Fecha de publicación: Lunes, 17 de Septiembre de 2007
Medio que publica: Vanguardia Liberal de Bucaramanga

Sección: Educación
Genero periodístico: Informe Especial
Autoría: Firmada por el periodista
Una presencia que no se nota

Educación
Página 10
Sergio Emiro Díaz Santos

‘El callado’, ‘el bobo’ o ‘el retraído’, son algunas de las expresiones que se utilizan para referirse de forma despectiva a una persona tímida, es decir, a aquella que no tiene la facilidad de integrarse a un grupo o de robarse el ‘show’ en los espacios de esparcimiento.

A diferencia de los extrovertidos, los tímidos no tienen las habilidades comunicativas para iniciar o sostener una conversación o expresar sus ideas ante un público.

Los jóvenes tímidos, de acuerdo con profesionales y expertos en el tema, no se sienten seguros de sus capacidades y prefieren permanecer callados y aislados de los grupos por temor al rechazo.

Para Jaime*, un estudiante universitario de 20 años, su vida ha transcurrido entre libros y estudio, debido a su incapacidad de integrarse a círculos de amigos con los que pueda compartir un espacio diferente al académico.

A él le cuesta trabajo dar su punto de vista ante grupos numerosos, al igual que no se siente cómodo al encontrarse con personas con las que no tiene confianza y se ve obligado a saludar.

"Desde que tengo uso de razón me ha dado pena hablar con la gente, ir a pedir favores o que todo el mundo me mire. No sé cuál puede ser la causa, pero nunca he sido el preferido de mis compañeros cuando deciden planear alguna actividad", afirma este universitario.

A pesar del buen desempeño académico que Jaime ha logrado durante su experiencia estudiantil, nunca se ha sentido seguro de sus capacidades. Sólo reconoce su talento cuando recibe la aprobación de otros.

La sensación de inseguridad de este joven lo hace sentirse menos que los demás y considera que sus temas de conversación no le resultan interesantes a nadie, por lo que prefiere sólo escuchar a quienes se le acercan a hablarle.

Aunque muchos consideran que la timidez es algo que viene con la naturaleza de la persona, los profesionales consultados por Vanguardia Liberal afirman que existen factores externos que pueden generar este comportamiento.

Las causas

La relación con los compañeros, las respuestas a preguntas académicas o la dificultad de expresarse, son algunos de los indicadores que le ayudan a los profesores a reconocer a un estudiante tímido.

Así lo señala la psicorientadora del colegio INEM, Elizabeth Lozano de Martínez, quien define a la persona tímida como aquella que no es muy amplia para relacionarse con otras personas.

"Existen tímidos por herencia y son los que, a pesar de que les da miedo hablar en público, por lo menos hablan con una persona, de alguna manera saludan, hacen sus tareas y sonríen". Esto, asegura la profesional, es porque los padres también son tímidos o porque permanecen solos en sus hogares y se han criado con una cultura de soledad.

El campo de comunicación de estos niños o jóvenes es muy limitado. A ellos, si no se le posibilitan otros espacios, van a buscar repetir la misma soledad en el colegio.

Por su parte, aspectos secundarios que pueden provocar que la persona sea tímida son, entre otros, el ser hijos de hogares de padres separados, haber sido abusados sexualmente, maltratados por adultos, asumir trabajos no acordes a sus capacidades o excesivamente mimados.

El aislamiento, miedo y prevención cuando se le acercan, ayudan a reconocer que un joven estudiante es tímido.

Independiente de la razón de la timidez, asegura la psicorientadora del INEM, el papel de los profesores y las instituciones educativas es estar más cerca de los estudiantes aislados y acompañarlos en su proceso de crecimiento y desarrollo. La tarea es ganarse su confianza, sin asumir cosas, permitiéndoles su expresión, siempre respetando su intimidad.

"El maestro debe ayudarlo y no hacerlo sentir mal o rechazarlo ante sus intentos de comunicarse. Valorarle y reconocerle lo poco que dice o hace, debido a que las cosas que aporta son significativas para él, por lo que sentirse ridículo lo puede hacer sentir fracasado", afirma Elizabeth Lozano de Martínez.

Esta profesional agrega que ante el mundo de hoy que se mueve por competencias de expresión, la timidez puede ser un aspecto en contra de la persona, sin que esto signifique que serlo es igual a fracasado. Pese a esto, en el aula se deben propiciar trabajos colectivos en los que se respete la individualidad, como espacios de socialización y desempeño de roles.

¿Cómo ayudarlo?

Uno de los errores que con mayor frecuencia cometen los maestros es obligar a un niño tímido a dirigirse a un auditorio multitudinario. De acuerdo con la psicóloga educativa, Olga Lucía Méndez, al estudiante que presenta timidez se le debe manejar un proceso progresivo de acoplamiento con la sociedad.

El primer paso es pedirle que comunique lo que piensa y dialogue con sus compañeros, mire a los ojos cuando hable, invitarlo a que participe de actividades de integración grupal o a liderar un juego.

"Siempre hablarles en positivo, no decirles ‘no le dé pena’. Escoger un momento apropiado para que se presente y se socialice con otras personas. Pasar de grupos pequeños a grupos grandes", afirma la psicóloga.

Para esta profesional es importante que los estudiantes sientan la utilidad de socializarse y los beneficios de pedir un favor.

Enseñarle que siempre se consigue algo con el contacto interpersonal y por eso hay que superar la idea de ‘no puedo’. Por eso no pide ayuda.

Después de que ha logrado ciertas habilidades en el colegio, se puede repetir el ejercicio con los vecinos y así, poco a poco, ir ganando nuevos espacios.

"Es muy importante que cada vez que haga algo se le dé las gracias, saludarlo, felicitarlo y exaltarle cada cosa como algo bueno. Hacerle énfasis de que la timidez no lo llevará a ninguna parte", concluye la psicóloga educativa.

Debe ser algo personalizado

En el aula los profesores deben velar porque los estudiantes se sientan cómodos en clase. Por esto, se debe romper con la metodología magistral para darle paso a la didáctica, juegos, actividades y canciones.

Este es el pensamiento de Jazmín Quintero Santiago, profesora del Colegio La Merced, quien señala que la quietud de los alumnos ante clases dinámicas son indicadores de timidez. Por eso, cuando se detectan los casos, ella recomienda remitirlos a la psicóloga de la institución para que ella les haga seguimiento e involucre a los padres, en caso de ser necesario.

"Desafortunadamente, estamos manejando grupos muy grandes entre 30 y 40 estudiantes, lo que imposibilita tener un encuentro directo y personal con ellos. Sin embargo, podemos proponer actividades extraclase con cinco estudiantes, en donde esté el tímido, con el fin de manejar con él de manera individual la asignatura y ganar su confianza para intervenir en lo personal".

Algunas señales de timidez

Las profesionales consultadas por esta redacción coinciden en que estas son algunas señales de timidez:

1. ‘Sonrojamiento’ con facilidad.

2. Sudoración en las manos.

3. Taquicardia.

4. ‘Tics’ incontrolables e involuntarios, como movimiento de un pie o de las manos.

5. Dificultad de socialización.

6. Poco control de esfínteres.

7. No miran a los ojos.

8. Bajas calificaciones a pesar de que prestan atención.

"No hay que confundir"

Para la psicóloga clínica de niños y adolescentes, Claudia Angarita Giorgi, las personas tímidas no son ‘bobas’. Contrario a esto, son aquellas que han perdido el sentido de seguridad sobre lo que saben, pero no quiere decir que no tengan capacidad de síntesis o elaboración de contenidos.

"No es lo mismo tímido que introvertido. El tímido es el que no tiene la facilidad de comunicarse y al introvertido le es difícil acceder a su mundo interno, desconociendo lo que es", afirma la psicóloga.

Es común que a las personas tímidas les digan ‘ya se puso colorado’, ‘no pudo contestar’, ‘es tímido’, lo que provoca que despierte el interés de dirigirse a los demás en actitud defensiva.

Depende del contexto

Ana Juliana Becerra Santos

Psicóloga

La timidez puede ser un sentimiento normal frente a una situación que no se conoce, pero a medida que se descubre deja de ser problema. Del mismo modo, pueden darse casos en los que la persona sea tímida para hablar por micrófono, pero sentirse cómoda y relajada con su grupo cercano de amigos con los que se identifica, que no necesariamente está en el lugar donde estudia.

"Si el estudiante no tiene problema para socializar, para expresarse como amigo o novio, ésta no es una persona tímida sino pasiva, lo cual corresponde a un rasgo de personalidad".

El principal problema de los colegios es que muchas veces les prestan atención a los niños ‘problema’ y no a los que no lo son. En muchos casos, ‘los niños problema’ son los que menos tienen inconvenientes porque ellos manifiestan sus sentimientos, mientras que a los otros se les hace más difícil.

 

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