Fecha de publicación: Domingo, 03 de Mayo de 2009
Medio que publica: El Colombiano de Medellín

Sección: Educación
Genero periodístico: Noticia
Autoría: Firmada por el periodista
Unas pautas para que el niño progrese


Educación
Página: 2b
Ángela María Rengifo


La maduración del sistema nervioso central puede visualizarse desde las expresiones motoras del pequeño, consideradas como un buen indicio de su proceso evolutivo normal.

Hacia los tres primeros meses el bebé muestra control de la cabeza en posición vertical, mientras que el dominio del tronco necesario para sentarse y desplazarse mediante el gateo se logra a mas tardar entre los siete y ocho meses.

Durante el segundo semestre de vida se expresa el seguimiento ocular esencial para establecer contacto visual en la comunicación, así como la sonrisa social e intencional, unida a la aparición de aspectos pre-verbales propios del desarrollo del lenguaje (sonidos monosílabos, gritos o silencios ante la palabra del otro), de forma que al finalizar el primer año el pequeño logra producir palabras relacionadas con su contexto inmediato, ampliando progresivamente no solo sus emisiones orales, sino el nivel comprensivo expresado en la correcta reacción a los estímulos.

Entre los dos y tres años, incrementan la producción de frases estructuradas en su esencia, controlan esfínteres -inicialmente diurnos, hacen uso preferente de una de sus manos y prestan mayor interés a la participación social, que los lleva a inhibir sus impulsos, adaptándose de forma precisa a las exigencias del medio en el cual se hallan.

A esta edad es frecuente que los niveles atencionales se tornen cortos y muestren cierta impulsividad, pero es esencial observar si la inatención impide captar instrucciones, ejecutar secuencias, observar objetos en detalle, asimilar estímulos que otros niños sí reciben y, ante todo, que el contacto visual esté presente en los intercambios comunicativos, logrando enfocarse en el interlocutor o el evento que está en frente suyo, de forma que otros focos no dispersen mucho su interés.

Además se manifiesta la posibilidad de inhibir reacciones corporales, es decir, permanecer sentado mientras otros pequeños de su edad lo logran, ejecutando acciones que requieran posiciones o habilidades precisas y en general manipulan el mundo con mayor exactitud.

Cada una de estas manifestaciones refleja el desarrollo del pensamiento infantil, el cual evoluciona desde esferas físicas y tangibles, hacia procesos mentales profundos que se expresan temprano, de modo que ante la aparición tardía de una de estas conductas, se está frente a una señal que amerita consulta.

Es esencial que todas las experiencias sean exploradas mediante el juego, pues en ellas residen los preconceptos necesarios para acceder a aprendizajes complejos, dentro de los que la lectura, la escritura y la lógica matemática, toman su mayor interés.

La vivencia del universo físico aporta conceptos que facilitan el conocimiento de sí mismo, de los objetos, las personas y las relaciones establecidas entre ellos, permitiéndole al niño, entre otras, el reconocimiento de derecha e izquierda en sí mismo (esencial para la escritura de grafías de forma igual, pero dirección distinta: (b-d-p-q), niveles atencionales progresivos donde logra ser selectivo en las esferas visuales y auditivas, para abstraer estímulos relevantes en esos campos, que le aporten herramientas y tendencias de aprendizaje, además de lograr mayor precisión motora fina en la producción de construcciones creativas, artísticas y preescritas.

De la observación y acompañamiento que hagamos a en esta etapa, dependerá su proyección y éxito.

(*) Fonoaudióloga y docente.

Contexto

Existe ya una política nacional

El Ministerio de Educación expidió la política de educación para la primera infancia, con el objetivo de que sea de calidad y satisfaga distintas necesidades de los niños hasta los 5 años.

"Investigaciones demuestran que lo que se haga para estimular el desarrollo de los niños durante sus primeros cinco años es fundamental para su desempeño en la vida, pues las falencias que se tengan o adquieran durante este periodo son muy difíciles de recuperar en los años posteriores", expresó el experto Garren Lumpkin durante el lanzamiento de esa política, que reconoce que los niños nacen con capacidades y habilidades.

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