Fecha de publicación:Sábado, 11 de Agosto de 2007
Medio que publica:El Tiempo
Sección:Nación / Nacional
Género periodístico:Reportaje
Autoría:Firmada por el periodista
Colegios siguen segregando a embarazadas

Página 1-6
Nación

EDGAR ALFONSO

'Colegios siguen segregando a embarazadas'.

Un fallo de la Corte Constitucional advierte sobre la tendencia creciente de enviar 'de oficio' a las alumnas embarazadas a estudiar a distancia.

Hasta hace algunos años, la batalla legal por los embarazos de colegialas se debía a que eran expulsadas de los colegios de manera arbitraria. Ahora, los casos de aislamiento ya no son tan drásticos, pero siguen ocurriendo.

Esto fue lo que le pasó a Gisel Katerine Ramírez, una joven manizaleña que quedó embarazada y pidió estudiar desde su casa por problemas de salud, pero cuando quiso volver a clases el colegio se lo impidió.

Por un vacío legal, según explica el Ministerio de Educación, la costumbre de algunos colegios de pedir a los padres de familia retirar a la estudiante de clases y enviarle trabajos a la casa no ha podido ser vigilada para evitar que se vulnere su derecho a la educación.

Incluso una revisión de manuales de convivencia muestra que las instituciones, por cuenta propia, están creando sus normas. Y la tendencia en ciertos colegios religiosos, por ejemplo, es a 'sugerir', y a veces presionar, la llamada desescolarización.

Este término se refiere a la opción de estudiar desde casa por problemas de salud o discapacidad, dice Juana Inés Díaz, viceministra de Educación Básica.

"Hemos estado revisando el tema y no hay una norma que diga que los colegios pueden o no desescolarizar también a las alumnas embarazadas", explica.

Según la religiosa Blanca Castro, presidenta de la Confederación de Colegios de Educación Católica (Conaced), en esta clase de instituciones lo primero que se hace cuando hay un caso de embarazo es dialogar con la familia y brindarle asesoría.

Reconoce que no es extraño que el colegio sugiera, como parte de esa ayuda, un programa de estudios 'a domicilio' por un período.

"En los últimos meses de gestación, uno trata de combinar las cosas para la muchacha, para que no se perjudique ni perjudique la salud del niño. No excluimos, la acompañamos", dice.

"Yo conozco muchos casos, pero cuando papá y mamá no son coherentes, hoy dicen una cosa y mañana dicen otra y después se arrepienten, salen a decir que hubo exclusión", comenta.

'Sí hay exclusión'

Aunque el número de casos es incierto, la Corte Constitucional, en su último fallo sobre el tema, se atreve a decir que la desescolarización forzosa se ha vuelto una de las dos causas principales de exclusión de las mujeres embarazadas. La otra es el ámbito laboral.

Afirma que todo procedimiento que implique sacar a la estudiante del aula de clases debe interpretarse como discriminatorio. La única excepción es cuando se demuestra que asistir al colegio representa un grave riesgo para la salud de la madre o el feto.

Justamente ese fue el argumento que esgrimió el colegio de Gisel Katerine Ramírez para no dejarla participar en actividades institucionales.

La percepción varía drásticamente entre padres de familia y representantes de los colegios. Los primeros, representados en asociaciones como la Confederación Nacional de Asociaciones de Padres de Familia, presidida por Carlos Ballesteros, manifiestan que en las instituciones todavía es tabú ver a estudiantes embarazadas y a eso se debe la discriminación.

"Sigue vigente el precepto moralista de que una mujer embarazada es un mal ejemplo para las demás. Pero es lo contrario, deberían aprovechar la situación como herramienta de educación sexual", comenta Ballesteros.

Mientras tanto, Martha Yaneth Castillo, representante de los colegios privados, dice: "No hay ese maltrato que existió en otros años, que era la niña de esconder. Ahora se toma con más naturalidad".

En lo único que están todos de acuerdo es en que el problema no está en cómo tratar a las jóvenes embarazadas, sino cómo el colegio, la familia y la comunidad previenen esta situación, en un país en el que una de cada cinco adolescentes está o ha estado embarazada, según la última Encuesta Nacional de Demografía y Salud.

Lo que dicen los manuales

Se ha vuelto una práctica común incluir en los manuales de convivencia de los colegios pautas para tratar los casos de embarazo.

"(Se considerará) adoptar educación semipresencial recibiendo imposición de trabajos y entrega de los mismos en un solo día a la semana (...) no solo durante el tiempo de embarazo sino también en la lactancia": Colegio Nuestra Señora de Chiquinquirá (Bogotá).

"La desescolarización podrá ser adoptada de oficio por el plantel y comunicada al estudiante mediante notificación de Resolución Rectoral": Instituto Cooperativo Agroindustrial, de Subachoque (Cund).

"Las estudiantes que lleguen a presentar estado de gravidez deberán portar un vestido estilo jardinera azul":
Institución Educativa Técnica San Luis Gonzaga, Chicoral (Tolima).

El 'parto' de Gisel para graduarse

El 10 de enero y el 8 de junio pasados son fechas que Gisel Katerine Ramírez Ciro nunca olvidará. En la primera nació su hijo Alejandro y en la segunda recibió su grado de bachiller en el Colegio de la Divina Providencia, de Manizales, después de otro 'parto' que comenzó hace 14 meses cuando contó que estaba embarazada.

Gisel ingresó a la Divina Providencia, colegio de la congregación religiosa Terciarias Capuchinas, en el 2000. Pero no contaba con que seis años después, a sus 17 años, iba a quedar embarazada.

Esta manizaleña, que cumplió 18 años en mayo, ocultó su embarazo dos meses, pero luego se comenzó a notar el aumento de su vientre. La noticia se regó y llegó a oídos de la rectora, Esther Prada.

En julio del año pasado su salud se complicó y solicitó al colegio que "por su embarazo y delicado estado de salud" la dejaran estar en su casa y continuar sus estudios desde allí.

El colegio acordó con ella un método desescolarizado de estudio y quedó de enviarle talleres y trabajos. Pero según ella, los días pasaban y no le mandaban nada.

Ante esto, Luis Miguel Sánchez, su tío político, preguntó en el colegio por qué no llegaba el material educativo. "Como no respondían, envíe un derecho de petición, que tampoco tuvo efecto", sostuvo.

En octubre, Sánchez puso una tutela porque "el colegio estaba violándole sus derechos a la educación, al libre desarrollo de la personalidad y a la igualdad".

El juez once civil municipal de Manizales no concedió la tutela porque Sánchez no es el representante legal de Gisel, ni su acudiente en el colegio. Debido a que la sentencia no fue impugnada, esta fue revisada por la Corte Constitucional, que el 10 de mayo consideró que el colegio sí desconoció los derechos invocados en la tutela. El 5 de junio el juez revocó el fallo inicial, concedió la tutela y ordenó al colegio reintegrarla en 48 horas.

Para entonces, Gisel ya había recibido el material (en diciembre del 2006) y presentado evaluaciones. Curiosamente, al día siguiente de la notificación del fallo el colegio le anunció que podía graduarse por ventanilla.

"Cuando iba al plantel a presentar las evaluaciones, no me dejaban pasar del corredor, seguramente para que las otras niñas no me vieran".
Gisel Katerine Ramírez

 

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