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DE LOS 89 niños desplazados que viven en el municipio, el 80 por ciento estudian, indicador que junto a la atención en salud, alimentación y apoyo sicosocial, ubica a la ciudad como ejemplo de atención a esta población infantil en el área metropolitana.
Desplazada de Cocorná, llegó Marcela Uribe a Envigado luego de que en 2005 supuestos integrantes de las Farc asesinaran a su esposo Diego Bermúdez.
Con tres meses de embarazo de su pequeña Salomé, Marcela comenzó a caminar el país, llegó primero a Bogotá pero fue luego en Envigado donde pudo establecerse, en parte, según ella, a la buena atención que allí recibió.
"Yo no quería vivir, nunca acaricié la barriga de mi embarazo, estaba destrozada", cuenta Marcela, quien hoy vive con su pequeña de tres años en el barrio Rosellón.
Para el Municipio ha sido prioritaria la atención de los menores desplazados. Por eso, con recursos del ICBF, la Institución Universitaria de Envigado desarrolló y presentó a finales de 2008, una detallada caracterización de la población infantil y adolescente desplazada que hoy habita en los barrios de Envigado.
"Nosotros brindamos la atención que según la ley debemos dar a los desplazados, pero además tenemos la voluntad política y el compromiso con la infancia en estas condiciones, por eso ha sido prioridad para nosotros la atención a los niños desplazados, que son los más vulnerables", comenta Carlos Aguilar, secretario de Bienestar Social de Envigado.
Marcela y su pequeña Salomé reciben hoy ayuda de la oficina para la población desplazada del Municipio, que concentra los esfuerzos de varias secretarías de la administración local que aportan a su atención.
"Si yo no hubiera tenido acompañamiento sicológico me hubiera vuelto loca, cuando llegué a Bogotá me tocó esperar mucho para recibir ayudas por mi condición. En Envigado, el mismo día que llegué ya estaba carnetizada y pude asegurarle a mi hija un parto en buenas condiciones", dice Marcela, quien hoy estudia para técnica en estética mientras Salomé estudia y se alimenta en una de las instituciones educativas del Club Rotario de Envigado.
Según la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (Codhes) más de la mitad de la población que ha sido desplazada en Colombia en los pasados 6 años son niños: cerca de un millón cien mil. Teniendo en cuenta esta cifra, Juan Esteban Jaramillo, consultor del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados en el Área Metropolitana, señala que el estudio realizado en Envigado, es una experiencia para resaltar en Antioquia.
"En otros municipios aún no se ha hecho esta caracterización, que recogió información que no se tenía en el municipio de Envigado y que les va a servir para direccionar el tema de la política pública de atención a niñez desplazada. Es un estudio muy serio que tuvo en cuenta una cantidad de variables importantes que incluye esta problemática", resaltó el funcionario.
La caracterización liderado por la Institución Universitaria de Envigado arrojó que en el municipio hay 89 niños desplazados y sus familias provienen de lugares cercanos como Cocorná y San Carlos en el Oriente antioqueño, y tan distantes como Tolima, Valledupar, César entre otros lugares.
Todos los niños registrados cuentan con sus vacunas al día y el 80 por ciento de ellos están integrados al sistema educativo, además de que tienen atención en temas de salud, complementación alimentaria y atención sicosocial.
"He trabajado en otras ciudades y considero que en Envigado los desplazados tienen mejores condiciones de vida. Por ejemplo, en el tema de educación que es muy sensible según mi visión, es el sector más organizado en el municipio con respecto a los desplazados", comenta Adriana Orozco, investigadora y una de las autoras del estudio.
Dignidad y autonomía
"Uno tiene que tocar puertas e insistir y trabajar por un interés colectivo, los desplazados no podemos pasarnos la vida mendigando. Lo que hay que hacer ahora es sensibilizar a la población de la ciudad sobre el tema del desplazamiento y volvernos personas más autónomas, porque en el tema de la atención estamos muy bien", dice Estela Álvarez, quien hoy vive en Envigado luego de ser desplazada de Chinácota, Norte de Santander en 2001.
En barrios como Arenales, Catedral, Chinguí, El Salado y La Florida, entre otros, se ubica la población desplazada que ha acogido la ciudad.
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