandalismo que causa una juventud necesitada del apoyo y la guía de sus mayores.

Lo del miércoles pasado no fue un episodio cualquiera producido por menores "desadaptados": fue el reflejo del deterioro en las conductas sociales, que se produce cuando la sociedad carece de formas de comunicación que promueven la convivencia y estimulen la emulación, basadas en el respeto por los demás.

sus sonidos y formas de vida", afirmó la ministra de Cultura, Paula Marcela Moreno.

'La Mochila de La Palabra' podrá ser usada por emisoras y entidades académicas con fines educativos y culturales, nunca lucrativos, citando siempre la fuente.

 

Las realidades de los jóvenes.