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"Los Hombres se creen libres porque ellos son conscientes de sus voluntades y deseos, pero son ignorantes de las causas por las cuales ellos son llevados al deseo y a la esperanza". B. Spinoza
Estamos sujetos a los efectos de los neurotransmisores y neuropéptidos, muy probablemente más de lo que realmente conoce la ciencia.
Una intrincada red de mediadores bioquímicos recorre hasta el último rincón de nuestra corporeidad, transmitiendo mensajes, que, al final de cuentas nos mueven como a la marioneta su dueño: todas nuestras emociones desde las más sublimes hasta las más terribles e inconfesables surgen a expensas de esas "traviesas" sustancias.
Entonces manejar la emocionalidad no es simplemente un asunto de educación, ética, cultura, espiritualidad y autodominio. Asesinos terribles ha tenido la tierra que hasta ese desafortunado momento fueron personas equilibradas, honestas, tranquilas.
¡Cuán difícil ha de ser ejercer como juez para condenar a cadena perpetua, o a la muerte a alguien?
¿Son culpables los asesinos, los violadores, los adictos, los?
Obviamente sus víctimas, agitarán sus banderas para acusarlos y castigarlos.
Pero ¿realmente existe el tan mencionado libre albedrío o estamos a expensas de mediadores de cuya cantidad y acción no somos responsables?
Sí; hay maneras reconocidas, aparte de los medicamentos, de aumentar la serotonina, dopamina, endorfinas y un quizás largo y desconocido etcétera: yoga, ejercicio físico, musicoterapia, respiración, meditación, danza, oración, todas las ludoterapias entre otras.
Pero: ¿Cuál mediador funciona como motivador del ser humano hacia ese tipo de actividades? Para algunos resulta sencillo en su vida diaria disfrutar de dichas actividades ¿será que algunos tenemos un mediador que nos incita en ese sentido y otros carecen de él? ¿Realmente puede hablarse de seres humanos culpables? ¿Pueden tomar realmente otras alternativas? ¿Podemos actuar de manera contraria a lo que deciden nuestros mediadores químicos? ¿Es algún mediador el responsable de nuestra conciencia a la hora de realizar un acto y es su disminución o su carencia la responsable de nuestras "malas" acciones? ¿Explica esto la frase de san Pablo acerca de la impotencia del hombre quien por su naturaleza, hace el mal que no quiere hacer y no realiza el bien que sí desea hacer?
¿Es la mente al fin de cuentas un caldo de mediadores bioquímicos, cuyos ingredientes secretos son hasta ahora desconocidos por el hombre?
Parece muy simplista reducir el comportamiento humano al influjo de sustancias bioquímicas; no pueden desconocerse los factores ambientales, genéticos y culturales.
La primera vez que me enamoré no tenía ni media idea de que existía la fenilalanina, las endorfinas, la oxitocina etc. Fue algo absolutamente desquiciado y delicioso a la vez? ¿Hubiera sido igual, si hubiera estado consciente de que estaba en un estado alterado de conciencia a causa de mis neurotransmisores? ¿O mis neurotransmisores, aunque lo hubiera sabido hubieran actuado igual, inhibiendo quién sabe cuáles otros para que disfrutara ese dulce engaño del enamoramiento, con el único fin de que cumpliera mi función como procreadora?
¿Libre albedrío?.Por:Dora Cecilia Suárez Isaza, medidores químicos, decisión, cerebro, |