Fecha de publicación: Domingo, 31 de Mayo de 2009
Medio que publica: El Colombiano de Medellín

Sección: Educación
Genero periodístico: Noticia
Autoría: Sin firmar
Kubai: un día de escuela en el campo


Educación
Página: 11b

Amalia y Ramiro, los caprinos, son tranquilos y mimados, y muestran su satisfacción cuando los acarician. Son dos de los reyes en la granja Kubai, en donde los animales están para que los niños aprendan a conocerlos y quererlos.

Un terrario con las tortugas, una lora que alguien llevó y se quedó encantada, palomas, codornices, curíes, conejos, pavo real, aves ornamentales y canoras como pericos, canarios, cacatúas, bengalí, monje y nodriza, que les calienta los huevos a otras. Animales por toda la granja, con nombre, en la zona de jaulas o en los patios y el aviario. Y hasta una burra.

Kabai es una idea de Henry Guillén y su esposa Olga, una educadora con casi 20 años en la actividad. Quieren que los niños de preescolar a tercero conozcan los animales y se apersonen del medio ambiente.

En la finca, situada un kilómetro adentro de la variante de Caldas en el cruce con La Miel, se recicla y se utilizan los residuos orgánicos en el compostaje los residuos. Y todo se les enseña a los visitantes de guarderías y colegios.

"La idea es mostrar la vida, no la muerte" y por eso no están presentes cuando hay que sacrificar alguna ave. "Se les habla del sacrificio, no se les muestra", expresa Olga.

Los visitantes reciben información en el primer piso de la vivienda y en el segundo se les presentan videos.

No sólo se establece la relación con la vida animal, sino que pueden sembrar distintos productos, como tomates, cebollas, coles.

"También trabajamos los valores: el respeto, la convivencia ciudadana, la seguridad". Es éste un concepto en el que enfatizan: el autocuidado en casa, en la ciudad, en la calle.

Olga y Henry tienen en Javier, un familiar, su mano derecha pues se encarga atender la granja y los animales, aunque ellos también participan. Lina, habitante de la vereda, ayuda en el aseo.

Cuando consiguieron la finca en arriendo, era un lugar semidestruido, sin mucho cuidado. Fue en agosto pasado. Desde entonces se dieron a la tarea de organizarlo y arreglar cada detalle, para que el proyecto cuajara y los niños tuvieran una experiencia cercana con la naturaleza, porque muchos no conocen en persona tanto animal. Y en su tarea han recibido apoyo de la Alcaldía local.

Cada día llegan más visitantes. No sólo colegios y guarderías, sino familias, pues los fines de semana la granja está abierta a estos grupos.

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