Fecha de publicación: Jueves, 11 de Febrero de 2010
Medio que publica: El informador de Santa Marta

Sección: Información general / Variedades
Genero periodístico: Noticia
Autoría: Firmada por el periodista
"Queremos clase: ¡abran el colegio!"

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David Campo Pineda

Como si estuvieran encadenados a unas rejas reclamando derechos fundamentales como lo hace la gente adulta, diez niños de Santa Marta residentes del barrio San José de El Pando se agarraron de la reja que cierra -¡aún más!- la entrada del colegio de su barrio para exigir que lo vuelvan a abrir.

Con capacidad para preparar a ochocientos niños en dos plantas, el colegio San Miguel Arcángel fue cerrado hace 2 años y, no obstante los reiterados reclamos de la comunidad, la situación no ha cambiado para nada.

Lo gravísimo del caso es que el plantel era subvencionado por una Ong internacional que, al parecer, dejó de otorgar el apoyo porque el nombre del colegio fue cambiado dos veces, sin explicación razonable. Tuvo como nombres "Liceo Colombia" y después "Ambiente Sano". ¿Qué motivó ese cambio sucesivo?

Inicialmente, comenzaron a reducir el número de profesores, que debía suministrar la Alcaldía Distrital. Seguidamente, el secretario de Educación del Distrito de ese entonces, Anselmo Marín, decidió el cierre del plantel sin que la comunidad, hasta ahora, haya sido informada de las razones que condujeron a ello.

El problema quedó en manos de los padres, porque el problema es que los niños ya no tienen el colegio en su barrio.

Los padres, ahora, deben forzar el dril para enviar a sus hijos a que se eduquen en otros planteles distantes, y los que no tienen cómo forzarlo están resignados a ver a sus pelaos todo el día en la casa, "jodiendo por aquí y por allá, sin hacer nada", como dijo una ama de casa del sector. Son menores encadenados por decisiones que ni siquiera comprenden, para que no sigan estudiando.

"¿Cuál es la sensibilidad de los funcionarios de Alcaldía y Educación?", se han preguntado Ramona Torres, Blanca Zárate, Juan Carlos Martínez y centenares de padres más que están viendo que sus retoños, al igual que Estiven José Pérez Bello (11 años) quien hizo hasta 3º y ahora estaría comenzando el 6º; Luis Alfredo Hernández Cueto (11 años) cursó hasta 4º y no pudo seguir; Lina Marcela Rivera Padilla (12 años)hizo el 4º y se fue a otro colegio; Marcela Katherine Castro Pérez (9 años) cursó el 3º., en otro plantel; Yajaira Rivera Padilla (10 años) hizo 3º y no está estudiando; Henry Jordan Pérez Bello (7 años) pre-escolar, no está estudiando; Luis Alberto Díaz Torregroza (12 años) estudió hasta 4º., lo mandaron a otro colegio; Carlos Alberto Bello Posso, (9 años) hizo allí el 1º., está en otro plantel; José Andrés Espitia Hernández (9 años) cursó 3º y no pudo seguir, y Miguel David Oquendo Hernández, (5 años ) comenzó en transición y no está en el colegio, están perdiendo los más preciosos años de su niñez -en los que todo se graba fielmente en el cerebro, años cruciales para la fundamentación educativa- por la manifiesta irresponsabilidad de una administración que debe concentrar sus recursos en lo básico para que la sociedad se desarrolle de manera eficaz y sostenida: en sus niños y en sus jóvenes.

El listado de niños es interminable y patéticamente vergonzoso. Parece el de las víctimas de un cataclismo.

De contera, esta lujosa "perla", o la fresa del helado: la mayoría de estudiantes que han pretendido irse a otros planteles no han podido matricularse porque no les han entregado los certificados del último curso realizado y no hay quien responda -hasta ahora- por ello.

colegio San Miguel Arcángel, derechos fundamentales