Fecha de publicación: Domingo, 17 de Mayo de 2009
Medio que publica: El Colombiano de Medellín

Sección: Educación
Genero periodístico: Entrevista
Autoría: Firmada por el periodista
Remezón en hogares juveniles

Educación
Página: 5b/21
Ramiro Velásquez Gómez

Como el pájaro que desciende vertiginoso, para luego levantar vuelo, así andan hoy los Hogares Juveniles Campesinos.

La institución, nacida en 1963 en Urrao con el padre Iván Cadavid, buscaba apoyar al niño campesino para que pudiera estudiar. El modelo fue exitoso hasta los 90, pero decayó. Hoy retoma altura bajo la gestión de la Fundación que preside el padre Medardo Valderrama Higuita.

En un proceso de reingeniería se identifican los hogares, cómo están y si desean trabajar con reglas claras.

¿Qué hace la Fundación?
"Trabajamos cuatro líneas que pidieron los hogares. Filosofía, que se estaba perdiendo. Es la franquicia social, con el fin de dar la imagen corporativa a todos los HJC: que tengamos un mismo reglamento, servicios similares, incluso una identidad de presentación del establecimiento similar.

Educación y Empresa son otras líneas. El hogar es un polo de desarrollo. Lo de residencias no es lo principal. La idea es concentrarse hacia el joven campesino, de 15, 16 años que no ha terminado 10 ni 11 o terminó 11 y no ha podido continuar estudios. Queremos que la Fundación sea la entidad gestora y el HJC tenga entidades vinculadas, como el Sena, Federación de Cafeteros, Incoder y otras."

¿Cómo está cada hogar?
"La Fundación levanta una línea de base, que permitirá saber cómo está cada uno. No es extraño que tengamos hogares que están muy mal. Porque no se dejaron asesorar, o porque la comunidad y los líderes dejaron perder su fuerza. Estamos recuperando el trabajo de los HJC. Cada uno es un ente autónomo, pero regulado por la Fundación y en red con ella. Hogar que no quiera estar en red, no nos interesa, entonces llámenlo de otra forma, pero no HJC porque esa es una franquicia.

No queremos fortalecer hogares a medias. Si entran, entran bien. Tiene que haber compromiso: firmar la franquicia, trabajar en red y seguir los parámetros de la Fundación. Un director de un HJC es un gerente. No queremos alguien que salió de bachillerato o cuota política, sino con capacidad de administrar y mentalidad gerencial.

El departamento también levanta una línea de base. Fue además misión del Parque Tecnológico. Ahora, contratan a la Universidad Nacional para que continúe con ese diagnóstico. Mucho de lo que van a averiguar, la Fundación ya lo tiene. ¿Por qué no sentarnos a trabajar conjuntamente para que avancemos? Bueno, la Universidad va adelante con esto, ojalá salga un buen trabajo. ¿Qué pasa después? ¿Quién nos va a ayudar? ¿Van a estar pendientes? No les va a importar, no es el objeto de la universidad estar pendientes de los hogares.

Vamos a esperar qué nos presenta el Parque Tecnológico y qué la Universidad, la Gobernación, y nos diga: este es el plan de mejoramiento. Con esos tres elementos, que podamos decirle al hogar: usted está así y con eso hacemos un plan de mejoramiento".

¿Cómo será la educación?
"Que el muchacho tenga educación formal. Que tenga formación técnica, que estamos llevando con el Sena, educación virtual con la Católica del Norte, con otras como la de Santander. En la parte productiva tenemos proyectos que tienen que ver con las familias campesinas, que cada hogar tenga asociación campesina. Norte es el más adelantado, tiene siete. En Antioquia comenzamos con una".

¿Qué necesitan ahora?
"Los hogares necesitan más que nunca apoyo para impulsarlos. La Fundación se dio la pelea con ellos, o los enterramos o nos encerramos o resurgimos. Si vamos a resurgir, es así y así. Hemos sido muy duros con Urrao, por ejemplo. Se demandó por mala administración. ¡Qué nos interesa un hogar mal tenido!"

¿Qué población tienen?
"Con programas directos unos 7.400, niños, jóvenes y adultos. Buscamos fortalecer y se siguen creando. Se creó el de Betulia. El de Jericó: estaba aislado, siete años sin saber nada de él. Me llama el alcalde, unas personas y la Fundación va y lo recuperamos. Estaba con 7 muchachos, ahora tiene 36 directos. En Chocó estamos con cuatro nuevos, uno en Valle, en Tolima pidieron seis y ya está avanzado el primero para 100 jóvenes técnicos cada año".

¿No es muy poca gente para esa infraestructura?
"Se trabaja para que dejen de ser residencias y sean hogares con diferentes programas, con niños, con jóvenes y adultos. Hay unos con 8 o 10 programas, otros con dos, se buscan alternativas, como la educación virtual, que asociemos los campesinos, porque un campesino solo no puede hacer un proyecto. Semilla de desarrollo es una prueba de ello. Es cómo utilizar al máximo la infraestructura. Son unos 70 por hogar en promedio, no está mal. En San Antonio de Padua en Norte, hay 68 niños internos y el colegio tiene 76, por ellos es que hay colegio, el hogar cumple una función muy importante allí".

Se requiere compromiso firme

Hoy hay 98 hogares que trabajan en red en cinco regionales. Se tiene el apoyo de entes como el ICBF y el Sena y se gestiona más.

Antioquia tiene 46 hogares, pero la regional más sólida es Norte, donde los proyectos abundan.
En reunión con el gobernador Luis Alfredo Ramos se obtuvieron promesas para sistematizar los hogares y reparar los que se necesite.

Los hogares se constituyen si hay compromiso del Alcalde. Y los papás deben aportar del 10 al 20 por ciento de los 300.000 que cuesta el joven al mes, si no el hijo sale.

 

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