Fecha de publicación:Sábado, 06 de Septiembre de 2008
Medio que publica:El Colombiano de Medellín
Sección:Columnas opinión
Género periodístico:Entrevista
Autoría:Columnista
Finlandia, ejemplo para Latinoamérica. Por: Andrés Oppenheimer

Opinión
Página: 4ª
Andrés Oppenheimer

Al igual que otros muchos periodistas hice mi peregrinación a Finlandia para averiguar cómo hizo este país para trepar a los primeros puestos. La respuesta, me enteré, es sorprendentemente simple.

Empecemos por los datos concretos. Finlandia ocupa el primer puesto entre 179 países en el índice anual de Transparencia Internacional sobre las naciones menos corruptas del mundo; también está en el primer puesto entre los países más democráticos del mundo de Freedom House; figura en el primer puesto en los exámenes internacionales de ciencia realizados por estudiantes de 15 años, y está entre las 10 economías más competitivas del mundo según el Foro Económico Mundial.

Un país pequeño, con tan sólo 5.3 millones de habitantes, que hace apenas dos décadas era el más pobre del norte europeo, Finlandia también puede jactarse de ser la sede de la empresa de celulares más grande del mundo Nokia y de tener las empresas papeleras y de pulpa más innovadoras del planeta.

El éxito finlandés ha provocado curiosidad en todo el mundo, especialmente en Latinoamérica, donde la mayoría de los países aún no han hecho la transición de ser exclusivamente exportadores de materias primas a convertirse en productores de alta tecnología.

¿Cómo lo hicieron?, le pregunté a la presidenta de Finlandia, Tarja Halonen, en una extensa entrevista.

"Puedo resumirlo en tres palabras: educación, educación y educación", respondió. En las últimas décadas, Finlandia invirtió más que casi todos los otros países en la creación de un sistema educativo gratuito. Eso le permitió al país pasar de ser una economía agraria, basada en la industria maderera, a tener una industria de tecnología de avanzada, agregó.

¿Y cuál es el secreto de su sistema educativo?, le pregunté. Entre otras cosas, el excelente nivel de capacitación de los maestros de escuela primaria, dijo ella.

"Tenemos una larga fila de expertos internacionales que están haciendo cola frente a las puertas de nuestro Ministerio de Educación para ver qué pueden aprender de nuestro sistema", dijo Halonen.

Por lo que vi durante mi visita de cinco días a Finlandia, los maestros están relativamente bien pagos y gozan de gran respeto social en este país. Es necesario tener al menos una maestría para enseñar en la escuela primaria, y una licenciatura para enseñar en el kindergarten.

Sería muy útil recordar los tres secretos de Finlandia.

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