Fecha de publicación: Martes, 12 de Enero de 2010
Medio que publica: El Colombiano de Medellín

Sección: Columnas opinión
Genero periodístico: Noticia
Autoría: Sin firmar
Unos siembran, otros destruyen. Por: Enoris Restrepo de Martínez

Opinión
Página Internet
Por Enoris Restrepo de Martínez

Los diversos temas información, educación, entretenimiento que presentan los medios influyen en todos los campos, unos siembran valores, otros los destruyen y, como recientemente dijo el Papa: "hay medios que intoxican". Es imposible medir la destrucción moral cuando se defiende al asesino, al fanático o cuando se comunican falsedades.

Además del entorno que crea cada medio y cada uno ser industria independiente -radio, prensa o TV- tiene una responsabilidad social que va más allá de cualquier posición política. En ellos debe primar la objetividad, lo cual es bien distinto de refrendar la anarquía, tolerar a los extremistas o justificar la violencia. Ciertos periodistas, y también dirigentes privados, les dan más tiempo en sus informes o comentarios a las murmuraciones y condenas según las personas les simpaticen o interfieran en sus intereses políticos o negocios. Aunque en el campo privado estas destrucciones o fábulas se ventilan privadamente, en el público ciertas emisoras o prensa les dan más difusión social a personajes o inexactitudes que indirectamente les favorecen.

Tal es el caso de la amplia acogida que tienen Teodora, Samper o Petro, como personajes, al tiempo que dedican más períodos a criticar a los contrincantes o simples adversario (ejemplo la W contra Uribito). Con razón dicen que calumniar es fácil. El bolsillo influye en las opiniones de muchos de quienes se autocalifican de limpios y puros. Pero bajo ninguna condición podemos justificar este tipo de comportamientos insanos. Las vaguedades llamadas de apertura mental o de viveza, que difaman la honra ajena, infortunadamente tienen cabida en varias publicaciones y grupos. Triste es reconocerlo pero las verdades a medias, los insultos o las calumnias parecen ser proyectos de muchos.

A raíz de las amenazas de muerte a un hijo del Presidente, algunos periodistas y comentaristas defendieron con vehemencia al petulante universitario Castro, quien en internet juró que mataría a Jerónimo Uribe. A nadie se le deben permitir este tipo de amenazas. Tampoco son buenas las divagaciones que equiparan a Uribe y a Chávez; el primero un hombre serio y equilibrado, poco armamentista, mientras el venezolano es guerrero, pendenciero, expansionista. Menos podemos aceptar que asimilen, como si fuesen fuerzas similares, al Ejército colombiano con la guerrilla. Las interpretaciones enrarecidas debemos descalificarlas vengan de donde vinieren.

No obstante estar vinculada intelectual y emocionalmente a este diario y de que las comparaciones no son buenas, aprovecho para resaltar el comportamiento de EL COLOMBIANO con sus campañas de apoyo a la educación, la convivencia, la cívica, el respeto al prójimo.

Por ejemplo, el certamen de El Colombiano Ejemplar, en el cual destacan personas y entidades solidarias, ha marcado huella en todo el país. Y la hermosa cruzada sobre Los Valores es un gran aporte a la convivencia y la educación. Eso es hacer patria. Creo que ningún otro medio ha originado tal transmisión de notas positivas en los últimos años.

Ahora la sociedad despertó, quiere rescatar la moral, defender la familia. Como otros columnistas, felicito a la Compañía Nacional de Chocolates por suspender las pautas de publicidad en la serie El Capo. Los violentos y sus áulicos tienen que sentir el rechazo social.

Unos siembran, otros destruyen. Por: Enoris Restrepo de Martínez, divagaciones que equiparan a Uribe y a Chávez,