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Gabriel Sánchez-Zinny
El programa de bonos educativos en Washington está generando una fractura en la coalición sindical que frena hace muchos años cualquier reforma educativa en la capital de Estados Unidos.
En el 2003, el entonces alcalde de la ciudad, Anthony Williams, aprobó el Opportunity Scholarship Program, a través del cual el gobierno otorgaba fondos a familias de bajos recursos, para que enviaran a sus hijos al colegio de su elección. Un total de 1.716 alumnos recibieron los fondos y se registraron en escuelas privadas. El costo promedio de los bonos es US$6.620, mientras que la ciudad gasta más de 8.000 por alumno entre 6 y 12 años de edad.
El total del programa es de US$14 millones, de un total de US$400 millones asignados por el Congreso para el sistema educativo de Washington en el 2010. El programa es insignificante en términos presupuestarios, comparados con los más de US$60 billones que gasta el gobierno nacional, pero de suma relevancia tanto para promotores como opositores a los vouchers, ya que tiene una altísima visibilidad nacional.
Varios estudios preliminares, incluido uno del Departamento de Educación, muestran que el aprendizaje de estos niños ha mejorado en los 5 años del programa, en particular en matemática y lectura. Pero a pesar de estos resultados positivos, y que claramente otorga más opciones a las familias desfavorecidas, los demócratas en el Congreso están mostrando oposición al programa.
Dos de estos 1.716 alumnos pobres están en el colegio privado Sidwell Friends, uno de los más caros de la ciudad, donde asisten Malia y Sasha Obama, las hijas del Presidente. Pero a partir del 2010, si el Congreso corta los fondos, esos niños de bajos recursos no tendrán más acceso a ese colegio y tendrían que regresar a la escuela pública, de menor performance.
Los bonos educativos le ofrecen oportunidades a padres de menores recursos para que envíen a sus hijos a la escuela que consideren de mayor calidad, sin tener que limitarse a la escuela pública más cercana a su casa. "El programa tiene una larga lista de espera", señala Anthony Williams, alcalde de la ciudad entre 1998 y 2006. "Al oponerse, el sindicato de maestros parecería estar tomando una decisión que va en contra del deseo de los padres".
Muchos demócratas, en particular de minorías negras y latinas, consideran que el partido estuvo siguiendo una política inadecuada en lo que se refiere a educación. Cory Booker, alcalde de Newark, declaró al respecto: "Como demócratas, estuvimos equivocados en temas educativos, y es tiempo que cambiemos". Sin embargo, si bien la mayoría demócrata en el Congreso aprobó los programas por 5 años más, prohibió su expansión. Es decir, sólo estos 1.700 alumnos podrían permanecer, sin extenderse a otros alumnos necesitados.
El ex congresista Tom Davis defendió la expansión, afirmando que "sería un crimen permitir que los alumnos tenga que salir de escuelas privadas de alta performance, para volver a las escuelas públicas del distrito, que son las peores del país". Estadísticas muestran que en el período escolar 2006/07, únicamente la mitad de los estudiantes en nivel escolar en Washington tenían niveles apropiados de lectura y escritura, el menor porcentaje del país. Solo 9% de los alumnos que comienzan el noveno año de escuela terminan la universidad en menos de 10 años.
"No podremos estar satisfechos hasta que cada niño en América tenga las mismas oportunidades de acceder a la mejor educación que cada uno de nosotros quiere para sus hijos", afirmó el candidato Obama en su campaña.
El Presidente, así como su exitoso Secretario de Educación, Arne Duncan, ven la educación como un instrumento principal en las reformas de esta administración. Ya que una mejor educación es fundamental para reducir la brecha entre ricos y pobres y aumentar la productividad de los trabajadores, dos objetivos centrales en su visión para Estados Unidos. La expansión del programa de vouchers en Washington sería una buena manera de empezar.
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