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Diego Alejandro Alarcón
Polémica sobre los modelos educativos
Ad portas de su aniversario número 45, el colegio Gimnasio Los Cerros en Bogotá, fundado por la institución católica del Opus Dei, ha comenzado la extenuante y controvertida tarea de promover las bondades de un modelo educativo diferenciado que ha perdido terreno por cuenta de los colegios mixtos o la conversión a este modelo de algunos que durante años fueron masculinos o femeninos.
Instituciones educativas como el San Bartolomé de la Merced y el José Joaquín Casas, dos de los colegios masculinos más tradicionales de Bogotá, comenzaron a permitir la matrícula de niñas hace casi siete años. Jaime Enrique Leal, vicerrector del José Joaquín Casas, cuenta que tomaron la decisión basados en modelos extranjeros que mostraban el éxito de la propuesta de los colegios mixtos. "Consultamos por medio de encuestas a padres, estudiantes y directivos, y llegamos al consenso de convertirnos en un colegio mixto y la verdad ha funcionado de maravilla".
Por otra parte, están los que promueven la tradición. Catalogado por el Icfes como uno de los mejores colegios del país, Los Cerros se ha entregado a la tarea de recopilar estudios, realizar encuestas e indagar sobre investigaciones que sugieren que la efectividad en la formación de los alumnos es mayor en una institución diferenciada (ver entrevista).
Sin embargo, existen académicos, rectores, psicólogos y padres que tienen la fuerte convicción de que no se debe separar a los niños de las niñas. "Si se sabe que tienen ritmos de aprendizaje diferentes, los profesores deben ingeniarse métodos de enseñanza que se adapten a las necesidades de cada curso y no optar por la separación de género", explica el psicoanalista infantil y adolescente Guillermo Carvajal, ex presidente de la Fundación Psicoanalística de América Latina.
Al debate sobre si la educación mixta es mejor que la diferencial se suman los argumentos de quienes creen, como el rector del Gimnasio Los Cerros, Eduardo Manrique, que además de calidad académica la separación de hombres y mujeres en el aula de clase tiene repercusiones en el desarrollo de destrezas sociales o morales, e incluso en la educación sexual.
"Aunque los jóvenes actualmente son más precoces en su sexualidad, culpar a los colegios mixtos sería ilógico porque este tipo de problemas también les ocurre a los alumnos de los diferenciados, pero de puertas para fuera, entonces se cree que no se presenta. La culpa la tiene la sociedad de consumo perversa en la que vivimos", agrega Carvajal.
Por su parte, Miguel de Zubiría, director de la Fundación Pedagógica Alberto Merani, añade un componente adicional: "Si desde pequeños los niños y las niñas se sienten como iguales dejan de sorprenderse por las diferencias entre los géneros, lo cual podría conducirnos hacia una sociedad asexual entendiendo la sexualidad como algo más profundo que el simple contacto carnal. Hoy, por ejemplo, ninguna joven o niña sueña con ser madre".
En busca de un punto de equilibrio entre las posiciones encontradas, algunos colegios como el José Max León en el municipio de Cota (Cundinamarca), vienen implementando modelos educativos intermedios en los que hombres y mujeres comparten un campus y se relacionan en los descansos, pero a la hora de las clases están en aulas separadas.
María Marcela Piedrahíta, psicóloga del colegio, asegura que la determinación favoreció principalmente a las niñas, porque tal vez por un dejo de la cultura machista no se decidían a participar en clase y eran opacadas por los varones. "Además, antes las clases de educación sexual se dictaban en conjunto, ahora que se ven por género se siente un ambiente más confidencial".
Encontrar la verdad absoluta en asuntos como estos se torna una utopía y más cuando el proceso educativo no es algo que únicamente los colegios cargan a cuestas, pues el papel de la familia es fundamental. Germán Pilonieta, miembro de la Academia Colombiana de Pedagogía concluye que "es indicado que la formación intelectual pueda llevarse de manera diferenciada por razones de madurez intelectual, lo cual no implica que no puedan compartir espacios. Lo que a veces parece perderse de vista es que los colegios son más que planes de estudio y ahí es cuando nacen los problemas
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