Fecha de publicación:Sábado, 02 de Febrero de 2008
Medio que publica:El Universal de Cartagena
Sección:Local / Regional
Género periodístico:Noticia
Autoría:Firmada por el periodista
Obras en colegio Camilo Torres, varadas por plata

Página 7A
Gisella Ricardo Vásquez

Sin saber cuándo podrán estrenar su nuevo colegio se encuentran los estudiantes y profesores de la Institución Educativa Camilo Torres de El Pozón.

Aunque la obra debía estar terminada en noviembre del año pasado, todavía está en construcción, debido a inconvenientes en el desembolso del dinero.

"Nos dijeron que la demora ha sido porque la pasada Administración se demoró en entregar la plata que faltaba para terminar la obra. Pero ya entramos a clases y nos hemos visto en dificultades para trabajar con los estudiantes, pues creíamos que contaríamos con las nuevas instalaciones", dijo Hermides Vásquez, rector de la institución.

Los Estudiantes De La Institución Educativa Camilo Torres de El Pozón se encuentran hacinados y en peligro. Los trabajos de ampliación del plantel, que fueron contratados por Edurbe, están paralizados desde noviembre del año pasado.

Debido al hacinamiento, algunos estudiantes prefieren hacer los trabajos en el patio de recreo, así reciban el polvo de la construcción del nuevo colegio.

Desde el pasado 28 de enero, los alumnos del Camilo Torres han tenido que recibir clases por turnos debido a la falta de salones. Un día reciben clases los estudiantes de 6, 7 y 8 grado y al siguiente los de 9, 10 y 11.

Gabriel Sierra, coordinador del centro educativo, explicó que los 10 salones con que actualmente cuenta el colegio, no alcanzan para la población estudiantil que supera los 2.400 estudiantes en sus tres jornadas, y que por eso se trabajó en la ampliación de la institución.

"Serían 13 aulas con las medidas adecuadas para el número de estudiantes por salón. Todo estaba organizado para empezar el año en el colegio nuevo, y al regresar nos encontramos con la noticia de que no está terminado", dijo Sierra.

Al hacinamiento de los estudiantes se suman las dificultades por el ruido de las máquinas y el polvo que despide la construcción, y que ha enfermado a más de un docente.

"Ya van tres profesoras que se quedaron sin voz por respirar ese polvillo. Me preocupa que algún estudiante termine con problemas respiratorios o auditivos", dijo Rider Hoyos, profesor.

Peligran las clases

Los docentes dijeron que esta vez no se someterán al vía crucis del año pasado para cumplir con el calendario escolar cuando tuvieron que dar clases en unos "cambuches" improvisados en los patios de varias casas vecinas porque con las obras era imposible estar en el colegio. Si la Secretaría de Educación del Distrito no les resuelve el problema, suspenderán las clases.

"Las condiciones en esos patios eran pésimas. Los estudiantes no tenían ventilación ni luz, a duras penas un techo de zinc para cubrirse de la lluvia. No había baño y más de uno terminó con enfermedades de la piel y respiratorias", contó Hoyos.

La semana pasada enviaron un oficio a la Secretaría de Educación informando sobre el caso, pero hasta el momento no han recibido respuesta.

"No es justo que después de las incomodidades que tuvimos que padecer nos vayan a tener este año en lo mismo. Después se quejan porque en los exámenes de Estado nos va mal, pero, ¿qué estudiante puede rendir cuando tiene que recibir clases por turnos y hacinado?, se quejó el docente.

No alcanzó la plata

Al tiempo que descubrieron que las obras estaban retrasadas, la comunidad educativa conoció la noticia de que el colegio sería entregado sin terminar porque no alcanzó la plata. El faltante es de aproximadamente 108 millones de pesos.

"Nos informaron que lo entregarán sin puertas, ventanas, cielo raso del tercer piso, pintura, piso, cerramiento y sin el transformador, (éste último no fue incluido en el presupuesto inicial), todo porque no les alcanzó lo que les dieron", contó el coordinador.

El rector dijo que de ser así no recibirá el colegio, pues después no habrá quien le responda por lo que hace falta y la institución no tiene recursos para terminar los trabajos.

"Ya tuvimos que hacer la inversión de los tanques elevados porque tampoco fueron incluidos en los planos. Fue casi un millón de pesos que tuvimos que sacar y no tenemos más recursos", dijo Vásquez.

En la carta que enviaron a la Secretaría plantearon la posibilidad de que el resto del dinero fuera entregado al colegio y ellos se encargaban de los trabajos.

"También nos preocupa el mobiliario. No sabemos si nos van a dar los tableros, los abanicos, las sillas, mejor dicho, todo lo que le falta a un salón", agregó el rector.

Esta construcción contempla además de los 13 salones y los baños, una segunda etapa donde estarán los laboratorios, la sala de informática y el salón de profesores, entre otros. Aún no se ha dicho cuándo se iniciarán los trabajos.

Habla el interventor

El ingeniero Jorge Castillo, interventor de la obra que fue adjudicada a la firma Martínez Caballero y Compañía Ltda, confirmó que los trabajos serán entregados la próxima semana y que la demora se debió a inconvenientes con el desembolso.

"La entregaremos con lo esencial porque la plata no dio para más y tuvimos que sacrificar ciertos detalles. La obra presentó fallas estructurales que debieron ser corregidas, y eso demanda tiempo y dinero. Por eso tuvimos que parar", explicó Castillo.

El interventor también dijo que el dinero no alcanzó porque la Administración no fue clara en las especificaciones del proyecto, y porque además tuvieron que hacer cambios en los planos pues los diseñadores de Bogotá no tuvieron en cuenta ciertas características del terreno.

"No concordó lo proyectado con lo real. Además en Bogotá no tuvieron en cuenta que esta era una zona de inundaciones y la cota que hicieron fue muy baja. Tuvimos que hacerla más alta, porque de lo contrario el primer aguacero se les metería el agua", agregó.

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