Fecha de publicación: Jueves, 21 de Enero de 2010
Medio que publica: El Heraldo de Barranquilla

Sección: Local / Regional
Genero periodístico: Noticia
Autoría: Firmada por la sección
92 becas que costaron sudor y lágrimas

Locales
Página: Internet

Lilibeth Contreras pudo viajar desde Sincelejo a Barranquilla a recibir oficialmente una beca que le otorgó la Universidad del Norte porque sus profesores, amigos y vecinos hicieron una colecta para su pasaje.

Ellos, que saben de sus carencias económicas, no permitirían que la joven de 17 años aplazara otra vez su deseo de seguir estudiando: en noviembre pasado tuvo que rechazar un cupo en la Universidad de Los Andes porque en la fría Bogotá no tendría ni para pagar una fotocopia. "Esta era mi única opción", dijo la becada menos elegante de la ceremonia, hija de un albañil.

El caso de Lilibeth no era único entre los 92 estudiantes de distintos lugares de la Costa que obtuvieron igual número de becas para estudiar en Uninorte por su excelencia académica. Muchos fueron ayer a la entrega del reconocimiento sin mucho en el bolsillo y con un hambre atroz de conocimiento. (Ver recuadro).

Kevin Monterroza, quien vive en el municipio de Malambo, también conformaba el grupo de lumbreras precoces. El niño de 15 años le cumplió ayer la promesa que le había hecho hace dos años a su madre, operaria de máquina en una fábrica de confecciones: que no debía angustiarse porque él estudiaría en la universidad por sus propios medios.

Era inocultable la felicidad de Rosalba Vélez, la señora. Afirmó que cualquiera mujer estaría orgullosa de tener un hijo como el suyo, que ha sabido hacerle el quite a la delincuencia que reina en su barrio, en lo que andan hoy varios de sus amigos. No en vano, cuenta jocosamente, que a Kevin le dicen ‘el inmaculado’.

Andrés Gómez, por su parte, se llevó los mayores aplausos por pertenecer al grupo de lujo con solo 14 años, ostentando además el título del mejor Icfes del colegio Técnico Industrial San Carlos Borromeo, en el barrio Los Olivos, un sector deprimido de la ciudad. Su ingreso prematuro a la educación superior se debió a que, por su alto nivel académico, se ‘ahorró’ el quinto de primaria pues lo promovieron de cuarto a sexto. "El futuro se lo labra uno mismo’, expresó con una madurez que asombra a su edad.

Lilibeth, Kevin y Andrés fueron favorecidos con la beca ‘Roble Amarillo’, la única que costea matrícula, transporte, alojamiento y los libros. A Kevin Maya, residente en el barrio Rebolo, la beca ‘Uninorte Caribe’ solo le financia la matrícula, pero él tampoco cabía de la felicidad en su pantalón de lino oscuro. Por su amor a las matemáticas le ofrecieron ser tutor de los alumnos menos aventajados en su colegio. Con lo que le paguen costeará sus pasajes a la universidad. Un esfuerzo que, a punta de sudor y lágrimas, vale la pena hacer.

Premiación a los mejores

La universidad del Norte otorga cada año becas a estudiantes con excelencia académica de distintas instituciones educativas de la Costa, con apoyo de la empresa privada. Este año fueron beneficiados, entre otros, 14 bachilleres de estratos 1,2 y 3 con la ‘Roble amarillo’. 15 alumnos más con la ‘Talento Promigás’, que costea el 100% de la matrícula del pregrado y para estudiar un segundo idioma. 8 estudiantes más obtuvieron la ‘Provincia Caribe’, provenientes de municipios distintos a Barranquilla, y otros 10, la beca ‘Semilla Uninorte’. Las dos últimas con los mismos beneficios de la ‘Talento Promigás’.

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