Fecha de publicación: Miércoles, 06 de Enero de 2010
Medio que publica: El País de Cali

Sección: Columnas opinión
Genero periodístico: Opinión
Autoría: Columnista
Cuadernos. Por: José Vicente Arizmendi

Opinión
Internet
José Vicente Arizmendi

A nadie parece importarle que los niños y las niñas de Colombia utilicen cuadernos con mujeres en bikini en la carátula. A riesgo de figurar como anticuado o inoportuno, me pregunto si esta burda maniobra de mercadeo, que erotiza e invade un espacio merecedor de otros motivos, tiene algún sentido.

Un dato que podría darnos pistas sobre la desproporción que se vive en Colombia en este tema es comparar con lo que pasa en otras partes. Informaba en febrero del 2008 un artículo de El Espectador, que en pocos países comprar cuadernos es para los niños un acto de tanta importancia. En Estados Unidos, son sobrios y baratos; en Europa, con algo de elegancia, siguen siendo un fajo de hojas bien organizadas en que se toman notas. En Colombia, en cambio, la guerra de las carátulas los encarece, y de paso bombardea a niños y padres con un innecesario mosaico de imágenes que nada tienen que ver con el aprendizaje escolar.

La historia del fenómeno no deja de ser curiosa. Después de décadas de carátulas comunes y corrientes, cuando la escogencia de los cuadernos era por el color y el diseño de las hojas y no por la carátula, vino la innovación de las tapas de bluyín, que tuvieron un éxito impresionante y desviaron la atención de los consumidores hacia las carátulas como factor de diferenciación.

Comenzando la década de los 90, a una fábrica pequeña de cuadernos le dio por utilizar fotos de la protagonista de 'Guardianes de la bahía' y el impacto fue descomunal. Aunque suene increíble, Pamela Anderson, una mona teñida y llena de cirugías, partió en dos la historia de los cuadernos escolares en Colombia.

Los otros productores locales respondieron con lo que había a la mano: Natalia París y Ana Sofía Henao. La primera se desinfló muy rápido, posiblemente por sus escándalos con la mafia, y en cambio la segunda se convirtió con los años en la reina indestronable de los útiles escolares, al punto de acaparar hasta el 25% de las ventas de cuadernos.

Hoy compiten, entre otras, Laura Acuña y Kathy Eusse, con más de 30 fotos exclusivas; Jery Sandoval, a quien anuncian como "símbolo sexual de los jóvenes"; y la eterna Ana Sofía, con 27 fotos. También hay cuadernos con torsos desnudos de hombres y una serie dedicada a la revista para adultos que dirige el señor Daniel Samper Ospina.

De tal manera que a los niños y niñas colombianos, nuestros genios del mercadeo y la publicidad no les basta con acosarlos a base de mensajes eróticos para venderles helados, dulces y celulares, sino que los persiguen hasta las aulas escolares, para, según ellos, "acompañarlos en el estudio". ¿No será posible que tengan mayor respeto con los menores de edad? ¿No habrá manera de que demuestren algo de responsabilidad social empresarial absteniéndose de utilizar argumentos tan primarios de venta?

La educación de las futuras generaciones está en manos, primordialmente, de padres y educadores. Pero los fabricantes de cuadernos y útiles escolares deberían ayudar a crear un panorama menos congestionado por la utilización del cuerpo femenino (y de manera creciente también del masculino) como gancho publicitario para los niños.

carátula de cuadernos, Ana Sofía Henao, Natalia París, Laura Acuña, Soho,