Fecha de publicación:Martes, 19 de Agosto de 2008
Medio que publica:El Heraldo de Barranquilla
Sección:Opinión lectores
Género periodístico:Opinión
Autoría:Lector
Megacolegios

Puntos de vista
Página 2ª

Carlo Salberti Van d'Hernann

Quisiera expresar el concepto que manejo sobre los megacolegios; el que me he podido formar gracias a los medios de información; ojalá que alguien que sepa del tema, me lo aclare. Realmente estoy muy confundido.

Entiendo que se trata de grandes instituciones educativas, que se espera contarán con todas las comodidades exigidas por una Educación de Calidad; que serán construidos en el Distrito de Barranquilla, con fondos del Estado y estarán destinados a recibir los niños de los estratos 1 y 2.

Por otro lado, se sabe que el alcalde Alejandro Char ha sido autorizado por el Concejo de Barranquilla para que otorgue la administración de los mismos, a particulares, según entiendo, en forma de concesión.

Y aquí empieza lo que no entiendo. Cómo puede suceder esto al alcalde Char, quien con el aplauso general ha manifestado ser el enemigo número uno de las concesiones. Porque está comprobado, que son muchos los millones que deja de percibir el Distrito a causa de esta clase de contratos.

No falta quien me responda que educar no es un negocio. No debería serlo. Y en efecto, no lo es en el caso de la educación oficial, la del Estado. Esta representa mucha inversión por parte de la Nación. Dudo que suceda lo mismo con la educación privada, la impartida en los colegios particulares, donde es evidente, la gran inversión recae sobre los padres de familia. Hay algo importante que es necesario registrar.

En ambos casos, la inversión se hace con la esperanza de una gran retribución, por parte de los dos, hoy estudiantes, mañana excelentes ciudadanos. Personalmente encuentro que ambos sistemas de educación, la privada y la pública son capaces de cumplir con su cometido: Educar; es decir conducir al estudiante por unos caminos que le permita crecer en todo sentido y convertirse en personas útiles a la sociedad.

La concesión de la educación en los megacolegios puede significar dos cosas. Primero: que se busque un administrador de empresas y se le entregue una de estas instituciones para que le saque todo el provecho posible; le gane dinero y de lo que gane, entregue unas regalías al Distrito. Me parece esto un absurdo, que traicionaría la esperanza creada en los padres de familia, de los estratos 1 y 2, con el anuncio de educación gratuita para sus hijos.

Ellos no podrán pagar las altas mensualidades que de ordinario se pagan en colegios privados. Segundo: que el Distrito pague los profesores.

En este caso no se entendería entregar los megacolegios en concesión, a no ser que se presenta crear una nueva modalidad de profesores oficiales, donde la gran diferencia estaría en el sueldo: más bajo, que el de los ya existentes, haciendo caso omiso del escalafón.

Para mí, lo mejor sería cerrar varias escuelas oficiales que funcionan a medias, emplear los profesores que allí trabajan, en los megacolegios, exigiéndoles rendimiento y al mismo tiempo exigir a los padres de familia favorecidos, la justa cooperación con la institución. Porque es necesario crear en ellos conciencia de que no todo tiene que ser gratuito.

Megacolegios