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Katy Franco
La oferta en las carreras profesionales en el Valle es suficiente, pero no en el nivel técnico y tecnológico.
En Colombia, en los últimos años, se han hecho grandes avances en educación básica y media, pero aún se requieren de mayores esfuerzos en la educación superior, que es de vital importancia para el desarrollo de la región. Una oferta pertinente y de alta calidad logra el crecimiento económico, la reducción de la pobreza y de la informalidad.
Se destaca el esfuerzo del Ministerio de Educación Nacional en la generación de acciones transformadoras, como la educación para toda la vida, innovación y competitividad, fortalecimiento de las instituciones educativas, modernización del sector y la gestión participativa.
El Observatorio Laboral es un buen mecanismo para promover el diálogo productivo entre el sector público, las instituciones de educación superior y el sector privado. Permitiendo el seguimiento a la oferta actual, la información cuantitativa y los perfiles académicos y laborales de los graduados del país.
El Valle cuenta con el 8,44% del total de graduados de la nación. Esta cifra se ha ido incrementando. Entre el 2002 y el 2008, encontramos que se ampliaron las oportunidades del 22.4% al 27.8%. Si bien esto no es un gran porcentaje, va en mejoría. Pasamos de 86.765 estudiantes a 114.796 durante este periodo, según reporte de matrículas del 30 de junio de 2009.
En general la oferta de carreras profesionales es suficiente, de calidad, pero concentrada en ciertas instituciones y ciudades. Generando así mayores costos al sector privado, en transporte de personal, rotación y desarrollo. En el nivel técnico y tecnológico, es insuficiente. Según el balance de la Revolución Educativa en la perspectiva del PND y Visión Colombia 2019, es necesario ampliar la cobertura. Aunque esta meta se ha intentado alcanzar con los Centros Regionales de Educación Superior.
Se busca cambiar la composición de la matrícula, para que en el 2019 el 60% de los estudiantes que ingresen a la educación superior, realicen estudios técnicos y tecnológicos, y el 40% restante, profesionales universitarios. Para esto se aumentarán los cupos en este sector, se otorgarán créditos y subsidios a los más pobres.
Actualmente programas técnicos y tecnológicos se imparten de forma muy general. Estos conocimientos deben ser complementados por las empresas, estructurar los pensum con contenidos alineados alrededor de competencias y habilidades requeridas en el mundo laboral y no limitarse a nociones básicas. En general hay fuertes carencias en manejo de sistemas, inglés, temas de actualidad nacional y habilidades blandas.
La oferta debe reconocer los sectores de talla mundial, tecnologías de la Información-Software, textil, moda y diseño, turismo de salud, industria gráfica, autopartes, energía eléctrica y bienes y servicios conexos, cosméticos y productos de aseo, entre otros. También los definidos por la agenda interna del Valle: fortalecer la cadena productiva de la caña de azúcar, fomentar la labor forestal, el sector turístico, incentivar la plataforma logística para actividades comerciales y aumentar el sector agroindustrial, agropecuario y logístico portuario, que favorecen la competitividad en la región.
En la parte de postgrados, hay demasiada oferta de diplomados y especializaciones pero muy poca de maestrías. Generando que en muchas ocasiones, la inversión no genere mejoramientos visibles de desempeño. Queda mucho por hacer. ¡Manos a la obra!
¡Manos a la obra!, carreras profesionales en el Valle |