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Educación
Página: Internet
Ana María Chica Agudelo
En dos finales de mucho sufrimiento para los familiares, profesores y amigos se definieron los dos ganadores de las Olimpiadas del Conocimiento. La historia de los talentosos jóvenes que hoy son el orgullo de sus colegios.
El denominador común de Sebastián y Juan David es el amor por las matemáticas que finalmente los llevó a ganar el primer lugar.
Del concurso, sin embargo, quedan varias cosas en común: a ambos los "puso a temblar" una mujer y como si fuera a propósito, cada uno recibió el premio que mejor se ajusta a sus necesidades.
Los dos jóvenes, uno de 11 y otro de 16 años, son los ganadores de las Olimpiadas del Conocimiento. Sebastián, del Fontán en la categoría de quintos y Juan David, del Pedro Justo Berrío, en la de bachilleres.
La competencia no estuvo fácil, pues María José y Catalina les pisaron los talones hasta la última pregunta, la que finalmente los dio ganadores.
Las 30 preguntas que se evalúan en la final califican las competencias comunicativas en lenguaje y el razonamiento lógico matemático.
Fueron tres bloques, cada uno con diez interrogantes, mitad de su fuerte y mitad de sufrimiento.
Hasta el profe de Juan David, Jaime Muñoz, que sufrió con la barra azul las dos horas que duró la final, confesó que llegado el bloque de matemáticas "se relajaba".
Si algo caracterizó las dos finales del miércoles y jueves fueron las buenas respuestas, por lo que el tiempo en la contestación terminó definiendo todo.
En el primer bloque, sumando los registros de las diez preguntas, Juan David solo se demoró 47 segundos, frente a algunos de los otros competidores con un minuto y 21 segundos en contestar.
Esa ventaja la conservó hasta la mitad, momento en el que la joven del Bethlemitas comenzó a alcanzarlo.
Con María José, del Jesús María, a Sebastián le sucedió algo similar hasta que terminada la última pregunta, el 208 frente al 202 dibujado en la pantalla le dio el triunfo.
Las buenas respuestas dan cuenta de la calidad de la educación de los colegios e instituciones de la ciudad, aspecto que celebra el secretario de Educación, Felipe Andrés Gil.
Las olimpiadas, dijo, "se volvieron uno de los indicadores de calidad de los colegios, que se están midiendo por la cantidad de alumnos en las semifinales o finales".
De los ganadores
Sebastián Varela es amante de la tecnología. Cuenta su mamá Paula que si lo dejara "desde las cinco de la mañana estaría pegado de un computador", por eso en casa tiene horarios para usarlo.
El portátil que recibió como premio le cayó como anillo al dedo. Ahora el de mesa, que compró con sus propios ahorros, pasó a un segundo lugar.
A solo dos días de haberlo recibido ya le configuró varios programas adicionales, como el Itunes.
Del computador le encantan los juegos por Internet y en una ocasión vendió un Xbox por mercado libre, "él solo", cuenta la orgullosa mamá.
Lo mejor del premio: que ahora no tiene que salir del cuarto y que lo podrá llevar cuando vaya de visita donde su padre.
Del día de la final, recuerda una pregunta de triángulos, la más difícil y la que perdió, y la valeriana y pasaflora que le dieron en el colegio para vencer los nervios.
Al igual que Sebastián está becado en el Fontán, Juan David ya pasó a la Nacional becado en el primer semestre.
El joven del Pedro Justo Berrío fue el primer lugar de la prueba de admisión para Matemática Pura.
Esa es la carrera que seguirá, sin embargo en las visitas que del colegio hacían a las universidades, una de que le llamó la atención fue Ingeniería Matemática en Eafit.
La decisión entre ambas la terminó marcando el dinero, pues su familia no cuenta con los recursos para pagar la universidad privada.
Ahora con el primer lugar llegó una beca para estudiar la carrera que quiera, en la universidad que escoja.
Su papá Juan David, confesó emocionado que la beca más los nueve millones que recibió, "son un alivio económico enorme".
El plan, con esfuerzo, dedicación y sacrificio, es seguir los dos programas, aunque no descarta que con la universidad llegan las novias.
En el colegio están felices y por cada pasillo no hay compañero o profesor que no lo felicite.
En el Pedro Justo la capacidad de Juan para las matemáticas no es nueva. Tenía ganada su buena fama entre profes y compañeros.
El joven fue el mejor Icfes del colegio y desde que está en décimo no presenta exámenes de matemáticas.
"Una evaluación es para ver cómo está un pelado y del proceso de Juan no he tenido nunca dudas" contó el profesor Muñoz.
En cambio, la tarea de Juan David ha sido explicarles a sus compañeros y ayudarlos en la preparación de los exámenes.
De la habilidad e inteligencia de los ganadores, no hay ninguna duda.
Contexto
Sobre las competencias
Las Olimpiadas del Conocimiento fueron creadas con el fin de promover el mejoramiento, la excelencia y el desarrollo de competencias en las áreas de matemáticas y lenguaje a través de un paquete de incentivos que faciliten las condiciones de acceso a la educación superior de los estudiantes de décimo y once, y a la secundaria de los más destacados de quinto.
Para este año, la quinta edición, se presentaron 62.862 estudiantes de quinto, décimo y once de los colegios públicos y privados de la ciudad, cifra que superó ampliamente la meta de la Secretaría de Educación, de contar con 50.000 inscritos.
Después de las primeras pruebas, 120 estudiantes de quinto y 240 de décimo y once fueron capacitados en la Universidad Pontificia Bolivariana. Fueron 60 horas de razonamiento lógico y 60 de habilidades comunicativas. Después de este proceso, salieron 25 semifinalistas por categoría, de los que resultaron 5 finalistas para la final del miércoles y jueves.
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