Fecha de publicación: Jueves, 23 de Abril de 2009
Medio que publica: El Nuevo Siglo

Sección: Columnas opinión
Genero periodístico: Noticia
Autoría: Columnista
Educación y Bologna por José Manuel Restrepo


Opinión
Página 4ª
José Manuel Restrepo

Visité recientemente algunos países europeos invitado a dar una mirada desde América Latina al proceso de transformación de los sistemas de educación superior de Europa, conocido en el medio como el Proceso de Bologna. El mismo proceso que ha despertado un cúmulo de reacciones adversas y que han terminado en ocupación por parte de estudiantes y maestros a universidades como la de Barcelona y algunas otras violentas reacciones en Francia e Italia.

La mirada que se hace desde América Latina indica que buena parte de los procesos de transformación de nuestros sistemas de educación superior, en internacionalización, fortalecimiento de capacidades de investigación, movilidad estudiantil y profesoral, así como en el diseño de currículos más cercanos a criterios de pertinencia y flexibilidad, han tenido como fundamento animador al Proceso de Bologna. Este es ampliamente observado por verse como menos amenazante que procesos similares en otras regiones del mundo y como un espacio mucho más constructivo por el diálogo que plantea en el debate de las propuestas.

En el marco de dicho proceso me encontré recientemente con una reseña del trabajo de asesoría que hizo el académico Jacques Attali a Francia en el año 2007. Dicho trabajo recogió las ideas de un grupo de 43 personas provenientes de diversos sectores de dicha nación, quienes con absoluta libertad, y dejando a un lado sus convicciones ideológicas, propusieron un conjunto de acciones para superar el rezago francés en el contexto del desarrollo mundial. Se trata de un ejercicio que más allá de crisis coyunturales ofrece respuestas estructurales al futuro de un país.

De dicho ejercicio me impresionó sobremanera la primera y según el consultor, "fundamental" estrategia. Se trata de abordar el conocimiento en el sentido más amplio, haciendo posible que este activo se convierta en el medio para enfrentar el nuevo mundo. Esto significa un aumento progresivo en la cantidad y en la eficacia en el gasto público en educación, una revisión del sistema educativo desde el nivel preescolar hasta el doctoral, una preocupación creciente por los sistemas de evaluación del proceso formativo, un apoyo urgente tanto del sector público como del privado a la investigación y la innovación, una conciencia mayor sobre la necesidad de aumentar la oferta académica de pregrado y posgrados en ingeniería y ciencias básicas, una preocupación por la reducción de la deserción del sistema educativo, la invitación a que se apliquen sistemas de evaluación permanentes en función de los resultados y productos y una intención de acercar más el mundo productivo y el gobierno al sector educativo.

Todos estos temas pudiesen ser un buen punto de partida para hacer de la educación, la ciencia y la tecnología, el foco central para lograr mejores niveles de competitividad de Colombia. Aprendiendo de Europa aquí hace falta que lo educativo sea realmente el "almendrón" de la reflexión de nación. Serviría, además, para superar temas menores en los que terminamos enfrascados la mayoría de las veces.

Educación y Bologna, educación superior, europa, académicos, universidades extranjeras, inversión, investigación