Fecha de publicación: Domingo, 24 de Mayo de 2009
Medio que publica: El Colombiano de Medellín

Sección: Educación
Genero periodístico: Crónica
Autoría: Firmada por el periodista
Coja oficio

Educación
Página: 1B
Ramiro Velásquez Gómez

En Gómez Plata, un anciano enjalmador se dolía porque se iba a morir sin un sucesor.

Las enjalmas no han dejado de utilizarse en Antioquia. Ni las tarjetas marcadas por caligrafistas excelsos ni canteros que tallan lápidas y piedras con mensajes de dolor y amor.

La enseñanza de los oficios desapareció de Antioquia como una política clara de capacitación de personas que, por una u otra razón, no avanzaron en sus estudios formales.

Mucha agua corrió en el vecino río Medellín, para que luego de que Pascual Bravo fundara en los 1860 la primera Escuela de Artes y Oficios de Antioquia, para que se vuelva a hablar del tema.

En lo que llama un pecado mortal social, los desperdiciados terrenos donde estuvieran alguna vez los talleres de los Ferrocarriles Nacionales, a tan sólo 20 metros de las escaleras de acceso a la estación Bello del Metro, cristaliza el sueño que ha movido a Juan Camilo Ruiz, ex rector del Politécnico Jaime Isaza, en los últimos meses.

En abril, el Ministerio de Transporte que dirige Andrés Uriel Gallego, cedió los terrenos, cerca de 10 hectáreas, al Municipio de Bello, con la condición de que sea destinado a educación en artes y oficios y todas las expresiones artísticas y que sea administrado por la Corporación de Artes y Oficios de Antioquia (Coparte).

Los talleres huelen a pasado, al rugir de locomotoras que cansadas y humeantes llegaban de trasegar la geografía nacional, a fantasmas que se quedaron enderezando el hierro y al sudor de obreros que hicieron posible el crecimiento del departamento.

Son varias edificaciones que han resistido la muerte. Habrá que recuperarlas como patrimonio que son del pueblo bellanita y antioqueño, pero dentro de poco, serán el centro de febril actividad del cuerpo y el intelecto.

Los pisos en casi todos los espaciosos salones están en condiciones aceptables. Los muros deben ser revisados y habrá que reparar techos y ventanerías. Y dotar de servicios públicos.

Ahora se analiza cómo acometer la recuperación. Por el momento se limpia la maleza y se habilitan algunos espacios.

Pero el 1 de agosto abrirá la escuela, para unas 100 personas. Juan Guillermo Villada, la mano derecha del director de Coparte, calcula que hacia 2018 habrá 4.500 estudiantes en las técnicas y 6.000 en cursos cortos.

No es vivir del pasado. Es recuperarlo para pensar en el futuro. Hay oficios que no pasan de moda y se necesitan, así nadie los enseñe. Hay oficios del futuro.

Antioquia reforesta parte de sus devastados campos. ¿Quién tallará la madera?

Cualquier desarrollo del Parque Tecnológico, por ejemplo, si se quiere masificar, tendrá que pasar por la escuela.

Robótica, biotecnología, las tic, la nanotecnología exigirán operarios y hasta artesanos expertos.

La Fundación Coparte nació como un ente oficial, con la participación del Mintransporte, la Alcaldía de Bello, la Gobernación de Antioquia, la Universidad de Antioquia, el Pascual Bravo y el Politécnico, pero se abrirá para tener una estructura mixta.

El departamento, con el apoyo decidido de Luis Alfredo Ramos, entregó un dinero para comenzar a funcionar y hacer realidad este sueño.

Que lleguen artistas, músicos y pintores de las academias de la región, las señoras que enseñan bordados, los forjadores con el hierro. Un espacio metropolitano que se integrará con la región bellanita, en donde se ha mantenido como un fantasma silencioso con miles de recuerdos callados que atesora.

En Venecia (Italia) el 80 por ciento del producto interno lo generan las artes y los oficios. En distintas ciudades del mundo estas escuelas tienen vigencia. No desaparecieron como se fueron de Antioquia hace más de 20 años.

"Fue Iván Duque Escobar el último que habló del tema", recuerda Juan Camilo, que ha viajado e investigado qué es una escuela de éstas.

Los jóvenes podrán formarse y proseguir estudios, gracias a la articulación de los ciclos académicos de la básica a la superior. No ser bachiller no será obstáculo para ingresar. Tampoco la pobreza, pues existe conciencia de que hay que subsidiar.

En un rincón de Bello en donde las locomotoras, montadas por la maleza y comidas por el óxido aún cuentas historias de un pasado exitoso, el futuro parece más promisorio hoy.
Una tradición con más de 140 años

En 1864 se crea la Escuela de Artes y Oficios, en donde se fabricaban armas para el Estado Soberano de Antioquia y cerrajeros eminentes, algunos de ellos suecos, dictaban cursos.

En 1875 la escuela pasó a la Universidad de Antioquia y en 1880 graduó 21 artesanos calificados en diversos oficios.

Fue contribuyente de la aparición posterior de talleres que se convirtieron en precursores de la industria manufacturera urbana.

Nació y murió varias veces, pero no se dudó, en diferentes momentos históricos, de su necesidad.

Hoy se tiene el apoyo del Mintransporte Andrés Uriel Gallego y del gobernador Luis Alfredo Ramos. También del alcalde de Bello, Óscar Andrés Pérez.

Y ahí va la nueva escuela.

Coja oficio, articulación de la educación con el trabajo