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Educación
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Paola Caedona
Aunque parezca raro, a las instituciones educativas no solo se va a estudiar. Gracias a los extracurriculares, los alumnos les dan otro uso a sus planteles.
Ya no solo los deportes y el teatro marcan la pauta. Los extracurriculares cada vez son más novedosos y atrapan la atención de los alumnos que encuentran en sus colegios no solo el sitio para ir a estudiar sino para divertirse.
Hoy se habla de robótica, caricatura, belleza, porrismo, meteorología y astronomía, danza árabe, sistemas, diseño, ultimate y radio, para estar más cerca a los gustos de la nueva generación.
Están tan encarretados con estos semilleros que se quedan, sin reparo, en jornada contraria. "Incluso, refuerzan los temas en los que más dificultad tienen. Se integran entre ellos, entre sus familias y resuelven muchas situaciones comunes", asegura María Emma Serna, de la Normal de Urrao.
Los extracurriculares son una estrategia para lograr que los niños y jóvenes le den un buen uso a su tiempo libre, aprendan otras cosas y "es una mirada diferente del colegio y de sus actividades rutinarias", cuenta el profesor de la Salle de Envigado, Luís Carlos Cárdenas.
Los papás, por su trabajo, creen Clara Vélez, de la Asociación de Padres del Montemayor, no tienen tiempo de llevarlos a clases en diferentes lugares y se quedan sin descubrir los talentos de sus hijos. Pero para eso los planteles ya facilitan cursos en la misma institución.
"Dentro del desarrollo de su personalidad y la integralidad de los seres humanos, es vital incentivar a los alumnos con estas actividades", expresan las docentes Julieth Muñoz y Daniela Londoño, del Lord College.
Están en tres y hasta más
En una de las aulas de la Institución Antonio Ricaute, las alumnas de tercero miran con asombro a la promotora de lectura que les lee la historia de La peor señora del mundo. Siguen las instrucciones para hacer el sonido del viento y así acompañar una frase del autor.
A Verónica Isaza, Elisa González y Mariana Patino les gusta cerrar los ojos cuando les leen porque así se imaginan mejor lo que pasa. "Pero no mucho rato, porque de pronto se queda uno dormido", afirman.
Ellas están en el extracurricular de lectura y se quedan una hora más después de que terminan la jornada.
En otro sitio, un grupo de alumnas de bachillerato, aprende técnicas de belleza. Es otro de los espacios que ofrecen en el plantel.
Es tal la "fiebre" por estos semilleros que en el Montessori hay estudiantes que están en varios a la vez. Andrés Felipe Isaza, de cuarto, tiene uno para cada día. Está en teatro, baloncesto, radio, taekwondo, robótica y piano.
Su compañero Ricardo Madrid cree que esta es una opción para no quedarse en la casa, en frente del computador o del televisor.
Carolina Escobar y Tatiana Borrero, del Montessori, quieren ser periodistas. Por eso están en radio, para alcanzar desde ya ese sueño.
Y Agustín Vélez, de primero, carga, además de su maleta, una caja llena de cables, circuitos y baterías. Está conectado con la robótica.
Con los extracurriculares, ¡no quieren salir del colegio!
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