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Sección: Opinión
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El año en curso ha sido declarado el Año Rayo, homenaje al artista vallecaucano en sus 80 años de vida.
La universidad colombiana ha querido sumarse al homenaje: la del Valle, otorgándole al maestro un Doctorado Honoris Causa, y las del Valle asociadas en Ascun, junto con el INTEP de Roldanillo y la Cámara de Comercio de Cali, publicando un bello libro escrito por Jorge Emilio Sierra Montoya: "El universo virtual de Ómar Rayo".
Esa exquisita pluma del Director de LA REPUBLICA, esa envidiable armonía en cada frase que escribe, se hizo de nuevo presente en el relato que nos cuenta. Porque el libro no es una biografía, ni un recuento de su obra. Uno de los grandes valores de este libro es precisamente haber conseguido el relato de lo que no se había dicho de Rayo: sus reflexiones frente al dolor y la muerte, su pesimismo sobre el futuro del Museo, su escepticismo y desgarradora crítica al entorno social y político que tiene hoy la cultura en Colombia.
"Ómar Rayo, el artista, desnuda aquí su alma, a través de confesiones que nunca había hecho públicas y que sólo por su situación límite, con la muerte encima, se atreve a revelar, acaso con un espíritu pesimista, por momentos escéptico y bastante crítico de la sociedad y de su tiempo, que sorprenderá con seguridad a los lectores".
Merecido el homenaje de gratitud a Rayo, por compartir esas reflexiones, esas emociones y pasiones que salen de la misma entraña. Gratitud al maestro por lo que ha hecho y sigue haciendo por el país, por el arte y por la cultura desde la provincia colombiana, consiguiendo que su obra, su provincia y su país sean conocidos y reconocidos mucho más allá de sus fronteras. Rayo: auténtico y único; nadie puede dejar de exclamar frente a sus obras: es un Rayo.
Los rectores tienen hoy una tarea más: conseguir que la obra se lea, se difunda, se critique. Que se comente y debata; para eso es la academia, para promover y transformar procesos culturales. Es un acto de agradecimiento a la deferencia y aprecio que expresa Sierra Montoya hacia la academia.
Rayo expresa en su relato: lo mejor para las sociedades es que haya más cultura, más civilización, más vida interior, más riqueza espiritual. Que no nos alcance su sentencia: la culpa es de los dirigentes, de los políticos y de los gobernantes, a quienes, debido a su ignorancia, tampoco, como al público, les interesa la cultura.
Es tiempo de hacer un esfuerzo y de asumir un compromiso como país, para que otra de sus sentencias no llegue a hacerse realidad: "Yo muero y el museo se muere, no creo que perdure". "No hay el amor, ni el afecto, ni el cariño, ni la pasión que se requiere para mantenerlo", refiriéndose al Museo Rayo de su tierra natal: Roldanillo.
El Rector de la Universidad del Valle, quien escribió el prólogo del libro, expresa que debe conseguirse un apoyo institucional que permita mantener vivo y presente por muchas generaciones el legado de la obra de Omar Rayo y la actividad cultural de su museo; es una deuda que tiene contraída el país vallecaucano con uno de los mejores exponentes de su cultura, y debemos encontrar entre todos la manera de saldarla.
reconocimiento a Omar Rayo por universidades colombianas |